Date: Mon, 1 Feb 2016 23:12:13 -0400
From: Dr Mat <thedrmat@hotmail.com>
Subject: PABLO Y YO, Ch. 2; Gay, Non-English

Me disculpo por el capitulo anterior, lleno de caracteres extranos.  Es la
primera vez que publico por este medio y, aparentemente, el formato al que
tuve que convertir el texto no reconoc'a acentos.  En esta ocasion me tome
la molestia de corregir los entuertos.  Ojala les guste este segundo
capitulo; y no olviden comentarme por e-mail lo que piensan.  Asi mismo,
esta es una historia de absoluta ficcion.  Las clasicas advertencias
aplican; si le ofende este tipo de material, o si entro aqui por error,
abandone de inmediato.

My apologies for the previous chapter, so full of weird symbols.  It is the
first time I publish through this medium and, as it seems, the format I had
to convert the text into did not recognized accents.  This time around I
took the trouble of fixing the boo-boos.  I hope you like this second
chapter; and don't forget to e-mail me your thoughts.  Also, this story is
an absolute work of fiction.  Typical disclaimers apply; if you are
offended by this type of material, or if you got here by mistake, leave at
once.

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PABLO Y YO

II

"Quiere venir a mi casa?"

Eso me puso notablemente inquieto; naturalmente, lo ultimo que necesitaba
era que me vieran entrar a la casa de este chiquillo pubescente, y que
alguien me reconociera.  Inmediatamente, el me tranquilizo, diciendo: "No
se preocupe.  Estaremos completamente solos; mi mama no llega sino hasta
tarde en la noche".  Me calme; deje que me tomara de la mano y me guiara.
Afortunadamente, no habia nadie alrededor, asi que, por lo menos, el
trayecto estuvo libre de contratiempos.

Llegamos a donde vivia.  Era una casita rodeada de una verja gris,
levemente alta; algo muy diferente al departamento de soltero que ocupaba
yo.  Entramos; el se quit˘ los zapatos, dio unas vueltas en el interior
y regreso diciendo: "Como lo pense; mami llegara hoy alrededor de la
medianoche.  Hasta me dejo una nota y dinero para que me compre algo para
cenar".  No pudo disimular una leve sonrisa de picardĦa al decirlo, como
si supusiera lo que iba a pasar despues.

"Por cierto, no nos hemos presentado" le dije.  "Me llamo Fernando Ortiz.
Y tu?"  "Pablo Garcia" me respondio.  "Encantado" agregue, estrechando su
mano, que me ofrecio sin temor.  Se sentia firme, con dedos largos y
fuertes, como los de un atleta, pero a la vez su piel se sentĦa
hechizantemente suave.  "Cuantos anos tienes?"  "Acabo de cumplir catorce",
me dijo.  A lo que yo conteste: "Vaya.  Eres todo un galan.  Bien alto,
fuerte y guapo".  Se ruborizo un poco y dijo, sonriendo timidamente:
"Gracias, senor Fernando.  De veras cree que soy guapo?"  Yo respondi:
"Aguarda, Pablo.  No me tienes que decir senor, no soy tan viejo.  Dime
Fernando y tratame de tu.  Te aseguro que eso no me molesta.  Y si, eres
bellisimo, muchacho".  Por respuesta, Pablo me prodigo nuevamente esa bella
y hechizante sonrisa misma del bus, y volvio a besarme en los labios; esta
vez, sin embargo, me regalo un poco de su lengua, a la vez que suspiro
breve y suavemente.  Sus labios eran suaves y se sentian un tanto tremulos.
Yo, a mi vez, rompi el hielo y tome su cabeza en mis manos y lo bese
apasionadamente; nuestras humedas y calientes lenguas se encontraron a la
vez que nuestros labios se engarfiaron.  El chasquido de nuestro apasionado
beso se mezclo con nuestros estrangulados suspiros de pasion y lujuria.
Nuestros cuerpos se pegaron, y pudimos sentirnos los penes creciendo en
nuestros respectivos pantalones.  Cuando finalmente nos soltamos, nos vimos
un tanto turulatos y sin aliento.

