Date: Fri, 22 Aug 2014 10:19:59 +0000
From: alfredo garcia <alfredo247@hotmail.com>
Subject: El vigilante de la obra, Parts 2-3-4, Non-English


El vigilante de la obra. Partes 2-3-4.


Por Alfredo García

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El vigilante de la obra (2ª parte)

El dia siguiente a aquel segundo encuentro no tenia que ir al colegio,
pues era sábado. Tenia mucho que estudiar pues los exámenes finales ya
estaban muy cerca, pero me costaba mucho concentrarme en lo que leia,
continuamente venia a mi mente el recuerdo de lo que había pasado el
ultimo dìa en la obra. Lo sucedido me avergonzaba mucho, pero a la vez
me excitaba terriblemente. Los besos en la boca del hombre, y como yo
había acabado respondiendo, y chupando su lengua y su saliva. Era la
primera vez que me besaban de esa manera, asco y excitación era la
mezcla de sensaciones que sentí. El calor, la dureza de su enorme
pene, y a la vez la suavidad de su piel bajo mi tacto. Mis ojos sobre
las páginas del libro que no veía, frotando mi rígido pene bajo la
tela del pantalón. Me hubiera gustado sacármelo, para masturbarme a
gusto, pero no podía, porque mi madre entraba de vez en cuando en mi
cuarto para ver si seguía estudiando. Sentir como su boca y su lengua
me acariciaban, demasiado para mi estado casi febril. Y también su
dedo mojado penetrando en mi ano, a la vez que me corría. ¿Como podía
asimilar aquella experiencia a la vez un poco dolorosa pero también
muy excitante?

Fui al baño cerré la puerta con candado, me baje los pantalones, mi
pequeño pene salto duro como un resorte, puse en un dedo un poco de la
crema que mi madre utilizaba, y lentamente, mirándome en el espejo, lo
fui metiendo poco a poco en mi ano. Durante unos instantes lo deje
quieto dentro de mi, y luego concentrado en esa nueva y placentera
sensación comencé a acariciarme ligeramente el pene.¡Que bien estaba
así! Comencé a mover lentamente el dedo dentro de mí, mientras miraba
mi imagen en el espejo. Me imagine al hombre contemplándome, con su
gran pene erecto. Él me sonreía, y yo le sonreía enviándole un beso
con mis labios. Estaba a punto de corredme, cuando mi madre llamo a la
puerta, preguntando porque me había encerrado, y que si me pasaba
algo, porque había oído un gemido mío... Le mentí diciéndole que me
dolía la barriga para que me dejara en paz. Pero a mi pesar tuve que
salir dejando mi masturbación a medias. Mi madre me preparo una taza
de leche caliente, y yo le pedí que me dejase conectar a Internet, que
tenia que consultar algo, para un trabajo del colegio. Ella siempre
vigilaba lo que yo miraba en Internet. Yo ya había aprendido a
eliminar las páginas de Internet que visitaba y que no quería que ella
viera.

Así que abrí una página de la Wikipedia, y también una porno en la que
yo ya había visto videos de sexo entre chicos y chicas, pero esta vez
me fui a la categoría de sexo gay. Imágenes y más imágenes de chicos y
hombres desnudos, besándose y chupándose los penes, y también
penetrándose por el ano. Esto último era nuevo para mí, y me dejo un
poco desconcertado, por dos razones: una es que no imaginaba como
podía entrar algo tan grande en un agujero tan pequeño, y la otra es
que no entendía bien como se podía sentir placer al soportar el dolor
que debería producir la penetración. Estas y otras cosas las podía
aclarar volviendo a visitar al vigilante de la obra. También me excite
mucho pensando que el hombre me podría dejar jugar con su enorme pene,
acariciarlo, besarlo, y lamer el liquido que salía de su punta. Así
excitado con estas imágenes pase todo el sábado y solo me puede
masturbar a gusto, cuando me acosté para dormir por la noche.

Al da siguiente era domingo, y los domingos por la mañana mi madre me
llevaba a misa, y después dábamos un paseo por el parque. Lo que paso
aquella mañana fue algo con lo que no conté que pudiera ocurrir. De
frente viniendo hacia nosotros caminaba el vigilante acompañado por
una mujer, y dos niñas que supuse que eran su mujer y sus hijas.
Temeroso de que pudiera saludarme, dije a mi madre que tenia que ir a
los WC del parque, y corriendo precipitadamente me fui hacia allí.
Estaba haciendo tiempo lavándome las manos, cuando en el espejo vi el
reflejo de la cara del vigilante. Se puso detrás de mi, sus manos
sujetaron mi cintura, y rozo con sus labios mi cuello, a la vez que me
decía que tenia una mama muy guapa. Me revolví furioso, él no tenía
que ver nada con mi mama, le empuje y salí corriendo mientras le
gritaba que no quería volverle a ver. Se quedo allí parado con su
traje de domingo, y su cara mezcla de desconcierto y sorpresa. Por la
tarde después de comer me masturbe, y me prometí no volver nunca mas
por la obra. Estudie toda la tarde un montón y cuando me acosté me
sentía contento, aunque no pude evitar masturbarme de nuevo, pero
rechace pensar en él mientras lo hacia.

El lunes y el martes a la salida del colegio resistí los deseos de
pasar por la obra, pero el miércoles hacia de nuevo mucho calor, y mis
pies me llevaron al único lugar donde no debía ir, una fuerza
irresistible tiraba de mí. En la obra debía de estarse fresco, y allí
había un vaso de agua frío, y un hombre con un pene duro y hermoso, y
unas manos grandes que sabrían como acariciar mi cuerpo. Llegue como
un sonámbulo, él estaba allí de pie, mirándome serio.
"¿Que quieres?" me dijo con tono irritado. Permanecí quieto y callado,
note como los ojos se me llenaban de lagrimas, estaba a punto de
echarme a llorar. Se acerco lentamente a mí, puso una mano sobre mi
hombro, luego cogió mi mano y la coloco sobre la tela que cubría su
pene ya erecto.
"¿Esto es lo que necesitas, verdad?", me dijo en voz baja y dulce,
mientras acariciaba mi mejilla, sobre la que ya resbalaba una lagrima.
Baje la cabeza, y sus labios recogieron mi lagrima,

