Date: Mon, 8 Feb 2016 21:09:31 +0000
From: alfredo garcia <alfredo247@hotmail.com>
Subject: Habitacion 218, Part 3, Non-English, Interratial and Authoritarian

Habitación 218, tercera parte

Por Alfredo García.

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Volví, volví después de dos días de
desesperación, agotado por los deseos que me consumían, por
volver a sentir sus manos sobre mi cuerpo, su lengua en mi boca y su enorme
falo en mi culo. Dos días en los que a pesar de masturbarme, no
podía calmar mi excitación. Creo que llegue a tener fiebre,
tal era la fuerza del deseo que me consumía.

Temía que los tres traficantes estuvieran otra vez en la puerta,
pero afortunadamente no había nadie. Subí las escaleras,
llame suavemente con los nudillos, nada, llame con más fuerza,
nada. Apoye el oído sobre la puerta, no se oía
nada. Resignado baje lentamente los escalones. Ya en la puerta, me
encontré con uno de los traficantes que en ese momento entraba. Me
miro sonriendo, era el mas joven de los tres, y el de la piel menos oscura,
podría ser árabe.

"Tafari no esta, no llegara hasta dentro de una hora por lo menos".

Me había reconocido de la vez pasada. Pero este chico no me
asustaba, de hecho podía ser casi de mi edad. Me acababa de enterar
que el tío de mi amigo se llamaba Tafari. Me quede parado sin saber
que decir.

"Si quieres puedes esperarle en mi apartamento, yo vivo justo en el
sótano, vamos, te invito a una cerveza"

Dude por un instante, me podría contar algo sobre Tafari, finalmente
acepte. Baje las escaleras temiendo que en el apartamiento estuviera alguno
de los otros traficantes, pero no había nadie. Lo que si
había es un fuerte olor a especias, a tabaco, a marihuana, y a
humedad. Me senté en un sofá desvencijado, mientras él
fue a la cocina a por las cervezas. La habitación estaba sucia, la
única bombilla del techo daba una tenue luz amarillenta, la
habitación solo se podía ventilar abriendo un pequeño
ventanuco, y cuando se habría la puerta de la calle. Realmente era
un sitio bastante siniestro. Volvió con dos vasos llenos.

" Es cerveza con un poco de whiskey"

 La probé, no estaba mal, quizás un poco fuerte. Se pregunto
por mi vida, parecía que tenia autentico interés por saber
como era mi país, me tranquilice un poco hablando, enseguida se
acabaron las bebidas.

"Voy a preparar otro trago"

Le dije que me tenia que ir.

"Todavía es pronto para que llegue Tafari".

El segundo vaso me pareció mas fuerte que el primero, pero el
alcohol me tranquilizo bastante.

"Pon algo de música," y me señalo un viejo casete, junto a un
montón de cintas.

Al levantarme me di cuenta que estaba un poco mareado. La mayor parte de
las cintas era de música que no conocía, encontré una
de Billie Holiday y la puse.

Cuando me volví a sentar, él estaba preparando un porro.

"Muy buena esa música, yo me llamo Ali y tu?"

"Alfredo"

"Alfredo, da una caladita," y me ofreció el porro con una mano
mientras que con la otra froto el bulto de su pantalón.

A través de la tela gastada de sus ajustados vaqueros se notaba todo
el perfil de su pene erecto. Respire hondo, me senté, tome el porro
y di una calada. Ahora si que estaba mareado, pero a la vez muy relajado y
note como mi pene crecía bajo mi pantalón.

Disimuladamente intente colocármelo, él se dio cuenta, me
sonrío tranquilizador. Ahora ninguno de los dos hablábamos,
solo la voz aterciopelada de Billie Holiday cantando "My Man". Miré
de nuevo el bulto de su pene erecto, y él se lo volvió a
acariciar sin dejar de sonreír y sin apartar sus ojos de los
míos, dio dos chupadas rápidas al porro, y me lo volvió
a pasar. Entonces imaginé lo que podía ocurrir, lo que
seguramente ocurriría si yo no me levantaba y salía
corriendo. Pero yo no me iba a levantar, no podía y además no
quería. En realidad deseaba con fuerza que ocurriera y esperaba que
él hiciera algo, pues yo estaba inmovilizado, casi hipnotizado por
su mirada, como un ratoncito ante la serpiente que le iba a devorar.

Se levanto y se sentó en el sofá a mi lado. Yo no sabia que
hacer con el porro que ya me quemaba los dedos. Él paso un brazo
sobre mis hombros, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

"Tranquilo, yo soy tu amigo y no te voy hacer daño."

Con su otra mano tomó la colilla entre sus dedos, le dio una fuerte
calada y la apago en el suelo. Luego lentamente fue vaciando el humo de sus
pulmones sobre mi cara. Yo mantenía mi vista al frente, y
seguía temblando. Me apretó contra él, así
permaneció una rato hasta que me tranquilice y deje de
temblar. Entonces la mano del brazo que me rodeaba acaricio mi cara,
mientras la otra mano sujetando mi mentor y giraba mi cabeza hacia la
suya. Lentamente fue acercando sus labios a mi boca, yo baje la vista. Sus
labios jugaban con los míos, y su lengua intentaba introducirse en
mi boca. Estaba un poco mareado, intente ponerme de pie, pero él
suavemente me retuvo. Fue entonces cuando me abandone, y acepte todo lo que
pudiera suceder, de hecho mi pene erecto era un indicador de mis más
profundos deseos. Lentamente desabrocho los botones de mi camisa, su mano
acaricio mi pecho, y luego pellizco uno tras otros mis pezones, gemí
con los ojos cerrados. Me hubiera gustado que me follara violentamente, sin
mas preliminares, y después irme lo mas rápidamente posible,
pero él no parecía tener ninguna prisa. Abrí los ojos,
él me miraba sonriente, su rostro me pareció hermoso,
realmente era un chico guapo, y quizás hasta mas joven que yo,
quizás él también necesitaba que le acariciaran y que
le besaran.