Ya un poco mas en confianza, pasamos a la sala.  Pablo me ofrecio de tomar,
y yo acepte una Coca-cola.  "Que raro, crei que me pedirias una cerveza o
algo asi", dijo riendo.  Yo conteste: "No, chulo; si supieras que no soy
muy dado a beber".  El respondio: "Eso es bueno; beber no deja nada bueno".
"Aaaah.  Eres de los mios", le dije, sonriendo picaramente.  El rio de
buena gana.  Fue a la cocina y regreso con dos latas de Coca-cola, de las
que me dio una.  Asi mismo, tomo una bolsa de papas fritas que estaba sin
abrir, a un costado del sofa, la abrio y la compartio conmigo.

Me conto brevemente sobre el: era hijo unico.  Su madre era una enfermera
en uno de los hospitales de la ciudad.  Debido a su trabajo, no podian
pasar tanto tiempo juntos como querian; pero, pese a esto, parecia ser una
madre amorosa y dedicada en la medida de lo posible, ya que el no paraba de
hablar maravillas de ella y de todo lo bueno que habia hecho por el.

"Y tu padre?  Si puedo preguntar..."  Pero al oir esto, Pablo se
ensombrecio e inclino la cabeza tristemente.  Respondio: "Murio en un
accidente de auto cuando yo tenia 8".  "Cielos, lo siento, amigo", respondi
avergonzado y apenado, poniendo una mano en su hombro.  Agrego: "Y lo que
recuerdo de la ultima vez que lo vi es que nos habiamos peleado..."  Su voz
se entrecorto por la congoja cuando dijo: "... porque le dije que lo odiaba
por ser un borracho y... no querer pasar tiempo conmigo,... y que no queria
verlo mas...".  Al decir asi, las lagrimas lo traicionaron e inclino la
cabeza y comenzo a sollozar.  Eso explicaba por que creia que beber no
dejaba nada bueno.  Me senti, por primera vez en mucho tiempo, realmente
mal, como nunca me habia sentido por nadie.  En mi egoismo de querer vivir
aislado del mundo, nunca habia comprendido plenamente lo mucho que a
algunas personas les puede hacer falta contar su historia.  Conmovido, lo
acune fuertemente entre mis brazos, mientras el dio rienda suelta a su
pena.  Era un cuadro realmente triste, como aquel joven adolescente,
practicamente de mi mismo tamano, y todo gallardo, lloro como nino pequeno
al recordar algo tan doloroso.