"Ven me dijo, yo le daré a mi chico guapo lo que necesita, pero me vas
a prometer no volver a ser malo conmigo", asentí con mi cabeza
mientras tragaba saliva.
Me llevo de la mano, como si fuera un niño pequeño, hasta una
habitación donde había un solo camastro, las paredes sin pintura y el
suelo de cemento. Los dos estábamos de pie, frente a frente, y durante
unos instantes él no hizo nada, serio, solo me miraba a los ojos. Yo
me puse nervioso, no sabia que hacer, note como la sangre subía a mi
cabeza, y como mi pene comenzaba una erección. Él entonces me sonrío,
mientras el dorso de una de sus manos acariciaba mi mejilla encendida.
Parecía no tener ninguna prisa, justo lo contrario que yo, que estaba
impaciente por tocarlo y que me tocara. Sujeto mi cara con sus dos
manos, y acerco su labios a los míos, pero apenas los rozo y se
retiro. Quería hacerme sufrir con la espera, mi pene ya estaba
completamente rígido, y formaba un pico abultado en la tela de mi
pantalón. Lentamente comenzó a desnudarme, primero abrió mi camisa.
Cerré los ojos, el aire fresco de la habitación puso en erección mis
pezones. Espere en vano que me los acariciase como la otra vez, pero
él continuo desabrochando y bajado mis pantalones, dócilmente levante
los pies para que me los sacara del todo. Luego repitió lentamente la
misma operación con mis calzoncillos. Un placer lánguido y a la vez
muy intenso recorrió todo mi cuerpo. Mi pequeño pene, quedo desafiante
apuntando hacia su pecho, me hizo abrir un poco las piernas, y una
corriente de aire frío del interior de la construcción hizo que la
tela de mi camisa rozase mi piel, a la vez que paso como una caricia
entre mis muslos, y mis pequeños y apretados testículos. Lentamente,
una de sus manos subió rozándome por el interior de mis piernas, y al
rozar mis testículos, sus dedos intentaron ir hacia mi ano, abrí más
las piernas para darle acceso, pero él se limito a rozarlo con la
punta de uno de sus dedos. Me quede anhelatante esperando que
continuara las caricias, pero entonces se aparto de mi, y comenzó a
desnudarse.
 Mire con avidez cada una de las partes de su cuerpo que iban quedaron
desnudas ante mis ojos; sus fuertes hombros, el bello negro de su
pecho y de sus piernas, y finalmente su gran y hermoso pene
semirrecto. Así se quedo frente a mí, contemplando como mis ojos
recorrían una y otra vez su cuerpo desnudo, a la vez que mi pene
cabeceaba de excitación. Contemple hipnotizado como también su pene se
erguía lentamente en todo su esplendor hasta apuntantar directamente
hacia el mío. Cuando levante la vista, él me sonreía. Con uno de sus
dedos recogió una gota de la punta de mi sexo y la llevo a mis labios,
lamí la gota con mi lengua, luego el mismo dedo recogió una cantidad
abundante del liquido preseminal que manaba de su sexo, y lo volvió a
llevar a mi boca, y ahora si, el dedo se paseo por mis labios y por el
interior de mi boca, lamí con gusto el liquido caliente y espeso.
Entonces abrió los brazos invitándome a un abrazo, en un instante mi
cuerpo estuvo junto al suyo, sus brazos rodearon mi cintura, y los
míos su cuello. Note el bello de su cuerpo sobre mi piel desnuda, y
sobre todo la antorcha de su sexo y la humedad de su punta. Frote mi
pene contra su cuerpo, quería corredme inmediatamente, no podía
aguantar tanta excitación. Pero el detuvo mis movimientos con un
fuerte azote sobre mis nalgas. Me pare en seco y le mire
desconcertado. Solo entonces, él acerco de nuevo sus labios a los míos
y me dio un beso interminable que me dejo temblando. A continuación se
aparto de mí y se tendió boca arriba en la pequeña cama. "Es todo
tuyo, haz lo que quieras, pero no tengas prisa, porque no te voy a
dejar correr hasta dentro de mucho tiempo."
Intente tranquilizarme, respire profundo, pensé en darle todo el
placer que pudiera, atormentarle con mis caricias, como él me había
hecho a mi. Me senté en el borde de la cama, e imitándole pase el
dorso de mi mano por una de sus mejillas, la barba de dos días raspaba
mi piel, luego roce mis labios con los suyos, y a continuación los
recorrí con la punta de mi lengua, él los abrió esperando un beso mas
profundo, pero yo solo insinúe un momento mi lengua para apartarme
enseguida. Luego una interminable caricia apenas rozado su piel, el
bello de su pecho, y el de sus piernas, después los pezones erectos,
sobre los que alterne suaves caricias con fuertes pellizcos, besos y
chupadas insistentes. Entonces paso algo que no me esperaba, comenzó a
gemir, y su respiración se hizo agitada. Me sentí muy orgulloso de
haber conseguido esos efectos, y también me llene de confianza.
Abandone su pecho, y cogi suavemente sus testículos, los hice rodar
una y otra ve entre mis dedos, su pene cabeceaba mientras desde la
punta del mismo no paraba de salir liquido, el cual resbalaba a través
de tronco, y ya formaba un pequeño charquito en su vientre,  lo recogí
con mi lengua, y lo lleve a su boca, y ahora si que metí la lengua, el
cogio mi cabeza y me apretó con fuerza para besarme. Entonces yo le di
un manotazo en el pene y en los testículos, grito de dolor y me soltó,
pero no se incorporo ni me golpeo. A continuación comencé a lamer el
tronco de su pene, y a introducírmelo en la boca, puse todo mi
entusiasmo, lo masturbe con mi lengua, con mis manos, con mis
mejillas, con mis labios. Hasta que note ya se iba a correr, entonces
lo agarre fuerte con una mano y aparte mi boca, vi como su abría la
punta y como salía con fuerza un choro blanco y espeso que golpeo mis
labios y mejillas, entonces me lo trague, entero y note como sus
sucesivas contracciones inundaban mi boca con su esperma. Trague lo
que pude. Y continúe con el en mi boca hasta que cesaron las
sacudidas, Luego lo lamí todo hasta dejarlo completamente limpio. Solo
entonces me tumbe a su lado, pasando una de mis piernas por encima de
las suyas y apoyando una mejilla sobre su pecho. Él me rodeo con su
brazo, y los dos nos quedamos un rato quietos descansando. Al poco
moví mi mano para tocar mi pene, había bajado un poco la erección y
estaba todo mojado, pero yo no recordaba haberme corrido. Él se
despertó con mi movimiento, y mientra se incorporaba me dijo: "Lo has
hecho muy bien, y como premio te voy hacer algo que te gustara, y
luego te voy a dejar correr". Me puso boca abajo,  y durante un rato
acaricio mi espalda mi cintura, mis piernas, y se fue centrando en mi
culo, me abrió las nalgas y soplo sobre la entrada de mi ano, un
escalofrié recorrió todo mi cuerpo. A continuación lo acaricio con la
punta de su lengua, me dio mucha vergüenza, intente apartarme, pero el
me sujeto "Yo sé que a los chicos como tu les gusta mucho lo que te
voy hacer" Le deje hacer, realmente me estaba gustando mucho, ¿pero
que había querido decir con lo de "los chicos como yo"? Me concentre
en las extraordinarias sensaciones que su lengua estaba produciendo en
mi ano, su lengua cada vez se iba introduciendo mas dentro de mi, y yo
comencé a gemir, un gemido que me sorprendió, que parecía de un niño
pequeño, pero que no lo podía evitar. Pensé que él quizás me iba a
penetrar con su pene, y empuje mi culo hacia el "Si, si házmelo"
"No" me contesto, "Hoy no, Ya llegara su momento." Entonces me volteo
boca arriba, Me metió un dedo en la boca, yo sabia que con él me iba a
penetrar, lo llene de saliva, y a la vez que me penetro, se trago mi
pene ya completamente erecto, me corrí inmediatamente. Se lo trago
todo y yo me quede dormido. Cuando me desperté, me estaba mirando, le
sonreí "Sabes, tengo dos niñas, y me hubiera gustado tener un hijo
como tu" Le volví a sonreír "La única pena es que tu seas mariquita"
Me sobresalte y me incorpore "Yo no soy mariquita", "si que lo eres, y
si no ¿porque has venido hoy?, y ¿porque te gusta tanto mi cuerpo y mi
pene, y que te acaricie, que te bese y que te meta el dedo en el
culo?"
"Bueno a ti también te gusta que te acaricie y además tu eres el que
me ha iniciado esto". Bueno es igual me dijo, mientras frotaba su mano
con el pelo de mi cabeza "Eres un buen chico, guapo, sensible e
inteligente, y no te tienes que avergonzar de sentir lo que sientes."
Me vestí mientras el me miraba, me despedí con un beso. Hoy estaba muy
contento con todo lo que había ocurrido, y con que él me hubiera
perdonado lo que le dije en el WC del parque. Pero en mi cabeza quedo
revoloteando su afirmación de que yo era mariquita, ya lo pensaría con
mas calma, y me fui corriendo temeroso que mi madre llegase a casa
antes que yo, tendría que inventar donde había estado.