Desabroche su camisa y acaricie su pecho, él también
gimió y cerro los ojos. Pellizque sus pezones hasta que se pusieron
erectos, continuo gimiendo. Ahora era yo el que daba placer y él que
lo recibía anhelante. Las tornas se habían
cambiado. Desabroche su bragueta, baje sus pantalón, le quite los
zapatos, colaboro conmigo y dejo que lo desnudara. Su pene erecto bien
formado, un poco mas pequeño que el mio, su cuerpo joven moreno y
hermoso, lo recorrí con mis manos y con mis labios. Se dejaba hacer
y no paraba de gemir. Bese sus labios, mientras acariciaba delicadamente su
pene, sus sedosos y prietos testículos, sus largas y bien formadas
piernas. Realmente me gustaba y disfrutaba con su cuerpo.

Me desnude, mi pene super-erecto goteaba liquido pre-seminal sobre su piel
morena.

Tenia muy poco bello, su cuerpo casi parecía un poco
femenino. Pensé en penetrarlo, en el sonido de sus gemidos mientra
lo follaba. Abrió los ojos, su mirada era casi suplicante, tome su
boca con la mia, acepto mi lengua y colaboro en un beso profundo y lleno de
pasión. Me sentía fuertemente masculino, quizá por la
bebida o el porro. Me sorprendí con la facilidad con que lo
voltee. Acaricie su culo pequeño, prieto, perfecto. Abrí sus
nalgas y lentamente comencé a lamer su raja, ahora de su garganta
salía una catarata incontenible de gemidos. Mi lengua jugo con su
ano, y poco a poco lo fui penetrando con ella. Bien lubricado, le penetre
con un dedo, luego con dos, con la punta de un dedo acaricie su
pequeña próstata. Con la otra mano acaricie su pene. Lo
voltee de nuevo, y sin sacar mis dedos de su ano lamí despacio su
pene, saboree el liquido viscoso y salado que goteaba de su punta, y por
unos instantes me lo metí en la boca, intento corredse, pero no se
lo permití, golpee y retorcí su pene. Se había
entregado a mi y yo podía hacer con su cuerpo todo lo que
desease. Me sentí fuerte y poderoso. Penetre su boca con mi pene,
comenzó a dar arcadas cuando intente entrar en su garganta, con las
manos intento apartarme, se las sujete apartándolas con fuerza. Me
sentí de nuevo sorprendido por mi fuerza y de la facilidad con la
que lo sometía. Finalmente penetré su garganta, mire su cara
sofocada, mi pene estaba todo dentro, por el borde de sus labios y nariz
salía saliva, respiraba con dificultad, con los ojos abiertos como
platos. Me parecía increíble que yo estuviera haciendo algo
tan sádico, y también la sumisión de mi victima. La
saque porque no quería corredme de esa manera. Puse sus piernas
sobre mis hombros y volví a penetrarle con mis dedos. Le mire a los
ojos, tenia la vista perdida, su cuerpo temblaba, pensé que estaba
en un estado de trance debido a la droga. Saque los dedos, mi pene estaba
mas duro que nunca, necesitaba penetrarle, follarle, dominarle, imponer mi
fuera sobre la suya. La punta de mi pene toco el agujero lubricado, me
paré, le mire a los ojos.

 "Pídemelo," musite a su oído.

"Por favor, Si, Si, Siiiii," grito.

Empuje lentamente. Entonces oímos el ruido de la puerta de la calle
abriéndose. Me quede petrificado. El glande de mi pene ya estaba
dentro. Volví la mirada hacia la puerta, eran los otros dos
traficantes negros, su aspecto no era nada tranquilizante.

"Vaya sorpresa, el novio del gran Tafari, follando a nuestro amigo Ali".

Se acercaron para ver con detalle nuestra unión. Yo continuaba
quieto, aunque un escalofrío recorrió mi espalda, aun así
pensé hundirme hasta el fondo, pero Ali de repente se separo de
mi. Se puso de pie de un salto, y vi que tenia en su mano un largo
cuchillo, que blandía, mientras les amenazaba y les gritaban que se
fueran. Yo seguía paralizado, como a cámara lenta vi como uno
de ellos le arrebataba el cuchillo, mientras el otro lo derribaba de un
tremendo bofetón. Entonces reaccione y me lance rabioso contra los
dos. Logre derribar a uno, y lance un fuerte cabezazo contra el otro. Me
sentía fuerte y capaz de poder con los dos.

"Vamos" le grite a Ali.

Se levanto tambaleando, su mirada expresaba sorpresa. Tome el cuchillo,
pero él que estaba en el suelo me derribo de una patada, él
otro piso la muñeca con la que sujetaba el cuchillo, y lo tiro
lejos.

"Queréis guerra, pues la vais a tener"

Parecía calmado pero vi como se enjugaba la sangre que salía
de su nariz. Entonces me di cuenta de la gravedad de la
situación. Éramos dos contra dos, pero ellos eran claramente
mas fuertes, además estábamos un poco colocados por la bebida
y los porros.