Cuando se calmo, enjugue sus lagrimas y bese tiernamente su frente,
mientras le decia: "Perdoname, Pablo; no debi obligarte a revivir algo
asi".  Me dijo: "No te preocupes, no tenias forma de saberlo.  Ademas, no
es algo de lo que me gusta hablar, pero no suelo tener con quien
desahogarme.  Ya ves que mi mama y yo no podemos pasar mucho juntos; y mis
amigos serian capaces de mofarme si rompo a llorar como una ninita frente a
ellos..."  "Si te juzgan asi, entonces no son muy buenos amigos.  Los
hombres tambien tenemos sentimientos.  Eso de que los hombres no lloran son
puras pendejadas".  Volvio a sonreir, y me dijo: "De veras no eres como la
mayoria de la gente que conozco".  Y agrego: "Y dime, cuantos anos tienes
tu?".  Ahora fui yo el que se ensombrecio un poco ante la pregunta; recorde
mi predicamento de que me habia sentido atraido a rabiar por un jovencito
adolescente, y me vi avergonzado de confesarle mi edad.  "Estas bien?" me
pregunto.  Respondi: "Si, amigo; es solo que me da un poco de verguenza
admitir que soy mas viejo que tu".  "Por que?"  "Pues... porque... tu eres
un chico de 14... y yo soy un adulto... y me gustas tanto... y si alguien
se llegara a enterar...", pause, no queriendo seguir el hilo de mi
pensamiento.  "Que?" insistio.  "Quien sabe lo que me podria pasar... hasta
a la carcel me meterian..."  Me tom˘ de las manos y, mirandome fijamente
a los ojos, me dijo seriamente: "Nadie tiene por que saber nada.  Lo que
pase entre nosotros, queda entre nosotros.  Te lo prometo."  "En serio?"
pregunto, un tanto incredulo.  "Claro que sĦ.  Creo que eres la primera
persona en mucho tiempo, aparte de mi mami, que me escucha y me pone
atencion.  Bueno, y aparte de mi primo Marcial..."  "Tu primo Marcial?"
pregunte; y el respondio: "Si.  Es un primo mio, mayor que yo, que cuido
muchas veces de mi cuando era mas chico; pero no lo he visto en unos 3
anos.  Esta en la carcel".  "Oh.  Entiendo" "Pero dime, en serio, no me
importa la respuesta" insistio mi joven amigo. "Cuantos anos tienes?"  Un
poco mas decidido esta vez, dije: "Treinta".  Sorprendido, y acariciando mi
cara, dijo: "Vaya; treinta.  Pareces un poco mas joven.  Cualquiera hubiera
pensado que andas por los veintitantos".  Sonrei timidamente y me sonroje
al oir aquello.  "Creo que me alegraste el resto del a¤o, querido",
dije, en un tono suave y un tanto seductor.  Le pregunte: "Oye, si no
importa que te pregunte, te haces ya la paja? Me imagino que si, a tu
edad."  Conteste, sonrojandose: "SĦ".  "Mucho?"  "SĦ; hasta tres
veces al dĦa.  No puedo evitarlo; siempre me siento caliente."  "Es
normal, amiguito.  Es cosa de la edad.  Yo, en esa epoca, vivia como un
macaco, pelando mi banana hasta cuatro y cinco veces al dia.  Y ya botas
leche?"  "Si; mucha.  Comence a hacermela como a los 11 o 12, pero eyacule
por primera vez el ano pasado".  "Ooooh, eyaculaste.  Que cientifico,
amiguito!" dije, riendo en tono bromista.  Y el, sonriendo, a su vez,
agrego: "Si; mi mami y yo tuvimos la charla de sexo mas o menos alrededor
del tiempo en que comence a hacerme pajas; y fue muy sincera y directa
conmigo.  Me dijo que preferia decirme la verdad, y no que tuviera yo que
descubrirlo inadecuadamente o por la mala.  Y que no debia jamas sentirme
avergonzado por disfrutar el placer sexual, con quien fuera, conmigo o
alguien mas, siempre y cuando tuviera cuidado".  "Si que es lista tu mami".
"Y que te gusta de mi?" me pregunto, mirandome con esa mirada de ojos
brillantes y llamativos que ya me habia robado la atencion en mas de una
ocasion en lo que iba del rato desde que nos encontramos en el bus.
"Pues... todo..." dije, sintiendome casi sin habla.  "Eres bellisimo;
pareces como un Dios griego, version adolescente; ademas, eres tan
agradable y correcto.  Eso casi no se ve entre los chicos de tu edad..."
"Gracias.  Y que mas?" dijo, a la vez que tocaba mi cara y, luego,
deslizaba su mano sobre mi pecho suavemente.  Esto me comenzo a calentar y
me encontre con dificultad para coordinar mis ideas.  Era una sensacion a
la vez asustante y embriagante.  "Eh... pues... parece que tienes buen
cuerpo... eso me gusta mucho... y... y..."  "Yyyy?" pregunto Pablo,
deslizando la mano hacia mi paquete, el cual se habia comenzado a
endurecer.  Sin resistirme, puse mi mano sobre su paquete, que tambien
comenzaba a levantarse, y dije: "Esto".  Sin poder resistirnos mas, nos
engrampamos nuevamente en un humedo, caliente y apasionado beso de lengua,
a la vez que nos acariciabamos como locos, sentados uno junto al otro en el
sofa.  Esto parecio durar una eternidad.  Era simplemente unico poder
saborear a este delicioso ejemplar masculino, apenas maduro, pero tan
cautivante.  Y el, a su vez, se sentia llevado por un deseo inexplicable
hacia alguien notablemente mayor y mas experimentado que el.  En medio del
ardor del momento, me quite la camisa, la tire al suelo e hice ademan de
quitarle su franela; pero me detuvo y me dijo: "Espera, no; asi no.  Debo
oler mal, estuve haciendo deporte antes de vernos en el bus...".  "No, no
importa; hueles rico.  Me encanta ese olor fuerte masculino a sudor", le
dije, sin quererlo dejar ir.  Esto le conformo, y me dejo quitarle la
franela.  Fue cuando pudimos admirarnos mutuamente, ya parcialmente
desvestidos.  El chico no parecia tener una sola gota de grasa en su
cuerpo.  Era delgado, espigado, lampino y con musculos bien definidos;
hasta con cuadritos abdominales.  Debo admitir que senti un poco de envidia
por el en ese momento.  "Dios, si que eres un Adonis, amiguito", espete.
El me contesto: "Tu tampoco estas mal.  Y me gusta que tengas pelos en el
pecho.  He visto tipos de tu edad que se ven ya gordos y malhechos, pero tu
no.  Haces ejercicio?"  "Si" le dije con cierto orgullo.  Y era cierto.  No
iba realmente a un gimnasio, pero aun asi me gustaba correr, montar
bicicleta, hacer actividades exteriores y aerobicos siempre que me era
posible.  Mi cuerpo no era ni remotamente como el del ejemplar que tenia
enfrente, pero tampoco estaba en tan mala forma para mi edad.  Y, tal como
el habia puntualizado, tenia un poco de vello en mi pecho.

