Date: Sat, 14 Jun 2014 12:20:35 +0000
From: alfredo garcia <alfredo247@hotmail.com>
Subject: El vigilante de la obra, Non-English

El vigilante de la obra.


Por Alfredo García

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Es el tercer día que a la salida del colegio paso por delante de la
obra. El primer día estaba el vigilante sentado a la entrada sobre
unos sacos de cemento. Ese día no me dijo nada pero note como me
miraba de arriba abajo y luego me sonrío. Alejándome podía sentir su
mirada sobre mi nuca, mi espalda, mi culo, mis piernas. Una extraña y
nueva sensación recorrió mi cuerpo. Su mirada me había resultado
impertinente, me había mirado como si yo fuera una chica, lo note en
el brillo de sus ojos. Me molesto pero también me halago, yo le
gustaba, seguramente deseaba hacerme cosas feas. Estaba buscando cual
era el camino mas corto para ir del colegio a mi casa, era la primera
vez que pasaba por esta calle, era una calle muy corta, a un lado
estaba la tapia alta de un almacén y enfrente, la obra de una casa en
construcción. El vigilante de la obra se debía de aburrir mucho pues
por allí no pasaba nadie.
Después de ese primer día pensé no volver a pasar por allí, no quería
que aquel hombre me volviera a mirar de esa manera. Pero dos días
después, volví, no se que oscuro motivo me llevo a hacerlo. Esta vez
el hombre no estaba a la puerta, al pasar por el por delante del
portón mire hacia adentro. El estaba sentado en un en un sofá
desvencijado, bajo la sombra de un toldo.
 "Hola", me saludo levantando su mano a la vez que me sonreía.
 "Hola", conteste con una voz tan baja que no se si me oyó.
  Durante los dos días siguientes se repitió la escena, pero ahora yo
si que dije un "hola" con voz alta. Hacia un calor horrible, estábamos
a principio del verano y el sol daba de lleno, y en aquella calle no
había ninguna sombra, pensé que debería ir por otra calle que tenia
árboles. Pero volví, Esta vez él estaba de pie a la puerta, lo vi
desde la esquina. Mientras me acercaba él no dejaba de mirarme, me
sentí muy nervioso, solo quería decir "hola", y alejarme lo mas
rápidamente posible.
 "Hace mucho calor" me dijo, "si tienes sed tengo aquí un botijo con
agua fresca", acepte simplemente para que no notase lo nervioso que
estaba. Al intentar beber, me eche parte del agua encima, yo no sabia
beber a chorro de un botijo. "Espera voy a por un vaso" y se metió
para el interior de la construcción. "Siéntate a la sombra y descansa
un poco" me dijo.
En una esquina del sofá había una revista abierta por el medio, la
mire de reojo, parecía que era de chicas desnudas. Me hubiera
apetecido ojearla, pero no me atrevía, el podía volver enseguida,
finalmente como tardaba en volver me anime a cogerla, Si, eran chicas
desnudas y estaban besándose. Me queda alucinado, pase la hoja, ahora
una abrazaba a la otra por detrás, y mientras la besaba en el cuello,
una mano acariciaba un pecho y la otra la tenía entre sus piernas,
Estaba tan absorto mirándolas, que no me di cuenta que él estaba ya a
mi lado con  un vaso en la mano, me puse rojo de vergüenza y deje la
revista sobre el sofá, mi di cuenta también que tenia una fuerte
erección. Se sentó a mi lado en silencio, bebí al agua de un tirón.
Quería irme corriendo, pero ahora no podía, tenía que esperar a que se
me bajase la erección.
"¿Son guapas las chicas de la revista, a que si?", yo rojo de
vergüenza, trague saliva, y no supe que contestarle. Cogió la revista
en sus manos, a la vez que se pegó más a mí en el sofá.
"A mi también me la ponen dura", me dijo mientras se frotaba el
paquete y me miraba sonriendo. Yo continuaba inmovilizado, quería que
la tierra me tragase, él debió de notar mi nerviosismo y cambio de
tema.
"Me encontré esa revista tirada por ahí, y aquí no tengo nada que
hacer, me aburro mucho, me gustaría poder charlar con alguien de vez
en cuando". Me relaje un poco.
"¿Tu estudias, verdad?, seguro que sacas muy buenas notas. Yo no pude
estudiar, pero hay muchas cosas que me gustaría saber, el otro día vi
en la televisión de un bar, que todo lo que vemos es el resultado de
una gran explosión, ¿tu sabes algo de eso?".