Me lance de nuevo contra él de la nariz, que parecía el mas
fuerte y a la vez él más peligroso. De reojo vi como Ali daba
una tremenda patada en los cojones al otro, que se doblo gimiendo. Pero yo
no logre derribar a mi oponente, que ahora con fuerza sujetaba mi cuerpo
desnudo. Mordí rabioso una de sus manos, grito de dolor, pero un
fuerte golpe en el oído me tiro al suelo. Allí una de sus
manazas agarro mi paquete genital y tiro fuerte hacia arriba, crei que me
lo iba a arrancar pero yo comencé a golpearle con todas mis fuerzas,
pero no soltaba mis testículos, y poco a poco deje de
golpearle. Finalmente me soltó y comenzó a golpearme sin
piedad. Pero yo entonces ya no sentía nada, mire hacia Ali, estaba
encogido en el suelo y sobre el también caía una lluvia de
golpes.

Aquellos tíos nos iban a matar, pero no sé porque
razón yo no sentía miedo, entonces fue cuando debí de
perder el conocimiento.

Me desperté bajo un chorro de liquido caliente sobre mi cara, estaba
sobre el sofá, desnudo y las manos atadas a mi espalda, y uno de los
traficantes estaba meando sobre mi cuerpo y el de Ali, el cual estaba a mi
lado también maniatado. No vi al mas fuerte, debía de estar
en el baño. Ali intentaba convencer al otro que nos soltasen, por lo
que pude entender este se llamaba Bongo y el otro Selub. Le prometía
dinero y su parte del deposito de drogas que tenían en
común. Bongo le decía que lo hablase con Selub, que
parecía que era el jefe del grupo. Volvió Selub, envuelto en
una bata de baño, parecía que se acababa de duchar, tenia el
pelo mojado y una tirita encima del labio superior. Me lanzo una mirada
terrible.

"Dúchate tu ahora, que yo me voy a entretener un poco con estos dos
maricones"

Se acerco a mi.

"Hueles a orín, ¿te has meado de miedo?" me dijo mientras me
soltaba un fuerte bofetón.

"Voy a invitaros a unas pastillitas para que veáis que soy bueno y
que quiero que seáis felices".

 Ali intento negociar con él, pero la respuesta fue también
un bofetón.

"Dos pastillas de Viagra para cada uno de vosotros, para que la cosa dure
dura. Bongo y yo tomaremos una cada uno"

Nos las hizo tragar ayudado con tragos de una botella de ron.

"Ahora un poquito de éxtasis y mientras esperamos sus efectos, os
voy a poner algún video porno de los que colecciona Ali y luego
proponeros que continuéis con lo que estabais haciendo cuando
llegamos"

Según parecía en el apartamento solo vivía Ali, pero
los otros dos tenían llaves y venían de vez en cuando, pues
usaban el apartamento como almacén para el trapicheo de drogas.

"Vaya sorpresa," grito Selub mientras agitaba en una de sus manos un
cassette de video, y nos ponía delante de las narices la portada. En
él aparecía un hombretón negro follando a un jovencito
blanco.

"Así que es eso lo que te gusta, me lo debía haber imaginado,
y todo este tiempo sin que nosotros lo supiéramos. Tanto Bongo como
yo hubiéramos realizado todas tus fantasías.

Seguro que te has masturbado muchas veces pensándolo que te lo
hacíamos. Finalmente lo vas a tenerlo, tanto tu como tu amiguito"

Puso el video. En la primera escena aparecía un chico blanco sentado
solo en un banco de un parque. Después un jardinero negro llevando
un carretillo lleno de macetas. Se cruzaron sus miradas, el jardinero
paró el carretillo delante del banco y miro de arriba a bajo al
muchacho, este retiro su mirada. El hombre aparto el carretillo a un lado
del sendero y se sentó junto al chico, el cual sin moverse
seguía con la mirada fijada en el fondo del parque. El hombre paso
una de sus brazos por encima y con la mano acaricio su cuello, una primer
plano mostró como el chico tragaba saliva, y luego como la otra mano
del hombre se introducía por debajo de la camisa del
joven. Después el hombre besando sus labios, y colocando una mano
del muchacho sobre el abultamiento de su pene bajo el pantalón.

Note que mi pene ya estaba erecto, volví la cabeza. Ali
también estaba erecto. Selub había abierto la bata y
manoseaba su enorme pene semi-erecto. En la puerta del baño
apareció Bongo desnudo.

 " ¿Empezasteis la fiesta sin mi?.

Nos miro a los tres y luego miro la pantalla del televisor "Así que
Ali le gustan los videos de maricones".

 Selub le alargo una pastilla de viagra y otra de éxtasis.

"Como puedes ver nosotros ya estamos cargados. Vamos a empezar la
función. Vosotros dos poneros de pies frente a frente, y frotar
vuestras pollas una contra la otra."

 Nos levantamos como hipnotizados. Nuestros penes erectos se
rozaron. Nuestras caras estaban a un palmo una de la otra, los ojos fijos
uno en el otro, los dos desbordantes de deseos. A la vez acercamos nuestros
labios, nos besamos, nuestras lenguas se acariciaron, y se chuparon
mutuamente. Nuestros penes resbalaban uno junto al otro. Con las manos
atadas a la espalda no podíamos hacer nada para mantener un contacto
mas estable.