El vigilante de la obra (3ª parte)

Afortunadamente llegue antes que ella, pero enseguida sonó el
teléfono. Era ella, me pregunto donde había estado, porque había
llamado varias veces y yo no había cogido el teléfono, le dije que
estaba oyendo música con los auriculares. Me dijo que volvería tarde,
probablemente después de las 10, y me explico como prepararme la cena.
Me lleve una alegría, tenia dos horas para mirar Internet y
masturbarme a mi gusto. Comencé desnudándome y sentándome frente al
ordenador desnudo, consultando acerca de chicos mariquitas. Quería
saber si era cierto lo que el vigilante había dicho sobre mí.
Lo primero que encontré era sobre chicos que les gustaba vestirse como
chicas. Bueno pues entonces yo no lo era, porque a mi no me gustaba
vestirme de chica. Sin embargo vi fotografías de chicos con ropa
interior femenina, que me resultaron excitantes, no los de hombres o
chicos mayores que me resultaban grotescos, pero si los de chicos
jovencitos, algunos casi de mi edad, que parecían chicas preciosas si
no fuera por sus pequeños penes erectos. Por entonces el mío..., ya lo
estaba y yo me lo acariciaba lentamente mirando aquellas increíbles
imágenes, especialmente una: un chico con tacones altos, con medias
blancas hasta media piernas y sujetas por unas pinzas y tirantes a una
especie de cinturón alrededor de la cintura (garter set with stocking
era como se llamaba en ingles, yo no sabia su nombre en español), y a
penas cubierto por una especie de camisa semitransparente y vaporosa
(babydoll, o negligee). El chico se miraba en un gran espejo, una
pierna ligeramente levantada, como queriendo proteger sus partes más
intimas, las manos unidas por encima de su cabeza, sonriente con los
labios en forma de o que parecían enviarse un beso a si mismo a través
del espejo. Esta imagen me excito muchísimo, y me pregunte si yo
podría resultar tan excitante vestido de esa manera. Me fui al armario
de mi madre y busque en los cajones de su ropa interior. En el fondo
de uno de ellos encontré lo que buscaba: medias, braguitas de
puntillas, camisitas trasparentes, sujetadores, tangas, garter set,
negligee. No sabía que mi madre usara esas prendas tan eróticas. Pero
lo que más me sorprendió fue encontrar un consolador en el fondo del
cajón. Enseguida comencé a probarme unas y otras prendas. Me excitaba
mucho el roce sobre mi piel de aquellos tejidos tan finos.
Especialmente sobre mis pezones, sobre mis nalgas, sobre, mis
testículos, sobre mi pene. Me miraba en el espejo, haciendo gestos
sexy, y lanzándome besitos. También me puse unos zapatos altos de
tacón que casi me quedaban bien, y finalmente me vestí lo mas parecido
posible al chico de la fotografia que tanto me había excitado. Justo
como él pero en color azul en lugar de rosa. Sin braguitas, y con mi
pequeño pene súper erecto, imite sus poses,....Si, si, era realmente
excitante, quizás el vigilante tenía razón y yo era mariquita. Me
hubiera gustado que él me viese vestido de esa manera. Seguro que su
pene se pondría muy duro, y también que desearía, penetrarme. Si,
penetrarme, si, follarme, si, metérmela por el agujero del culo y
corredse dentro de mí. Si, Si, seguro que querría,... Y yo también
querría que él lo hiciese.
Volvió a sonar el teléfono, era mi madre que venia hacia la casa. Las
dos horas se habían pasado en un instante, tenia que guardarlo todo,
pero antes, volví a mirarme en el espejo, y me corrí sin apenas
tocarme.
A toda velocidad recogí todas las prendas, y cuando estaba acabando
hoy el ruido de la puerta, corrí hacia el baño desnudo con mis ropas
en la mano, y también con el consolador que se me había olvidado
guardar en su sitio. Cuando oí a mi madre llamarme ya tenía la ducha
corriendo. Me había salvado de milagro. Ella descubrió que no había
cenado, le mentí hablandole de una interesante película de ciencia
ficción que había visto, menos mal que no me pidió detalles. Después
de cenar, me fui corriendo a la cama, y debajo de las sabanas acaricie
el consolador, lo bese, me lo metí en la boca, me quite el pijama, me
lo puse entre las piernas, encendí su motorcito al mínimo para hacer
poco ruido, lo aplique sobre mis pezones, sobre mis testículos, sobre
mi pene y a la entrada de mi ano. Busque la crema que mi madre me daba
cuando volvíamos de tomar el sol en la playa. Me lubrique,
introduciéndome uno, dos y hasta tres dedos, y luego probé a meterme
el consolador, pero no pude me dolía demasiado. Me puse de rodillas,
con el consolador vertical apoyado sobre la cama, y la punta en la
entrada de mi ano, y poco a poco me fui hundiéndome en él, me dolía,
pero aguante, hasta que finalmente, entro, pare y respire fuerte. Me
acostumbre un poco a la quemante sensación, luego continúe hundiéndolo
dentro de mi hasta que estuvo todo dentro. Finalmente me puse boca
arriba, y con una mano comencé a metérmelo y sacármelo lentamente.
Después de un rato me dejo de doler, y me sentí muy bien, entones con
la otra mano acaricie mi pene, enseguida se puso rígido, me masturbe
lentamente. Imagine que el hombre de la obra me estaba follando,
coloque una almohada entre mis piernas, imaginando que era el cuerpo
del vigilante lo que mis piernas entrelazaban. Durante un rato me
quede quieto recreándome en las sensaciones de mi cuerpo, y en las
imágenes que mi mente creaba. Me imaginaba vestido con la lencería con
la que aquella tarde me había mirado en el espejo. El hombre encima de
mí, sus labios acariciando mi cuello, su pene dentro de mí. Moví
lentamente el consolador, lo comprimí con los músculos de mi ano, y
sonreí a mi amante imaginario, incluso en voz muy baja para que no lo
pudiera oír mi madre, comencé un dialogo imaginario en el que mi voz
hacia los dos papeles. De esta manera parecía querer conjurar y a la
vez ensayar un próximo encuentro en la obra.
"¿Te gusto así? ¿Con la ropita que me he puesto? ¿Es esto lo que hacen
los niños mariquitas?", ¡OH, me vuelves loco de placer, mi lindo
mariquita!", mientras impulsaba dentro y fuera el consolador. Ya no me
dolía nada, me sentía lleno, completo y feliz, y retrasaba todo lo que
podía mi eyaculación. "Así, dame un poquito mas fuerte cariño, te
siento dentro de mi, y me haces muy feliz". Imagine que la mano que
sujetaba el consolador, acariciaba sus testículos. "Bésame", le pedí
cerrando los ojos, a la vez que incorporaba mi busto buscando unos
labios imaginarios. No sé que combinación de nervios y músculos se
pusieron en combinación en esa posición, porque entonces note que me
iba a correr y que ya nada lo podía impedir. Me hundí el consolador
hasta el fondo y me corrí mordiéndome los labios para ahogar un grito
de inmenso placer que podría ser oído por mi madre.

 Después me deje caer extenuado por la tensión sostenida por el
orgasmo sin manos.
Pasaron un par de minutos hasta que recobre la plena conciencia. Mi
semen había manchado la almohada, y aun tenia el consolador dentro. Me
levante con cuidado, luego saque el pene estaba manchado de una mezcla
de caca y lubricante, lo limpie con kleenex lo mejor que pude. También
limpie un poco la funda de la almohada, y me puse el pijama. Por la
mañana tendría tiempo de lavarlo todo, después que se fuera mi madre a
trabajar. Me levantaría en cuanto se fuera, así me daria tiempo a
arreglarlo antes de ir al colegio. Después me dormí placidamente sin
importándome nada si lo que había hecho era o no algo de mariquitas.
Me desperte pronto, creo que mi madre todavía no se había levantado.
Estaba excitado de nuevo. Pensé como hacer real todo lo imaginado la
noche anterior. Después del colegio iría a la obra, e intentaría
seducir al hombre para que me follara. Metería en el fondo de mi
mochila una bolsa con la ropa interior de mi madre que tan bien me
sentaba, y ya vería como hacer cunado estuviese en la obra, no me
atreví a llevar los zapatos de tacón, no importaba, me movería de
puntillas como si los llevase puestos.

Cuando ya estaba apunto de salir para el colegio, llamo mi madre por
teléfono para decirme que hoy también llegaría tarde. Se oían risas al
otro lado del teléfono, pensé que a ella también la iban a follar esa
tarde, y que ese era el motivo real de su retraso. Le pregunte que si
volvería muy tarde, me dijo que no sabia, y que no la esperase para
cenar, la conocía muy bien, y por su voz sabia que me mentía. Me la
imagine siendo follada como yo había imaginado que me follarian a mi.
Me alegre por ella y me sentí solidario de su placer. Me hubiera
gustado que ella también supiera lo mío..., y que le pareciera bien,
Pero me pareció imposible que fuera así. Durante aquella mañana en el
colegio no me pude concentrar en lo que decían los profesores, y más
de uno me pregunto en donde tenía mi mente. ¿Si ellos hubieran sabido
que imágenes desfilaban por el cerebro del mejor alumno del curso?