Me tranquilice aun mas, y comencé a contarle lo que yo sabia. El me
miraba a los ojos, y sonreía, continúe hablando a la vez que bajaba
los ojos, sus manos eran grandes y toscas, las de un hombre
acostumbrado al trabajo con ladrillos y cemento, una de ellas aun
sostenía la revista, mientras que la otra reposaba quieta sobre su
muslo, a pocos centímetros de un abultamiento grande y alargado bajo
su pantalón, que pensé que seria su pene, pero que me parecía
demasiado grande, quizás era un trozo de madera que tenia en el
bolsillo del pantalón. Todo esto pensaba yo, mientras continuaba
explicándole la teoría del Big Bang sobre el origen del Universo.
"Quítate la mochila, y descansa un poco, te voy a traer mas agua"
"No, no puedo, me tengo que ir, me están esperando en mi casa", no era
verdad mi madre no volvía nunca a casa antes de las ocho de la tarde.
Me levante, y él también se levanto poniendo una mano en mi hombro, lo
que hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo.
 "De acuerdo, pero tienes que volver por aquí a contarme mas cosas
interesantes, como ves estoy muy solo, y tu compañía me agrada mucho".
Le mire directamente a los ojos, me pareció un poco triste, y que lo
que decía era verdad. Entonces me di cuenta de lo alto y fuerte que
era, incluso su cara me resulto agradable a pesar de la barba de
varios días.
Desde el portón le dije adiós con la mano, "Vuelve mañana" me grito,
su mano todavía sostenía la revista.
Camine hacia mi casa, aún daba fuerte el sol, las calles estaban
desiertas, la erección no había desaparecido del todo. Pensé que no
volvería nunca más por aquella calle. Llegue a mi casa, me duche, y
después de secarme, me fui desnudo al dormitorio de mis padres, abrí
las puertas del armario con sus grandes espejos, mire los reflejos de
mi cuerpo, por delante, por detrás, de lado, me pareció que mi cuerpo
estaba muy bien, las piernas, la espalda, el culo, pero tenía que
hacer gimnasia, me gustaría tener mas músculos, imagine que el
vigilante de la obra miraba sonriendo mi cuerpo desnudo, y note como
mi pene comenzaba a ponerse duro. Me fui a mi cuarto y sobre la cama
me masturbe imaginando a las chicas de la revista y al hombre de la
obra mirando me.
Al día siguiente, a la salida del colegio, pase de largo del cruce con
la calle de la obra, pero al poco me paré, hacia muchísimo calor,
dentro de la obra se estaba fresco, podría beber un vaso de agua, y el
hombre se pondría muy contento de verme y de que le explicase algo.
Volví sobre mis pasos, a escasos metros del portón sentí miedo y me
iba a volver cuando el hombre apareció en la puerta.
"Sabia que vendrías, te estaba esperando, pasa y siéntate a descansar,
te daré un vaso de agua", le seguí, el interior estaba fresco, el
suelo estaba mojado, olía a cemento fraguando, nunca se me olvidara
aquel olor, y la sensación del aire húmedo y frío que salía del
interior de la construcción. El entro a buscar el vaso de agua, sobre
el sofá estaba la revista, me quite la mochila, pero no me atreví a
coger la revista. Él de pie, enfrente de mi me ofrecía el vaso de
agua. Mientras bebía mi mirada se fue hacia el bulto de su pantalón,
me quede como hipnotizado, tenia que ser su pene, se notaba hasta la
forma del glande, y una pequeña mancha de humedad en la punta. Levante
la vista rojo de vergüenza.
Se sentó a mi lado "¿Qué me vas a explicar hoy?" Aunque he pensado que
antes podíamos mirar un poco juntos la revista, al fin y al cabo los
dos somos hombres y nos gustan las mujeres". No respondí nada, estaba
tan avergonzado de haberme quedado mirando su pene, que solo quería
que me tragase la tierra.
De nuevo las chicas besándose, y acariciándose, me olvide de todo con
aquellas imágenes tan excitantes, el pene lo tenia tan duro que me
hacia daño en el apretado pantalón. Él pasó una mano por encima de mí
hombro, note el calor de su cuerpo y de reojo también note como se
acariciaba el pene por encima del pantalón.
"Si te molesta, colócatelo bien", me dijo mientras me daba una
palmadita en mi bulto. Metí una mano por la cintura y me lo coloque
mejor.
"¿Son guapas, verdad? ¿A que te gustaría metérsela a una de ellas, por
ejemplo a la rubia?, mientras yo se la metería a la morenita. La
morenita era mucho más joven que la rubia, un cuerpo más delgado y las
tetitas muy pequeñas. La pequeña estaba boca arriba con las piernas
abiertas, y la mayor la besaba en la boca mientras una de sus manos
tocaba el sexo de la pequeña.
Paso un coche por la calle y me sobresalte. "Tranquilízate voy a
cerrar el portón, para que podamos estar mas tranquilos." Cuando
volvía de cerrar vi como su pene levantaba completamente la tela del
pantalón.