"Me estáis poniendo muy cachondo, vamos, colocaros entre mis piernas
que os voy ayudar"

Obedientes dejamos de besarnos e hicimos lo que nos decía. Una de
sus enormes manos rodeo nuestros penes, y la otra junto nuestros
testículos sujetando ambos por la raíz y apretó con
tanta fuerza que los dos gemimos a la vez que intentamos soltarnos. Pero
él los apretó con mas fuerza y nos quedamos quietos. Su mano
rodeaba la base de las 4 pelotas, separándolas de nuestros penes
como si fueran un racimo de frutas y quisiera arrancarlo del
árbol. El dolor era muy intenso, sin embargo nuestras erecciones no
bajaron, sino que se hicieron mas potentes. La punta de nuestros penes se
fue llenado de liquido pre-seminal, liquido que uno de sus dedos
extendía sobre nuestros glandes a punto de estallar. La
sensación era una exquisita mezcla de placer y dolor. Nuestras
respiraciones agitadas, nuestros pechos tan juntos nos permitían
sentir los fuertes latidos de nuestros corazones desbocados. Volvimos a
besarnos y luego a lamernos mutuamente las caras y cuellos. Cuando ya
estábamos a punto de corrernos, Selub aparto la mano que
mantenía unidos nuestros penes, y con ella dio un fuerte manotazo a
nuestros apretados y sufrientes testículos. Un grito de dolor salio
a la vez de nuestras gargantas.

" ¿Creíais que os iba a dejar correr? Queda aún mucha
noche"

A pesar del golpe nuestros penes seguían erectos. La viagra y el
éxtasis hacían sus efectos.

Como animales en celo, nuestro cuerpos volvieron a frotarse, y nuestras
bocas se juntaron.

En ese momento volvió Bongo de la cocina con una botella en la mano,
nos miro asombrado. Los dos volvimos la cabeza, paramos, y vimos como su
pene comenzaba a hincharse.

"Ya ves como están, hay que tranquilizar un poco a estos chicos. Tu
Bongo ocúpate de Ali, que yo me ocupare del chico blanco" , dijo
Selub, indicándome colocarme entre sus piernas abiertas. La bata se
había abierto, y vi como acariciaba su pene ya erecto. Nos quedamos
quietos.

"Esas tenemos".

Selub se puso de pie enfurecido, con una mano me sujeto por el pelo y con
la otra comenzó a golpearme los testículos. Yo intentaba
protegerme con las piernas, pero entonces palmeaba mi culo. Finalmente me
arrastro hacia el sofá y me hizo sentarme en sus rodillas. Yo
seguía erecto, mi cuerpo ardía, necesitaba corredme. Me
apretó contra su pecho.

"Relájate, yo se lo que necesitas y te lo voy a dar"

Me relaje y él noto como mi cuerpo se abandonaba entre sus brazos.

"Así me gusta mi chico guapo," susurro bajito junto a mi
oído.

La cabeza me daba vueltas, la droga comenzaba hacer efecto. Sus manos
comenzaron a recorrer mi cuerpo. Me sentía un poco lejano, como si
mi mente hubiera escapado de mi cuerpo. Pero a la vez mi piel
super-sensibilizada notaba la ligera presión de cada uno de sus
dedos. Su mano grande y fría recorría el interior de mis
muslos. Me abandone al placer con los ojos cerrados. No sabia lo que
había pasado pero mi pene había perdido parte de su rigidez,
su erección ya no me resultaba dolorosa. Volví la cara y
busque su boca, y con la punta de la lengua acaricie sus labios. Él
inmóvil, ahora se dejaba hacer.

Acariciaba mis pezones erectos, su caricia era delicada, y el placer
exquisito. Pero yo necesitaba que me hiciera daño, que me castigara
por lo que estaba haciendo.

"Si me prometes portarte bien desataré tus manos"

Asentí con la cabeza. Me soltó, agradecido tomé con
mis manos su cabeza y lo bese apasionadamente. Momentos después
él metía dos dedos en mi boca, no dude en chuparlos con
fruición, mientras mis manos intentaban tocar su pene. Realmente
estaba súper cachondo y lo único que deseaba es que me
penetrase con su enorme y erecto falo, el pareció adivinarlo, me
hizo poner de pie entre sus piernas, abrió mis nalgas y comenzó
a lamerme el ano, mientras una de sus manos tiraba con fuerza de mis
testículos. Me dolía, pero no solo no me importaba sino que
el dolor me proporcionaba también placer.

Entonces fue cuando introdujo un dedo en mi ano y cuando yo comencé
a gemir de placer, después dos dedos dentro de mi comenzaron a
acariciar mi próstata. Cuando intente tocarme el pene para corredme,
tiro con mas fuerza de mis testículos, y entonces gritando me
corrí sin manos. Después me deje caer al suelo, estaba
agotado, solo quería dormir, y el sexo dejo de interesarme. Pero
él me sujeto la cabeza por los pelos y me obligo a lamer el semen
que yo había derramado sobre el suelo. Me sentí degradado,
asqueado y sucio. Desee morirme allí mismo, desaparecer para
siempre.

Entonces hoy los gemidos de Ali, volví la cara, estaba siendo
sodomizado por Bongo.

Sentado sobre su pene, cara a cara, flexionaba su piernas y subía y
bajaba, su cuerpo hermoso brillaba de sudor. Bongo era solo una masa oscura
del que únicamente se veía de vez en cuando parte de su
pene. Me acababa de correr pero sentí como mi pene comenzaba una
nueva erección.