Mi mente saltaba continuamente de unas imágenes a otras: las vistas en
Internet la tarde anterior, mis imágenes sobre el gran espejo del
dormitorio de mi madre, mis penetraciones bajo las sabanas, todas
mezclándose con las que podían hacerse reales aquella tarde a la
salida del colegio. El vigilante mirando mudo de asombro mi cuerpo
envuelto en ropa interior femenina, Su pene duro entrando en mi cuerpo
lentamente, su respiración agitada sobre mi cuello, sus besos
apasionados, sus embestidas cada vez mas violentas, mis gemidos,..En
esto pensaba cuando el profesor de matemáticas, dijo mi nombre, y me
pidió que saliese a la pizarra a hacer un problema.  Me quede
aturdido, yo no podía salir, todo el mundo se daría cuenta de mi
erección. Le dije que no sabia hacer el problema, me miro incrédulo, e
insistió en que saliera, que él me ayudaría, me seguí negando. Mis
compañeros me miraban también muy sorprendidos de que me negase hacer
lo que el profesor me pedía, yo el mejor alumno, el mas educado, el
mas inteligente, pensé que todos se daban cuenta de lo que sucedía
salvo quizás las niñas. Respire profundo, disimuladamente me toque el
pene, ya no estaba en erección. Salí a la pizarra y simule no saber
resolver el problema, imagine todas las miradas clavadas en mi
bragueta, incluida la del profesor. Me asuste, por un momento pensé
que la humedad de mi pene había traspasado mi pantalón. Cuando volvi a
mi mesa pude comprobar la pequeña mancha. Mi compañero me dio con el
codo, "Es Lucia la que te ha puesto así" me dijo guiñándome un ojo,
entonces me di cuenta, que antes que yo había salido Lucia a la
pizarra, mire hacia adonde ella estaba, ella me miraba sonriente,
tenia una minifalda y un top muy ajustado, con la cintura al aire, las
piernas largas y morenas parecían invitar a la caricia. Le devolví la
sonrisa, un poco confuso. Y esta vez me imagine yo en la pizarra
vestido con ropa interior femenina. Silbidos de admiración, niños y
niñas masturbándose y el profesor de matemáticas con un gran bulto en
el pantalón, que no se dejaba de tocar. Afortunadamente era la última
clase de la mañana. Después de comer, solo tendríamos una proyección
de cine. Durante la comida vi como Lucia y sus amigas no paraban de
mirarme y cuchichear entre ellas. Después durante la proyección de la
película Lucia se sentó a mi lado. A mitad de la proyección note su
pierna presionar sobre la mia, no me di por enterado, pero no la
retire, al poco su mano se deslizo por mi pierna, trague saliva y
continúe quieto, después tomo mí mano y la coloco sobre la piel
desnuda de su pierna. Ella movió su mano sobre mi pierna y yo moví la
mia sobre la suya. Su piel era muy suave y calida, subí mi mano bajo
su falda, hasta que el borde de mi mano toco la tela de sus bragas.
Volví a subir y bajar mi mano por el interior de sus muslos, ella
abrió las piernas, el borde de mi mano rozo la tela que cubría su
sexo. Por encima de mi pantalón toco mi pene erecto, luego la punta de
mis dedos tocó abiertamente su sexo, la tela estaba mojada y ella
respiro fuerte, y respondió envolviendo mi pene con su mano, siempre
através de la tela del pantalón. Entonces para mi sorpresa, ella con
su mano aparto la tela de su braguita e introdujo uno de mis dedos en
su vagina, estaba muy mojada y la punta de mi dedo entro con
facilidad. Estaba muy excitado, mire su cara, ella miraba la pantalla
como si no pasara nada, me pareció muy guapa, y yo estaba muy, muy
excitado y a punto de corredme. Definitivamente yo no era mariquita, a
mi degustaban las chicas, el hombre de obra me había engañado, me
sentí muy avergonzado de lo que había hecho con él. Se acabo la
película y los dos retiramos las manos, me coloque el pene con la
esperanza que nadie notara mi erección, olí su sexo en mi mano, me
gusto. Entonces inesperadamente ella me dio un beso en la mejilla, me
miro a los ojos, y me pregunto que si quería ser su novio, sin
pensarlo le dije que si. Luego a la salida del colegio la acompañe
hasta la puerta de su casa, ante la puerta miro hacia los lados y
luego me dio un inesperado beso en la boca, y rápidamente se metió en
el portal de la casa.





El vigilante de la obra (4ª parte)