"Hace mucho calor yo me voy a quitar la ropa, y te recomiendo que
hagas lo mismo, al fin y al cabo los dos somos hombres y no nos debe
dar vergüenza desnudarnos"
 Se quito los pantalones, no llevaba calzoncillos, y su pene duro y
grande quedo al descubierto, note el fuerte olor de su cuerpo, se
quito la camisa, sobre el bello de su pecho brillaban gotitas de
sudor, me quede sorprendido por sus pezones oscuros y erectos.
"Venga quítate la ropa y ponte fresco, ¿porque tu no serás mariquita
verdad? Solo los mariquitas tienen miedo de desnudarse delante de un
hombre, porque piensan que si lo hacen el hombre va a querer
violarlos".
 Me quite el pantalón, me desabroche la camisa, pero no me quite los
calzoncillos.
"Así estamos mejor", y me tranquilice un poco al ver que no insistía
en que me quitase los calzoncillos.
Volvió a abrir la revista, y ahora las chicas estaban con dos hombres,
Uno de ellos muy joven, tan solo un poco mayor que yo. Este acariciaba
los pechos de la chica mayor, mientras que la jovencita sujetaba con
sus pequeñas manos el imponente sexo del hombre mayor, y con su lengua
rozaba la punta húmeda del mismo.
"Que te parece esa polla, es grande eh? ¿Cuál te parece mas grande la
suya o la mía?, Tócala que no muerde"
Cogió una de mis manos y la coloco alrededor, mis dedos apenas la
tocaban, pero estaba muy dura y caliente, mira la gotita de la punta,
prueba a ver que sabe, y con suavidad pero con firmeza, llevo mí
cabeza hasta que mis labios rozaron su punta, "Coge con la punta de la
lengua una gotita", era trasparente y a la vez viscosa, me daba un
poco de asco, pero a la vez estaba fascinado, así que no opuse
demasiada resistencia, cuando el forzó mi cabeza hasta que mis labios
la tocaron, lamí la punta, pero de ella seguía manado lentamente el
liquido transparente, el liquido era una poco viscoso, pero no me
resulto desagradable.
 "Este liquido es para lubricar los agujeritos donde quiere entrar", y
en ese momento pensé que a lo mejor pensaba hacérmelo a mi, ya que
allí no había ninguna chica. Aparte mi cara, sus ojos estaban rojos,
me apretó contra él, y con de sus manos sujeto mi cabeza, y me beso
con fuerza, yo no hice nada por colaborar, pero tampoco intente
apartarme. Me sentía incapaz de moverme. Metió la lengua en mi boca, y
una de sus manos acaricio mi pecho y mis erectos pezoncitos. Le deje
hacer, me entregue a el, a partir de aquel momento supe que ya no
podría detenerle, que haría conmigo lo que quisiera, y además que yo
no haría nada por impedirlo.
Me hizo poner de pie entre sus piernas, deje que me bajara los
calzoncillos y colabore levantando los pies para que los sacara.
A pesar de estar completamente desnudo y con el pene erecto, no sentí
ninguna vergüenza, todo lo contrario me sentí muy halagado de
gustarle, y de que el me desease con tanta fuerza
"Eres muy guapo, y me gustas mucho mas que las chicas de la revista.
Me volvió a besar en la boca, mientras acariciaba suavemente mis
nalgas, esta vez si colabore, chupando la saliva de la lengua gorda
que llenaba my boca. Luego, mientras mordisqueaba mis pezones me
acaricio las piernas, y su mano grande y caliente subió por el
interior de mis muslos, todo mi cuerpo temblaba como una hoja, a la
vez de placer y de miedo, me abrí para que sus dedos acariciaran la
zona intima entre mi ano y mis testículos.
 Entonces es cuando note mis gemidos, demasiado agudos para ser de un
chico. La punta de uno de sus dedos se insinúo en mi ano. Pero
enseguida lo retiro, para luego jugar con mis labios, y acabar
metiendo un dedo en mi boca, lo acaricie con mi lengua, y lo cubrí con
saliva pues en aquel momento intuí su destino.
Sus labios acariciaron mi pene, era la primera vez que alguien me lo
tocaba y estaba a punto de corredme, el placer era enorme, y entonces
se lo metió en la boca, a la vez que la punta de su dedo penetraba muy
ano. Me corrí inmediatamente, mientras violentos espasmos recorrían mí
cuerpo.
Cuando acabe no me podía sostener de pie, me sentó en su regazo, mi
cara sobre su pecho, me envolvió en sus fuertes brazos. "Ya paso todo,
mi amor", y me quede dormido. Me despertó para decirme que me tenía
que vestir e irme para casa que mis padres si no se iban a preocupar.
Me vestí rápidamente, me puse la mochila, y él ya había abierto el
portón, cuando me volví, le di un beso en los labios, le dije
"Gracias", y salí corriendo.

Si deseas que el chico vuelva por la obra escribe me, necesito ese
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