"Seguro que ahora mismo te cambiarias por Ali, yo te follare así,
pero antes tienes que chupármela"

La tome entre mis dedos, en aquel momento me pareció mas grande
incluso que la de Tafari, y eso que no estaba completamente erecta, la
acaricie, la bese, lamí el liquido pre- seminal que salía de
ella, hasta que se puso dura, durísima. Me la metí en la
boca, pero solo entraba la tercera parte y ya estaba tocando el fondo de mi
garganta. Empujo mi cabeza con fuerza. Me empezaron a dar arcadas, intente
apartarme, me sujeto con más fuerza, más arcadas, los ojos se
me llenaron de lagrimas, no podía respirar, intente relajarme
respirando por la nariz, pero esta estaba llena de moco y saliva, entro el
glande en mi garganta, desesperadamente empecé a conseguir aire,
entro aún mas, la mitad debía estar ya dentro de mi garganta,
ya no intente apartarme, me conformaba con poder respirar, se mantuvo
así quieto unos instantes, los suficientes para que mi garganta se
acostumbrara a la penetración. Luego me dejo de doler, y una
sensación extraña me envolvió, mezcla del placer de
estar sometido de esa manera y de orgullo de poder hacerlo. Había
leído que este tipo de coito era posible, y que había gente
que disfrutaba con ello, de hecho yo se lo había hecho a Ali,
empecé a comprenderlos, placer obtenido del dolor, masoquismo puro y
duro. Comenzó a moverse, a meterla y a sacarla, yo ya estaba
completamente relajado. Pensé que mi garganta estaba hecha para esa
función, entonces comenzaron a pasar imágenes por mi cabeza,
eran como ráfagas, penes entrando y saliendo, todo mi cuerpo era una
especie de túnel, por el que circulaba como si fuera un tren un pene
inmenso, y yo deseaba que descargarse un torrente de semen espeso y
caliente, y que me hinchase como si fuera un globo hasta que explotase,
pensé que eran alucinaciones debidas a la droga, no sabría
decir cuanto tiempo pase así, y si llegue o no a perder el
conocimiento.

De repente me di cuenta que él la había ya sacado de mi
garganta, y que yo desesperadamente intentaba volvérmela a
introducir. Tuvo que utilizar toda su fuerza para poder
reducirme. Volvió a atarme las manos a la espalda. Ali y Bongo ya
habían dejado de follar y nos miraban curiosos. Ali se levanto y se
acerco hacia nosotros tenia en su mano un tubo de vaselina, y el pene medio
erecto, me volvió a parecer muy hermoso, me hubiera gustado tocarle,
follarle, pero seguía con las manos atadas a la espalda. Lo bese en
la boca metiéndole la lengua, pero se aparto de mi, me hizo girar y
comenzó a lubricar mi ano con vaselina, pensé que me iba a
follar, pero no era eso lo que tenia pensado, porque a continuación
paso a lubricar el pene erecto de Selub, el cual inmóvil se dejaba
hacer. Entonces supe lo que se esperaba de mi, y monte sobre el
sofá, intente meter en mi ano el pene de Selub, pero el lubricante
hacia que este resbalase por mis nalgas, y con las manos a la espalda no
podía hacer nada. Afortunadamente Ali, ayudo a colocar las cosas en
mi sitio, y yo poco a poco me fui clavando el enorme pene, mientras miraba
fijamente a Selub, el cual no movía ni un músculo, sus ojos
brillaban como ascuas. Curiosamente no me costo nada metérmelo todo,
estaba muy relajado.

Cuando llegue al fondo acaricie con la punta de mi lengua sus labios, y
luego muy bajito susurre a su oído "Follame, por favor"

Pero él seguía sin moverse, entonces yo comencé a
cabalgarlo, el liquido pre-seminal que goteaba de mi pene, estaba regando
su pecho y vientre. Volví a pararme pero esta vez con
prácticamente todo su pene fuera de mi cuerpo. Entonces por fin la
maquina se puso en movimiento, me sujeto fuerte con sus brazos y
comenzó a follarme con fuerza, dentro, fuera, dentro, fuera,... y yo
comencé a gemir de placer, si, si,.., más, más,...,
no, no, oh, oh, si, sii, así, asii, .., creo que de nuevo estaba
delirando. Nos debimos de correr los dos a la vez. Gritamos y gritamos, Ali
y Bongo se asustaron, pensando que ante aquellos gritos los vecinos
podían llamar a la policía.

Me desperté con el olor de algo que se estaba cocinando. Mire el
reloj eran las tres de la mañana, tenia las manos sueltas de las
ataduras "Que paso? Te quedaste dormido?" me pregunto Ali sonriendo.

"Están preparando algo de comer"

Ali acaricio mi mejilla, y me sonrío. Sebul me ofreció un
vaso de vino.

Al rato estábamos todos comiendo de un mismo plato, un frito mezcla
de verduras con pollo. Todos estábamos desnudos, pero yo me
sentía bien. Me parecía increíble que solo hacia unas
horas pensaba que iba a morir en manos de aquellos hombres. Ahora los
veía como compañeros, casi como buenos amigos, de los cuales
no tenia nada que temer. Pero algo dentro de mi cabeza no estaba
normal. Continuaba deseando que me follasen, mi pene estaba semirrecto,
seguía estando cachondo. Pensé que seria el efecto de las
drogas y de la viagra. Mire el cuerpo de Ali, me gustaba. Intente
acariciarle.

"Ahora no"

Me fui al baño, me duche, me acaricie el pene, me metí un
dedo en el culo, definitivamente necesitaba seguir follando o mejor, que me
follasen, pensé en Tarfari, que debía de estar durmiendo en
su apartamento. Estaría muy a gusto metido bajo las sabanas y pegado
a su cuerpo. Se despertaría lentamente, y sus brazos me
rodearían, mordisquearía mi cuello, notaria su pene erecto
entre mis nalgas, volvería mi cara buscando sus labios,..., mi pene
comenzó a ereccionarse, me seque y me fui al salón a buscar
mis ropas.

Estaban bebiendo de una botella de ron, y liando porros.

Me fui hacia la puerta, Selub se levanto de un golpe "Donde vas?" me grito
furioso.