Después de dejar a Lucia a la puerta de su casa me puse a caminar como
sonámbulo, pensé que no debería ir más a la obra, ahora tenía novia y
yo no era mariquita. Camine durante media hora sin rumbo fijo. Pensé
en la ropa interior femenina que había en el fondo de mi mochila, ¡que
vergüenza si Lucia la supiera!. Hacia mucho calor, y cuando me quise
dar cuenta estaba en la calle perpendicular a la obra. No,
definitivamente no iría. Volví sobre mis pasos en dirección a mi casa,
pero me asaltaron las imágenes de mi reflejo en ropa femenina ante el
espejo de mi madre, y también me imagine las manos del hombre
recorriendo mi cuerpo desnudo, volví sobre mis pasos de nuevo. La piel
suave de las piernas de Lucia, su cara bonita, su sexo húmedo y
cálido, la experiencia de mi penetración con el consolador durante la
pasada noche, definitivamente entre en la calle de la obra. Si, será
la última vez, me prometí a mi mismo. El hombre estaba delante del
portón, me saludo de lejos. Ya más cerca me dijo que estaba muy
contento de que hubiera ido, pues era más tarde que otros días, y
pensó que a lo mejor no podía o no quería volver.
 "Tengo que decirte dos cosas, una buena y una mala. Empiezo por la
mala, hoy va a ser el ultimo dia que nos veamos, pues la obra se va a
paralizar definitivamente, esta mañana se han llevado la maquinaria, y
a mi me trasladan a otra ciudad. La buena noticia es que hoy es mi
cumpleaños, y que he comprado algunas bebidas y algunos pasteles para
invitarte y hacer una fiesta de despedida, también tengo música, y un
poco de marihuana, que yo creo que ya puedes probar, el único problema
es que tu te tengas que ir pronto."
Él estaba realmente contento, y yo también me puse contento.
"Pues yo también tengo una noticia buena, hoy me puedo quedar hasta
muy tarde, pues mi madre no volverá a la casa hasta media noche,
únicamente la tengo que poner dos mensajes, uno ahora diciéndole que
ya estoy en casa y otro a la hora que se supone que me voy acostar".
Luego pensando en la ropa del fondo de mi mochila añadí;
"Por otra parte también he traído un regalo que espero que te guste".
Cerró el portón, y como la última vez me llevo de la mano hacia la
habitación de la cama, pero antes de entrar me hizo cerrar los ojos.
 "No los habrás hasta que yo te diga", Note el ruido de un ventilador
y el aire fresco que enviaba hacia mi, luego el sonido de un casette
poniéndose en marcha, empezó una canción romántica creo que mejicana,
que a mi madre le gustaba, creo que se llamaba "El reloj". Luego
comenzó a desnudarme lentamente a la vez que iba cubriendo de besos y
caricias las partes descubiertas. ¡Que gusto tan enorme, y que bien
conocían sus manos los puntos más sensibles de mi cuerpo! Comencé a
gemir, y él a decirme cosas al oído, de lo guapo que era, de mis
tetitas tan sensibles, de mis piernas tan bonitas,.., Palabras,
palabras, palabras, que incendiaban aun más mi cuerpo excitado. Con
los ojos cerrados todas las sensaciones multiplicaban su fuerza. Luego
repitió lo que ya me había hecho otro dia, abrir mis nalgas y jugar
con su lengua en mi ano, después me lubrico con una crema, y me
penetro con su dedo, jugando con mi pequeña próstata, entonces intente
corredme sin manos, como lo había hecho en mi cama la noche anterior
con el consolador dentro de mi. Arquee mi cuerpo, puse en tensión los
músculos de mis piernas y de mi vientre, y note como se comenzaba a
disparar mi orgasmo, él lo debió notar en su lengua por las
contracciones de mi ano, "¿Te as corrido, verdad?", "¿Te has corrido
sin tocarte?, ¿como lo has hecho?, definitivamente eres un chico
especial".
Después cuando ya habían cesado mis espasmos destapo mis ojos.
 En la habitación había colocado una mesa con dos velas, había
refrescos, canapés, vino, una pequeña tarta y una botella de champaña.
El estaba desnudo solo cubierto con un mono azul de tirantes, que
dejaban al descubierto parte de su pecho y espalda, y la forma
ostensible de su pene semirrecto. Intente acariciar su pene. Pero el
enseguida me aparto
"Te he dejado correr para que te tranquilices un poco, yo puedo y debo
esperar, te prometo que tendrás todo lo que quieras y mucho mas. Ahora
vamos a celebrar mi cumpleaños y nuestra despedida.", y me ofreció
otro mono igual al suyo que me quedaba realmente grande, me lo puse, y
nos sentamos frente a frente, yo tome un refresco y é tomo vino,
comimos algunos canapés, y después de la tarta me ofreció brindar con
champaña. Bebí una copa, ya lo había probado las ultimas navidades en
casa de mis abuelos, pero al contrario que entonces, hoy podría beber
más de una copa. Después preparo un porro de marihuana, y me ofreció
una chupada, yo me estaba empezando a marear entre el champaña y el
humo. Entonces me pidió que le diera mi regalo.
Tome mi mochila y salí de la habitación, y le hice prometer que
cerraría los ojos cuando yo llamase a la puerta. Con mucho cuidado me
puse la ropa, las medias, el liguero, la camisita trasparente.
Enseguida mi pene se puso erecto.
Llame a la puerta y entre. Él tenia los ojos cerrados, y la habitación
estaba envuelta en el humo de la marihuana, en el casette sonaba
"Perfidia". Apague la luz, de modo que solo quedo la tenue luz de las
velas. Pose como lo había hecho la noche anterior ante el espejo de mi
madre. "Ya puedes abrir los ojos" le dije. Los abrió, y se quedo con
la boca abierta, luego reacciono con un silbido de admiración,
Y un "Dios mío..." que retumbo en todo el vacío edificio, y que me
lleno de orgullo.
"¿Quieres bailar conmigo?", le dije moviendo lascivamente mi cuerpo, a
la vez que le enviaba un beso.
"¿Donde has aprendido eso?".
"Intuición de mariquita" le conteste
Se levanto y me estrecho con mucho cuidado entre sus brazos. Mi madre
me había enseñado a bailar un poco. De puntillas rodee su fuerte
cuello con mis brazos, y comenzamos a movernos al ritmo de aquella
romántica música, su mano bajo por mi espalda, sobre la seda de mi
camisita, sus grandes manos acariciaron mis nalgas desnudas, luego mis
pezones erectos, subí mi pierna entre sus muslos, note su pene duro
