Date: Fri, 5 Feb 2016 22:34:04 -0400
From: Dr Mat <thedrmat@hotmail.com>
Subject: Gay, Non-English / PABLO Y YO, Ch. 3

Aqui estoy de nuevo, con la continuacion de la historia de Fernando y
Pablo.  Espero la disfruten, y dejen caer sus comentarios por e-mail.  Y
recuerden: esta es una historia de absoluta ficcion.  Las clasicas
advertencias aplican; si le ofende este tipo de material, o si entro aqui
por error, abandone de inmediato.

I'm back, with the continuation of Fernando and Pablo's story.  Hope you
enjoy it and drop me your thoughts and comments via e-mail.  And remember:
this story is an absolute work of fiction.  Typical disclaimers apply; if
you are offended by this type of material, or if you got here by mistake,
leave at once.

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PABLO Y YO

III

Yo agregue: "Y ahora es que viene lo bueno, Pablito querido".

Y diciendo asi, llegue al cofre del tesoro pirata: su deliciosa verga.  En
lo que iba del dia, la habia sentido con mis manos por encima de su ropa,
la habia visto cuando se desnudo frente a mi.  Pero esto era totalmente
diferente.  Esto era como haberme sacado la loteria.  A ese punto ya, no me
importaba en lo mas minimo el mundo alrededor mio; si alguien queria aludir
que no era correcto, que era un delito, que eso me hacia un pervertidor de
menores.  No sentia que le estaba haciendo dano alguno.  Por el contrario,
todo habia ocurrido de manera tan natural, tan fortuita; como si nos
hubiesemos seducido mutuamente y ahora nos dejabamos llevar por el poder y
la pasion de nuestras hormonas masculinas (las de el mucho mas fuertes que
las mias, por supuesto, ya que era un mozalbete aun abriendose al mundo).

Su pinga era inmensa, vista asi a centimetros de mi cara; ademas, todos sus
genitales tambien despedian ese adictivo olor a sudor del que ya habia
gozado en sus axilas breves instantes antes.  Y por si fuera poco, estaba
goteando como loca.  De la punta de su prepucio, destilaban copiosas gotas
de dulce nectar pre-seminal juvenil.  La fuente de la reproduccion que,
segun lei, en chicos mas jovenes es mas dulce, pero que, con la edad, se
sala y se vuelve mas amargo y metalico.  Y debajo de aquel poderoso mastil
rosaceo-acaramelado colgaban dos testiculos enormes como huevos, bien
definidos y decentemente peludos.

Tome su poderoso palo en mis manos y lo masajee, a la vez que me toqueteaba
yo mismo con calma (no queria venirme muy de prisa, queria disfrutar del
momento y alargarlo lo mas posible); se sentia caliente y palpitante.  Mi
joven tormento temblaba y suspiraba bien quedo, a la vez que prodigaba una
leve sonrisa de placer con sus ojos cerrados.  Luego, baje con suavidad la
piel que recubria la cabeza, dejando al descubierto una cabeza enorme,
igualmente gruesa y que, por su excitacion, mostraba un color rojo oscuro
violaceo y brillaba del delicioso liquido del amor que emanaba del interior
de su ser.  Instintivamente, puse mi lengua en la base de su pene y lo lami
hacia arriba, para atrapar lo que iba cayendo, hasta llegar a la punta, en
donde mis labios, dulce y magistralmente, encerraron aquel henchido y
juvenil glande y mi lengua se encargo de pulirlo de manera firme, pero
sexy.  Pablillo se retorcia sobre el sofa.  Aquella mezcla de olor
masculino y dulce pre-semen me tenia de cabeza.  Pero no era momento de
parar ni terminar bruscamente lo que habiamos empezado.  Asi que comence la
mamada de mamadas que hacia ya rato le queria dar.