"Ven, aun no has pagado por lo malo que fuiste cuando llegamos"

Me arrastro hasta el sofá. Me senté a su lado.

"Toma bebe un poco", y me obligo a dar un trago, " Ahora fuma un poco," di
una calada y agarre con una mano su polla "Espera un poco, todo llegara,
relájate"

Agarre de nuevo su polla e intente metérmela en la boca y él
se aparto violentamente "Maricon, no puedes esperar un poco? vamos a ver,
desnúdate y pon música, tu y Ali vais a montar para nosotros
una escena de maricones, bailar juntos, Bongo y yo queremos ver como follan
dos chicos maricones como vosotros"

Me desnude de nuevo, mi pene estaba volviendo a ponerse duro, volví
a poner el cassette de Billie Holiday. Después me acerque a Ali y lo
arrastre al centro del salón. Él seguía desnudo, lo
enlace por la cintura, el rodeo con sus brazos mi cuello, comenzamos a
bailar, nuestros cuerpos desnudos tocándose. Subí una de mis
piernas entre las suyas.

Ali apoyo su cabeza en mi hombro, una de mis manos acaricio su espalda y
luego su culo, levante con una mano su barbilla y le di un apasionado
beso. Luego le hice dar la vuelta, le acaricie lentamente. Por
detrás mi pene rozaba su culo, acaricie su pecho, pellizque sus
pezones erectos, comenzó a gemir, pase una mano rozado sus
testículos, su pene, el cual estaba completamente duro.

Mordisquee su cuello, metí mis dedos en su boca, luego busque su
ano, y él arqueo el cuerpo buscando la penetración. Lo
penetre lentamente con un dedo, mientras seguía pellizcando sus
pezones. Comenzó a gemir. Mi pene ya estaba erecto. Mire para Selub
y Bongo los dos nos miraban y se masturbaban lentamente. Metí mi
pene entre la piernas de Ali. Lo sujeto entre ellas y se arqueo buscando el
contacto. Con dos dedos en su culo de una mano y con la otra apreté
sus testículos. Él seguía gimiendo. Di un fuerte
manotazo en sus nalgas y él salto sorprendido. Lo sujete por el
pelo, y lo obligue a chupar mi pene, luego volví a darle la vuelta,
y comencé a comerle el agujero del culo.

Me sentía muy excitado, tenia ganas de follarlo, de acabar lo que
había empezado hacia ya muchas horas, cuando Selub y Bongo nos
habían interrumpido. Ali ondulaba su cuerpo bajo mis brazos,
ofreciéndose gozoso. Busque el tubo de vaselina, lubrique la entrada
de su ano, lubrique mi pene superduro, lo coloque en la entrada, y poco a
poco lo fui introduciendo, esta vez nada en el mundo me hubiera detenido,
aunque me hubieran cortado la cabeza. Mi pene iba a estar en su sitio, en
el único sitio, que en este momento podía estar, apretado en
el túnel del culo de Ali. Comencé a follarlo lentamente,
volvió la cabeza buscando mis besos. Yo sabia perfectamente lo que
tenia que hacer, que caricias y que ritmo imponer. Lo sabia porque yo me
identificaba plenamente con él. Porque eso era lo que me
gustaría que me hicieran a mi.

Estaba tan concentrado que no me había dado cuenta que Selub y Bongo
se había levantado y estaban a nuestro lado. Los dos a la vez
comenzaron a acariciar nuestros cuerpos, y a frotar sus pollas con nuestra
piel, pasaban sus manos entre nuestras piernas acariciando y apretando
nuestros testículos. Luego note como un dedo me penetraba, Volví
la cabeza, era Selub, busque sus labios. Mientras, Bongo se apretaba contra
el cuerpo de Ali. No tardo mucho Selub en penetrarme con su fabuloso
pene. Los dos gigantes negros hacían un sándwich con
nosotros. Nos habíamos convertido en un solo cuerpo oscilante, que
gemía y se movía buscando placer, penes, manos, bocas,
piernas brazos, todos contra todos y persiguiendo lo mismo con intensidad y
deseo. Éramos una maquina perfectamente engrasada de sexo duro y
puro. Creo que las drogas y la viagra, nos habían llevado a una
mezcla de cielo e infierno, en el cual íbamos a arder hasta
consumirnos completamente.

Yo ya no tenia movimiento propio, eran las embestida de Selub las que
hacían que mi pene penetrara a Ali. Era Selub el que lo follaba a
través de mi cuerpo, y yo trasmitía a Selub los movimientos
de Ali. Cuando yo creía que íbamos a tener un superorgasmo a
cuatro voces. Selub hizo que se rompiera nuestro coito múltiple y se
llevo a Ali al sofá.

Allí vi como lo besaba y acariciaba y como Ali respondía con
mas besos y mas caricia.

Me sentí celoso y un poco frustrado. Pero ya Bongo me llevaba sujeto
por la cintura hacia el dormitorio. Bongo era mas feo que Selub, algo
más pequeño y probablemente bastante mas viejo. Comenzó
a acariciarme sobre la cama, sabia como hacerlo, era un verdadero experto
dando placer. Me penetro de frente lentamente, mirándome fijamente a
los ojos. Su cara me resultaba un poco siniestra, con una de sus manos
apretó mi cuello, no me dejaba respirar, pensé que me iba a
estrangular. Entre en pánico, y con todas mis fuerzas intente
liberarme, comenzó a golpearme hasta que me estuve quieto. Con una
de sus manos sujeto las mías por encima de mi cabeza. Volvió
a follarme, me daba un enorme placer, debía ser la curvatura de su
pene, la que permitía una fricción tan exquisita con mi
próstata. O quizá era su maestría follando. Cuando me
estaba ya relajando y disfrutando de nuevo, volvió a apretar mi
cuello con su mano libre. Esta vez no podía hacer nada, allí
mismo sobre aquella cama iba a acabar mi vida. Pero entonces note como me
empezaba a llegar un orgasmo que crecía y crecía dentro de
mi, apretó aun mas fuerte mi cuello, y entonces mi pene exploto,
liberando una ráfaga de semen que llego hasta nuestros rostros, a la
vez note como él tensaba todo su cuerpo y como se corría
dentro de mi lanzando un grito bestial. Creo que fue entonces cuando me
desvanecí. Me desperté con Selub y Ali a mi lado. Entre los
dos sujetaban a Bongo.