apretándose contra mi vientre, y el mío rozándose con la áspera tela
de su mono.
"Cariño, quítate el mono, su tela me molesta, quiero sentir tu piel
desnuda". Un instante después su piel desnuda entraba en contacto con
la seda de mi camisita, y con mi piel encendida.
"¿Te gusto así?"
"Prométeme que me aras feliz"
Un fuete gemido salio de su boca.
Busque sus labios, impulsivamente quiso besarme con fuerza, modere su
beso, mientras mi mano bajaba y acariciaba sus grueso testículos, y su
enorme pene erecto.
Entonces me dio una fuerte palmetada en el culo.
"No me hagas correr tan pronto putita"
Increíblemente su insulto me pareció un piropo.
"Dime que te gusto mas que tu mujer, y que ninguna otra mujer, dímelo
y podrás tomarme a tu placer"
Un ronco "Si", salio de su garganta, mientras me apretaba contra el
con fuerza.
"Esto podría ser nuestra noche de bodas, brindemos con champaña", le
dije para contenerlo y de esta forma conseguí que se volviera a
sentar.
 Tome la crema, y de perfil, y con los movimientos mas lascivos que mi
cuerpo superexcitado me dictaba, fui lubricando mi ano, un dedo, luego
dos , después tres, luego llene dos copas de champán y me fui a sentar
en su regazo, brindamos por nuestro amor, y nos besamos. Y sus manos
volvieron a tomar posesión de todos los rincones de mi cuerpo. Solo le
pedí que no me tocase el pene, que de sensible que lo tenía, me
molestaba el más mínimo roce. Ahora en el cassette sonaba "Bésame
mucho", una de sus manos acariciaba mis erectos pezoncitos debajo de
la camisita, y la otra subía por mis medias, y entre la parte desnuda
de mis piernas, yo me abría, para que sus manos conocieran el
santuario de nuestro amor. Sus dedos más gordos y largos de los míos,
me penetraron, no sin cierto dolor, dolor que soporte mordiéndome los
labios.
 Había llegado la hora de la verdad, y ahora era yo quien tenia que
cumplir una promesa, me puse a ahorcajas sobre él, sujete su pene con
una mano, lo coloque sobre mi lubricado y distendido ano, y lentamente
fui clavándomelo, Enseguida me di cuenta que había subestimado sus
dimensiones. Después de tres intentos solo había penetrado una pequeña
parte de la punta, y con el dolor mi pene había dejado su erección. Me
desmonte contrariado.
"Espera" me dijo, tienes que relajarte más, "Fúmate conmigo otro
porro, y bebamos más champán". "Acaríciame y haz que me ponga erecto
de nuevo, que estoy dispuesto a que me penetres sea como sea". Unos
minutos después volvimos a la antigua posición, me lubrico de nuevo y
con tres dedos dentro de mi acaricio mi pequeña próstata,
superexcitado apunte la punta de su pene a la entrada de mi ano, cerré
los ojos, y de un solo tiron conseguí romper la inexpugnable
fortaleza, un dolor agudo me partía en dos, aguante, me mordí los
labios, respire con fuerza, me acorde de mi experiencia la noche
pasada cuando me penetre con el consolador. Por fin me relaje un poco
mas, y ahora si lentamente me la metí entera hasta el fondo de un
tiron. Solo entonces me detuve, y volví a respirar fuerte. Abrí los
ojos, una lagrima resbalo por mi mejilla, él me miraba a los ojos y me
sonreía. "Eres un chico muy valiente, mas que los hombres mas
hombres". Después de un par de minutos, y cuando el dolor se fue
haciendo mas soportable, comencé a moverme, un poco arriba y abajo. Él
permanecía quieto, debía tener miedo ha hacerme daño. Entonces se
incorporo y me beso tiernamente en la boca, pellizco mis pezones, y de
nuevo mi pene se puso erecto.
 "Ya paso lo peor", me dijo, "Veras lo felices que vamos a ser los
dos". Entonces tímidamente comenzó el a moverse dentro de mi. "Llévame
a la cama" le pedí, "estoy muy cansado". Me levanto en sus brazos sin
desengancharse, y yo enlace mis piernas a través de su cintura. Antes
de echarme sobre la cama, me follo un rato de pies al ritmo de la
música del bolero "Toda una vida". Apreté los brazos alrededor de su
cuello, y empuje con la presión de mis piernas su cuerpo hacia mí. Me
encontraba muy bien, ya no me dolía nada, solo una inmensa ola de
placer recorría mi cuerpo. El humo de la marihuana envolvía la
habitación, me sentía ligeramente mareado y un poco aturdido, como si
tuviera un poco de fiebre. "Toda un a vida estaría contigo", repetía
el cassette, y yo bajito repetía esas palabras junto a su oído. Se
hundió más en mí. Pensé que se iba a correr.
 "No mi amor, espera un poquito mas". Permaneció un rato quieto, hasta
que controlo su orgasmo, justo al borde del precipicio, bese
ligeramente sus labios.
"Sobre la cama estaremos mejor". Saco su pene y me soltó sobre la
cama. Me limpie y lo limpie con unos kleenex, y me volví a lubricar.
Sirvió otras dos copas de champaña, y preparo otro porro. Los dos
necesitábamos un descanso. Dio la vuelta al cassete, comenzó
"Perfidia". Con la copa de champán en una mano, y el porro en la otra,
me miraba con los ojos brillantes, su pene había perdido un poco la
erección, Pero yo sabía que eso tenía fácil remedio, di unos sorbitos
a mi copa, y la apoye sobre la mesita. Junte mis piernas dobladas y
enfundadas en las blancas medias, mi pene no había perdido su
erección, Estire la camisita sobre mi pecho, subí los brazos juntos,
arquee todo mi cuerpo, como una gatita en celo. Fije mi mirado en su
pene, que volvía a erguirse lentamente."Me sentí muy orgulloso del
poder que mis encantos provocaban en él, le lance besitos, mientras
habría mis piernas y brazos, invitándole a tomarme de nuevo. Luego me
di la vuelta y me ofrecí por detrás sobre manos y rodillas, se lubrico
nuevamente, y volvió a penetrarme, esta vez apenas me molesto su
entrada, se movía lentamente y yo me sentía bien, muy bien, lleno,
completo, feliz. De vez en cuando paraba, y entonces me movía yo, me
dio un par de azotes para que parase, me incorpore y me gire buscado
sus labios, nuestras lenguas y labios, jugaron apasionadamente,
mientras sus manos pellizcaban mis tetitas erectas. Pensé que mi madre
quizás en aquel momento estaba en una posición parecida a la mia,
desee que así fuera y se sintiera tan feliz como yo me sentía.