Tras admirarnos y hacer una breve comparacion mutua, procedi a ayudarlo a
despojarse de los calcetines que aun tenia puestos y luego... luego... el
momento sonado.  Lenta y seductivamente, frotando su piel con la punta de
mis dedos mientras lo hacia, lo despoje de su pantalon de deporte, debajo
del cual no habia ropa interior, dejando al descubierto su pene.  Era una
verga enorme, gruesa, gloriosa, sin circuncidar, de un lindo tono rosaceo
acaramelado, con un par de apetitosos testiculos, enormes, definidos y que
se veia que colgaban bien bajo si estuviera de pie, y una cantidad adecuada
de vello pubico de color castano claro.  Ni demasiado que pudiera dejarme
tragando pelos, ni muy poco que no pudiera jugar con el.  Ademas, todo su
aparato tambien contaba ya con escasos pelitos alrededor.  "Tengo todo un
hombre enfrente a mi, veo", dije, riendo levemente.  Note que se ruborizo
al oir aquello.  Agregue: "Y tienes prepucio.  Eso te la hace ver aun mas
grande".  "No creo" me contesto.  "He visto a varios de mis amigos desnudos
en las duchas del colegio, y no creo que tener prepucio haga nada al
tamano".  "Tu crees?" conteste, a la vez que me disponia a quitarme el
resto de mi ropa.  "Estoy casi seguro" respondio.  "Bueno, a ver que te
dice esto", conteste, procediendo a terminar de desnudarme.  Cinco segundos
m s tarde estaba frente a el como Dios me trajo al mundo.  Se quedo mirando
inquisidoramente mi textura promedio, mi vello corporal uniformemente
distribuido, el escalo pelo pubico que tenia (porque me afeitaba por ahi) y
mi pinga circuncidada que, flacida, debia medir unas 4 pulgadas y, parada,
unas 6 o 6 1/2 , lo cual es un tamano por demas decente.  La de Pablo,
totalmente parada, resultaba mucho mas grande que la mia, probablemente
unas 9 pulgadas.  El chico era realmente dichoso en ese departamento.

"Insisto, tu pene sigue siendo mas grande que el de la mayoria de los
chicos que he visto en mi escuela.  Y me gusta mucho mas" agrego,
relamiendose los labios.  "No sabia que se podia sentir tener un pene sin
prepucio, y ahora lo sabre".  Acto seguido, totalmente desnudos como
estabamos, nos abrazamos y nos volvimos a besar.  Entre el chasquido de
nuestras lenguas, nuestros quejidos semiapagados y el roce de su cuerpo
fuerte y lampino contra mi cuerpo medio peludo, nuestros palos empinaron
automaticamente en cuestiones de segundos.  Me sentia de su edad al estar
asi con el.

Bese y lami sus mejillas, orejas, cuello (al llegar aqui, lo hice
estremecerse y soltar un gemido); luego, fui bajando; me di banquete con
sus tetillas, que se encontraban erectas y enrojecidas, y esto lo volvia
aun mas loco; temblaba en mis brazos.  Lo fui acomodando sobre el sofa, e
hice que se despatillara un poco, para que estuviera comodo.  Levanto los
brazos y me perdi entre sus axilas; me embriago ese potente olor a hombre
sudado que tenian; las lami con pasion.  Segui bajando; llegue a su area
pubica.  Bese y juguetee con aquella corta mata de brillantes vellos, y
esto parecia estarlo llevando hasta el limite.  "Oooh... Aaaah... Aaayyy...
Que rico...  Hummm... Me gusta como me lo haces..." murmuraba entre
quejidos, a la vez que tragaba saliva y se relamia los labios
repetidamente.  Yo agregue: "Y ahora es que viene lo bueno, Pablito
querido".

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Capitulo 3, pronto / Chapter 3, coming soon.