"A estado a punto de estrangularte, la teoría de este animal es que
los mejores orgasmos lo obtienen los ahorcados, que ha visto mas de una vez
en su país, hombres colgados de una soga, con el pene erecto y el
pantalón manchado de semen, a él le vamos a dar de su propia
medicina", dócilmente Bongo se dejo atar.

Ali trajo un consolador y se lo metió por el culo. Lo sentaron en
una silla, y lo ataron a esta para que no se pudiera mover. Ali comenzó
a golpearle los testículos con una correa, y el pene de Bongo
comenzó a ereccionarse, cuanto mas golpes recibía mas fuerte
se hacia su erección. Vi como brillaban los ojos de Ali. Aquel chico
era un sádico, trajo pinzas y las sujeto en los pezones y en los
testículos de Bongo, el cual extrañamente no se quejaba, solo
respiraba con fuerza y tragaba saliva.  Entonces pensé en la
complejidad de las pulsiones sexuales del ser humano. Ali trajo una cuerda
y con un nudo corredizo rodeo el cuello de Bongo, luego se sentó
encima de él, introduciéndose el erecto pene, y a
continuación comenzó a tensar la cuerda. La cara de Bongo
estaba roja, cada vez mas roja a medida que la cuerda se tensaba. De
repente Ali se descabalgo y a vez vimos como los dos penes, el de Ali y el
de Bongo lanzaban su semen. Selub recogió el parte del semen de los
dos y me lo metió en la boca, y luego me beso metiendo la lengua. Me
di cuenta que deseaba saborear el semen y meterlo en mi boca era una manera
de ocultar su deseo homosexual, de tener en la boca el semen de otros
hombres. Desataron a Bongo, Selub se sentó en la silla con el pene
erecto, era el único que solo se había corrido una vez. Me
pidió que me ensartase en su polla, pero dándole la
espalda. No me lo tubo que pedir dos veces, yo lo estaba deseando. Aunque
yo no tuviera la polla dura estaba loco por que me follasen más, mi
ano necesitaba estar lleno de una buena polla. No me costo ningún
trabajo metérmela hasta el fondo. Ali comenzó a lamerme y a
tocarme hasta que de nuevo estuve erecto. Fue a la cocina a buscar algo,
cuando volvió yo ya estaba cabalgando lentamente a mi macho. Ali se
acerco a mi , tenia en la mano una cucharilla, agarro con una mano mi pene
y acerco la cucharilla. Me puse en tensión "Que vas hacer con la
cucharilla"

"Solo voy a meter un poquito del mango por tu uretra, no te va a doler y te
va a dar gusto"

"No, no quiero." Intente con las manos soltarme.

Pero Selub me sujeto, e inmovilizo por detrás. Me quede quieto,
seguía estando muy excitado, con una gran polla hundida en el fondo
de mi cuerpo, volvió a surgir mi componente masoquista. Que una
barrita de hierro penetrara mi pene, a la vez me aterraba y me excitaba,
además estaba completamente indefenso, podían hacer conmigo
lo que quisieran. Se acerco Bongo coloco dos pinzas sobre mis pezones,
metió un consolador en mi boca, de nuevo las arcadas, y de nuevo fui
capaz de acomodarlo en mi garganta. Ali lubrico con vaselina la punta de mi
pene y también el mango de la cucharilla, sujeto mi pene
súper-erecto y poco a poco lo fue introduciendo por mi uretra.

Era un poco molesto, pero la sensación era soportable. Finalmente
entro todo el mango hasta la cucharilla. Ali pudo retirar su mano, en esa
posición con mi pene vertical la cucharilla permanecía
dentro. Los cuatro miramos hipnotizados como mi pene cabeceaba con la
cucharilla dentro. Ali la saco hasta la mitad, soltándola a
continuacion, la gravedad hizo que poco a poco bajara de nuevo hasta el
fondo, repitió la operación varias veces. Por la punta con el
hierro dentro de mi me hubiera gustado ver salir mi semen, imagine un
tubito hueco conectando mi uretra con mi boca, de forma que pudiera recibir
directamente mi semen cuando eyaculase. Mientras tanto, Selub comenzó
a moverse, me sujetaba por la cintura y me levantaba sacando
prácticamente toda su polla y luego me dejaba caer, vi como mi pene
se movía obsceno con la cucharilla dentro. Ali había vuelto
de la cocina con otra cucharilla y también se la introducía
por la uretra, Bongo le tomo por detrás, y era él quien
metía y sacaba la cucharita. Selub detuvo sus embestidas. Ali
comenzó a corredse, encima de mi pene, saco las dos cucharillas y
con una de ellas recogió el semen y abriendo la rajita de mi punta
comenzó a meterlo dentro de mi uretra, luego lo empujo metiendo de
nuevo el mango de la cucharita, Note que me corría, y de mi polla
también comenzó a salir semen, semen que recogió Ali y
sacando el consolador de mi boca me lo metió dentro.