Entonces me acorde de que tenia que ponerle un mensaje diciéndole que
ya me iba a acostar. Me descabalgo y fue a por mi teléfono, el champán
hizo que me equivocase  y marque su teléfono, en lugar de poner un
mensaje. Tardo un poco en contestar. Mientras mi hombre coloco un
cojín debajo de mí, y comenzó a penetrarme de nuevo, no haciendo caso
de mis señas para que esperase. Por fin se puso mi madre al teléfono,
parecía estar muy alegre, aunque note como intentaba controlar su voz.
Seguro que también ella había bebido champán, oía la música de fondo
allí también sonaba "Perfidia", afortunadamente mi hombre había
cortado la música antes de pasarme el teléfono. Le pregunte que donde
estaba, me dijo que en un bar con unos amigos, pero note su voz
entrecortada, seguro que en aquel momento un hombre estaba dentro de
ella, justo como yo estaba ahora. No pude evitar un gemido debido a la
entrada larga y profunda en mi cuerpo del pene de mi amante. Mi madre
me pregunto el porque de mi gemido, le dije que se me había derramado
un poco de leche, y era verdad. La entrada de mi amante, había
provocado la salida de un borbotón de líquido pre-seminal de mi pene,
y ahora colgaba un hilo blanco que unía la punta con mi vientre. Ahora
fue ella quien no pudo evitar un gemido, "¿Que ocurre?", inquirí,
"también yo me he derramado un poco", y oí risas ahogadas. "Bueno
acuéstate y no me esperes que yo llegare tarde", y colgó el teléfono.
Mi hombre lo había escuchado todo, y estuvo de acuerdo con que a ella
también la estaban haciendo el amor. Dijo que el hombre que se lo
hiciera seguro que seria muy feliz, pues mi madre era muy guapa.
 "Me sentí halagado y a la vez celoso", él lo debió de notar, pues
continuo, "Pero no se puede comparar contigo, tu eres mucho mas
guapa", Sonreía ante su equivocación, "Quiero decir guapo" rectifico.
"Bésame entonces, y demuéstrame todo lo que me quieres"le pedí.
Me miro a los ojos y muy lentamente, se hundió en mi cuerpo de nuevo.
Le sonreí.
"¿Te gusta estar dentro de mi? ¿Mas que con nadie en el mundo?"
¿Dime que si te lo pidiese dejarías a tu mujer y estarías conmigo para
siempre?"
"Dime que yo soy el hijo que siempre hubieras querido"
"Si, si te quiero eres lo mejor que ha ocurrido en mi vida"
"Mírame a los ojos y escúchame"
"No soy mariquita, nunca más estaré con un hombre, tengo novia"
"Pero guardare este recuerdo para siempre, como lo mejor que me ha
ocurrido en la vida"
Note tristeza en sus ojos, me dio pena, él había abusado de mi, pero
ahora era yo el que mandaba.
Acaricie su mejilla.
"Muévete mi amor, dame placer"
Cerré los ojos,
Me follo con deseo y a la vez rabia, intuí que quería dejar la semilla
de su ser en mi para siempre.
Abrí los ojos, "Mírame" le dije
"Esto es para que te acuerdes siempre de mi", doble mi busto buscando
sus labios, apreté los músculos de mis piernas y de mi vientre, y una
ráfaga de esperma salio de mi pene hacia nuestro labios, el milagro
había vuelto a ocurrir, sellamos nuestros labios, con mi calido
néctar, pero las contracciones de mi ano, dispararon su orgasmo. Un
grito ronco y profundo, recorrió y reverbero en todas la habitaciones
y muros de la obra. Sentí las contracciones de su pene, y su esperma
desbordando mi cuerpo, y yo también grite y nuestros gritos de placer
quedaron marcados en aquel edificio para siempre. Sus futuros
habitantes los oirían a media noche, y la excitación sexual crecería
en sus cuerpos, y no entenderían el porque.