Tenia un nivel decente de experiencia mamando vergas, gracias a mis escasos
encuentros con otros hombres; pero esto era, sin temor a equivocarme, algo
nuevo para mi.  Descendi despacio y lo mas que pude hasta metermela entera
en la boca.  Las anteriores que habia tenido no eran demasiado grandes,
eran mas o menos como la mia, y temia que fuera a producirme arcadas por
tocar el fondo de mi garganta.  Pero no fue asi; supe como manejarme con
aquel rico platano humano y, entonces, comence a subir, bajar y dar lengua
magistralmente, sin perderme ni un centimetro de la humanidad de mi rico
amiguito.  El gemia sin parar, y se movia de arriba para abajo, como
follando mi boca.  De vez en cuando abria los ojos para ver como se
encontraba, y veia que el abria los ojos, echaba la mirada para atras, como
mirando al cielo, del extasis que obviamente sentia, y luego volvia y los
cerraba; se frotaba su cuerpo, ponia sus manos sobre mi cabeza, acariciaba
los rizos de mi cabello, sostenia suavemente mi cabeza como ayudandome a
subirla y bajarla; todo esto ciclicamente, a la vez que decia, entre
suspiros y gemidos de placer: "Siiii... Rico... Mamameee... Aaaayyy... Me
gustaaaa... Aaaaah..."  Yo chupaba como si me comiera una paleta y
circundaba todo su miembro con mi lengua, lo que hacia que, de tanto en
tanto, se me saliera la saliva a borbotones y cayera sobre la base.  Pero
no importaba; la lamia y continuaba.  En un momento dado, le solte la pinga
y le pregunte: "Te han hecho los huevos revueltos, mi nino rico?" "No"
suspiro quedamente. "Me va a gustar?"  Yo le dije: "Observa".  Y diciendo
asi, hice que levantara un poco las piernas y dirigiera su culito hacia mi,
agarre sus pelotas, y me meti primero una entre la boca y la removi suave y
coquetamente con mi lengua.  El efecto de los pelitos que tenia se sentia
como una agradable cosquilla sobre mi lengua.  Luego, le chupe la otra.  El
solo podia decir: "Mmmmm....  Mmmmm..."  Luego, dije: "Aqui voy".  Y me
zambulli aquellos dos ricos huevotes en mi boca, y los chupe juntos y
circunde con mi humeda y experimentada lengua hasta mas no poder.  Me
convenci que parte de la razon de por que resulta prohibitiva y criminal la
idea de que un hombre se coja un jovencito menor de edad (cosa que, dicho
sea de paso, para quienes no saben, hacian los griegos de la Epoca Antigua
como lo mas natural) es porque es como comerse una fruta a medio madurar:
misteriosa, suave, sabrosa, pero no se sabe lo que puede resultar.  Es como
la ternera frente a un bistec maduro de res o de buey: placentera, dulce y
se deshace en tu boca.