Todo lo que estaba ocurriendo era una loca perversión y tenia que
acabar.

 Selub me soltó y me dejo levantarme. Me sorprendió que no se
hubiera corrido. Aquel fue mi cuarto orgasmo, me fui al baño y me
duche. Cuando volví ellos estaban esnifando, supuse que era
cocaína, por el pequeño ventanuco vi que ya comenzaba a ser
de día. Agotado me fui al dormitorio y me tumbe en la cama.

 Soñé que Selub y Bongo estaban a la entrada de la vivienda,
de donde empezaba una cola de hombres esperando para entrar a follarnos a
Ali y a mi, uno de los primeros era Tafari, el cual intentaba hacerme
señas para que le colara. Yo pensé decirle a Selub que a
él no le cobrara.

 Me desperté con Selub metido en la cama a mi lado, y
tocándome, su pene duro se frotaba contra mis nalgas. Note como
rápidamente mi pene por enesima vez se ereccionaba. Las drogas que
habíamos tomado, nos mantenían continuamente en celo, tanto
físicamente como mentalmente, nuestro apetito sexual resultaba
insaciable. Me volví, acaricie su pene, nos besamos
apasionadamente. Selub me musitaba palabras cariñosas junto al
oído.

"Que le gustaba mucho", "Que nunca antes había disfrutado tanto",
"Que me quedara a vivir con el", "Que me quería", "Que se
había enamorado de mi". Nunca hubiera imaginado que aquel despiadado
delincuente, pudiera hablarme tan tiernamente. Sus caricias eran delicadas
y enervantes, y yo cada vez estaba mas cachondo. Sujete su cabeza con mis
dos manos, y volví a besarle, deleitándome con sus labios,
con el contacto de su lengua. También yo musite en su oído
palabras de amor, palabras que yo tampoco hubiera podido imaginar que
salieran de mi boca, promesas, y declaraciones de amor apasionado.

Uno de sus dedos intento penetrarme. Le pedí que esperara, y me
levante para ir al salón a por la vaselina, pues quería que
nuestro coito fuera muy placentero.

Sobre el sofá del salón Ali sodomizaba a Bongo, no me vieron,
tan concentrados estaban en su placer. Recogí el tubo de vaselina,
yo también estaba muy excitado, pero esta vez no tenia prisa.

Después de toda la noche follando, sentía que esta vez
nuestra unión iba a ser realmente la primera, en la que
además de sexo, había afectividad, y como una novia virgen
esperando complacer a su amor, me lubrique. Boca arriba, con una almohada
levantando mi culo, las piernas abiertas, los brazos levantados, sonriendo
mientras le lanzaba un beso, me ofrecí anhelante, a la masculinidad
de aquel hombre, que tan solo algunas horas antes, su sola presencia me
había llenado de pánico. Aquel hombre como yo, no solo
necesita sexo, sino tambien afectividad, querer y ser querido, romper el
cerco de soledad que de modo irreducible anida en el alma de todos
nosotros.

Entro despacio, mientras nos mirábamos a los ojos,
deleitándose en el intimo contacto de la penetración
deseada. Yo gemí de placer, y mis brazos rodearon su cuello, solo
cuando su pene llego al fondo de mi, y sus labios tomaron mi boca deje de
gemir, para que nuestras lenguas también jugasen el baile del
amor. Después entradas y salidas, unas veces exasperadamente lentas,
y otras rápidas y brutales. Mientras más gemidos, gritos, y
palabras de amor mezcladas con depravadas obscenidades. Un ser dentro de
otro, dominándolo, usándolo, gozándolo, follandolo,
los papeles cambiaban rápidamente, y ahora era el penetrado el que
dominaba y usaba. Dos seres fundidos en uno, ardiendo bajo el fuego intenso
de una pasión primordial, fuerte irracional y profunda. Nos
habíamos corrido tantas veces a lo largo de la noche, que esta
copulación podría durar horas. Le pedí que me tomara
por detrás, me lubrique de nuevo. Ahora su boca en mi cuello y sus
dedo en mis pezones, en mis testículos, en mi pene, en mis muslos,
en mi boca. Placer, placer, placer inmenso, interminable cabalgada, y luego
de nuevo de frente.

Me dijo que me iba hacer correr sin que nada tocase mi pene, que
estaría follandome hasta que eso ocurriera. No tarde mucho en sentir
como una ola cubría mi cuerpo, una dos, tres, cuatro veces me
recorrió. Finalmente temblando, y bajo nuestras dos miradas mi pene
se contrajo en el orgasmo, y aunque apenas salio semen, fue el orgasmo mas
brutal que había sentido nunca. Él entonces lamió mi
semen con su lengua, me dio un par de fuertes envestidas, saco su pene, y
se corrió en mi boca, que abierta lo tomo todo. No trague el semen,
él tampoco había tragado el mío, nos besamos de nuevo
y compartimos con nuestras lenguas la mezcla de nuestras salivas y
semen. Después nos quedamos dormidos abrazados.

Cuando me desperté mire el reloj, eran las cuatro de la tarde, casi
habían pasado veinticuatro horas desde que entre en aquella casa. Me
levante, los tres dormían, sin hacer ruido me vestí y me fui.

Dos días después volaba hacia mi país. Muchos
años han pasado desde entonces, pero todavía recuerdo aquella
noche, como la vez que mas intensamente he vivido el sexo.

 ¿Me pregunto qué habrá sido de los tres traficantes, y de
mi primer amante y de su tío?

Escríbeme si te ha gustado mi relato.

Necesito ese estimulo para seguir escribiendo: alfredo247@hotmail.com
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Alfredo García