Me llevo en su moto hasta cerca de mi casa, nos despedimos sin un
beso, me pregunto mi nombre y yo por el suyo. Julián y Carlos.
Nos separamos sin mas palabras sabiendo que los dos que aquella había
sido una historia maravillosa que no se repetiría jamás.

Años mas tarde paseando con Lucia, mi mujer, y mi hijo por el parque
un domingo por la mañana, me cruce con un hombre mayor acompañado de
dos mujeres jóvenes de mi edad. Nuestras miradas se cruzaron, nos
reconocimos. Me disculpe con mi mujer, tenia que ir al WC. Allí nos
encontramos, me llevo de la mano al primer cubículo. Nos fundimos en
un largo abrazo, "Julián", "Carlos, no te he podido olvidar", "Yo a ti
tampoco". Me di la vuelta, me bajo los pantalones y los calzoncillos,
su lengua volvió a tomar poseían de mi, como hacia tantos años, cuando
era un jovencito.
Gemí con la misma intensidad de entonces, me intento penetrar pero no
pudo, me volví y lamí y lubrique su pene, tan duro y tan magnifico
como entonces, Me acomode frente a frente encima del inodoro. Mis
piernas enlazando su cintura, y ahora si, poco a poco, penetro de
nuevo en mi, sin dejar de mirarnos a los ojos, y solo con tres mete y
saca los dos estuvimos  a punto. Intente reproducir el antiguo
reflejo, arquee mi cuerpo buscando sus labios, apreté los músculos de
mis piernas y los de mi vientre, y de nuevo el milagro, mi semen
subió, y se disparo hacia nuestros labios, mientras él se corría con
un largo y profundo gemido. Nos separamos y limpiamos sin apenas
mirarnos. A la puerta del WC estaban mi mujer y mi hijo, y también sus
hijas. Estaba yo excusando mi retraso con un repentina diarrea, cuando
èl salio, miro un instante a mi hijo, y enseguida cada familia  nos
fuimos en direcciones contrarias, me volví y lo vi alejarse, el pelo
un poco blanco, un poco cargado de espaldas, pero aun fuerte y
vigoroso como bien había podido comprobar. Ahora si que podía archivar
para siempre aquel recuerdo, pase el hombro por encima de mi mujer.
 "¿Vistes como miro el hombre que salió del WC después de ti a nuestro
hijo?". "No, no lo visto, ¿que paso?", "Parece como si lo conociese."
Mire a mi hijo, pensé que podría vivir o haber vivido una historia
parecida a la mia, y me quede pensativo sin decidir si me gustaría o
no que así hubiera sido.


Si te ha gustado escribe me, necesito ese estimulo para seguir
escribiendo: alfredo247@hotmail.com


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