Pablo no paraba de retorcerse y gemir de placer ante aquella experiencia,
nueva para el.  Mientras me encontraba en esa maniobra, me chupe y unte
bien de saliva mi dedo mayor de la mano que tenia libre y lo comence a
introducir con suavidad por su culo.  Esto parecio tomarlo por sorpresa y,
sobresaltado, se sacudio y dijo: "Aaay, cabron, que me haces?!"  Le dije:
"Tranquilo, mi nino; nunca te has calzado mientras te haces la paja?"
"Calzado?  Como asi?"  "Obviamente, no.  Te explico.  Eso quiere decir que
te pones comodito, te mojas un dedo bien de saliva, te lo metes por el culo
y lo mueves dentro de ti suavemente, como si te cogieran, mientras te
pajeas.  Es lo mejor del mundo."  Dijo, sin poder disimular un gesto de
leve desagrado: "Ay, no, eso suena fuchi!  Que puede tener de bueno?"
Conteste: "Al hacer esto, masajeas tu prostata.  Sabes lo que es la
prostata?"  "Si; no me gusta mucho la clase de Ciencias, pero al menos
pongo atencion.  Tiene que ver con la leche que uno bota al venirse, no?"
"Exacto.  La prostata tiene que ver mucho con la formacion del semen.  Asi
que, al masajearte la prostata haciendo esto, la estimulas y cuando te
vienes, se siente mucho mas rico".  "Oh.  Okey." respondio, quedandose un
tanto pensativo sobre lo que acababa de aprender.  Agregue: "Y sabes lo que
es el rimming?"  "Si.  Es cuando te maman el ojete del culo.  Lo he visto
en porno en el Internet.  Tu lo has hecho?"  "Si" le contesto.  "Un par de
veces.  Se que debe sonarte fuchi, por aquello de que por ahi sale la
mierda y todo; pero si tienes el culo limpiecito, no hay nada que temer.  Y
es divino; tanto o mas que lo que te he hecho hasta ahora".  "No se; me da
algo de asco la idea.  Te importa si no me lo haces, al menos por ahora,
porfis?"  Le dije: "Lo que tu digas, papito.  Estoy dispuesto a llevarte al
Cielo y traerte de vuelta, que tu quieras, pero te respeto si algo no te
cuadra".  Y nuevamente me prodigo esa sonrisa electrica, que el ya sabia
que me derretia.  "Y lo de la prostata, quieres que te lo haga?  No quiero
desperdiciar esa ereccion deliciosa que me llama a gritos", le dije,
seductivamente, tomando con suavidad su enorme banano, que me habia hecho
tan feliz hasta ese momento.  "Esta bien.  Me prometes que me gustara y no
me dolera?"  "Te lo juro por mi vida, mi Pablito".  Accediendo, Pablo se
reacomodo en el sofa, de modo que podia comerme su pinga sin incomodarlo,
pero tambien podia trabajarle el culo como queria en ese momento.  Hice un
bocadito de saliva, humedeci el dedo mayor de mi mano izquierda, que era un
poco mas largo que el de mi mano derecha (de por si, nunca he tenido manos
demasiado grandes, pero imaginaba que eso bastaria); lami levemente la
entrada de su ojete, advirtiendole: "no te asustes; esto es solo para
ayudar a mi dedo a que entre mas facil".  "Okey" dijo.  Luego, subi a
trabajarle de nuevo en su pinga, a la vez que introducia mi dedo con
suavidad en su culo, que se sentia levemente humedo.  Se remeneo y quejo
levemente.  Trague y abri la boca para decirle: "Relajate.  Te
acostumbraras en unos pocos segundos.  No pujes, solo deja que entre."  Al
decirle asi, se relajo, se calmo y dejo que hiciera mi trabajo.

Comence a follar su culito, visiblemente virgen (por lo apretadito que se
sentia, incluso para mi dedo), con suavidad, a la vez que seguia mamando su
gloriosa pinga.  Como ya sabia lo que tenia que hacer con su pinga, hice
por concentrarme en como movia mi dedo dentro de el.  Firmemente, pero sin
lastimarlo, lleve mi dedo lo mas adentro que pude, hasta que senti que toco
algo que, obviamente, tenia que ser su prostata.  Esto le hizo soltar un
gemido estrangulado, y yo pense: "Loteria!!".  Continue con mi suave
follada de dedo en su culo, asegurandome que tocaba con suavidad su
prostata en cada movimiento hacia arriba, mientras seguia mamando su verga
como un campeon y usaba mi mano derecha alternativamente entre manipular su
paquete y acariciar el resto de su cuerpo.  Al mismo tiempo, pude sentir
que mi propia ereccion pulsaba rabiosamente y despedia copioso liquido
pre-seminal.  En un momento dado, baje la mano derecha al piso y pude
sentir un charquito a mis pies.  Tras unos cinco minutos de actividad, la
respiracion de Pablo comenzo a acelerarse, y su cuerpo se agito un poco mas
de prisa que lo usual.  Exclamo entre suspiros: "Uy... Fernando... creo que
casi me voy a venir... Te importa que te la eche en la boca?".  Solte
brevemente, solo para decirle: "Todita, todita".  Y continue.  Llego el
momento en que todo su cuerpo se fue contrayendo poco a poco, su
respiracion se volvio considerablemente rapida, se crispo, comenzo a vibrar
como si convulsionara y, subiendo el tono, fue exclamando, con la voz medio
ahogada por el placer: "Ayyy... me vengo, Fernando... Ayyy... OOOOOHÉ
AAAAAAAARRRRGGHHHH..."  Y a la vez que casi rugia agudamente, como un
cachorro de leon, se tenso de tal forma que mi dedo quedo momentaneamente
aprisionado dentro de su culo, empezo a hacer como si tuviera espasmos, su
pene crecio un poco mas dentro de mi boca y comenzo a pulsar y regalarme su
nectar.  Pude sentir como despedia, rapida, progresiva y violentamente
chorro tras chorro de caliente y espeso semen, que fueron a dar al fondo de
mi garganta.  Subi un poco y engrampe mi boca alrededor de su glande, de
modo que no pudiera desperdiciar ni una gota de su fabuloso jugo amoroso,
mientras que con mi mano derecha acariciaba sus huevos, su pecho, sus
tetillas, su cara, su cuello.  Debo haber sentido, al menos, unos seis o
siete chorros intensos, antes de que la potencia descendiera y parara de
eyacular casi por completo.  No deje perder ni una gota; lo contuve todo en
mi boca.  Me hizo salivar un poco.  Era caliente, viril y un tanto dulce-
salado, como una rica barra de mani con caramelo.

Lo deje relajarse por completo sobre el sofa, a la vez que subi para
acercarme a su cara.  Aun trataba de recuperar el aliento, luego del
titanico esfuerzo que habia hecho gracias a mi.  Su pene, en estado
semi-flacido y relajado hacia un lado, aun despedia escasas gotas de
liquido.  Y su cara, sudorosa y brillante, reflejaba una mezcla de alivio,
placer y felicidad que yo conocia perfectamente: eso solo se siente cuando
has dado la cogida de tu vida.  Toque su frente con un dedo, llamando su
atenci¢n para que abriera los ojos; los abrio, miro hacia mi suspirando.
Le mostre mi boca abierta, aun llena de todo el semen que me habia
regalado; entonces, cerre y trague hasta la ultima gota.  Sabia delicioso.
Me relami.  El me miro sorprendido.  Yo le susurre: "Para que vieras todo
lo que te viniste en mi boca; fue casi un buche lleno, machote.  Y sabe
riquisima."  Me recoste junto a el; el susurro, aun levemente corto de
aliento: "Eso... fue... gran...  dioso.  Nunca me habia . . . sentido asi
al venirme.  Y... nunca... habia botado tanta leche.. tam... poco!"  Su voz
de joven varoncito, a medio camino entre dejando el tono agudo de la ninez
y tomando el tono grave y cautivante de un joven hombre, asi, sofocada por
la falta de aliento, era algo memorable.  Lo acaricie, y le dije: "Aun la
siento en mi aliento.  Quieres sentirla conmigo?"  "Seguro" Acto seguido,
nos abrazamos y nos sellamos en un tierno beso, con lengua y todo.  Senti
como el hacia por chupar mi lengua y quedarse con los escasos restos de su
leche que aun quedaban en mi boca.  Me solto por breves instantes, se
relamio y dijo: "Huuummm... nada mal".  Volvio y tomo mi cara, y nos
seguimos besando y acariciando.  Esto debe haber continuado por unos cinco
minutos mas; pero se sentia como una eternidad.  Era como nuestro propio
espacio en el Universo, donde solo estabamos mi bello y ardiente
muchachito, y yo.

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Capitulo 4, pr¢ximamente.  Escribanme a: thedrmat@hotmail.com
Chapter 4, coming soon.  E-mail me at: thedrmat@hotmail.com