Date: Thu, 8 Jan 2015 12:58:29 +0000 (UTC)
From: Alejandro Fox <alejitofox@yahoo.com.ar>
Subject: Ariel, non english part 3

Ariel. Tercera y última parte.

Pasó el verano, las vacaciones llegaron a su fin, de vuelta a casa, a la
ciudad grande. Los recuerdos se iban dispersando.Durante el otoño el
color de mi piel volvía a su blanco original.Miraba mi cuerpo, me
gustaba mi pelo que casi llegaba sobre mis hombros, estudiaba mi pubis, con
una pelusa poco visible, no quería que me crezca ni un pelito,ni allí
ni en mis piernas, así gustaba, bonito, casi como una nena, pero
comportamiento varonil, soy un chico y no una chica. El colegio, tras un
año apenas aprobado, me inspiraba poco entusiasmo. El sexo ocupaba mi
cabeza, tenía frecuentes erecciones buscaba construirme imágenes
sensuales.De noche sobre todo, desfilaban personajes que me excitaban, que
me hacían acariciar mi cuerpo desnudo debajo de las frazadas. La
adolescencia,temprana y ya con mi virginidad perdida, me jugaba malas
pasadas. El deseo creciente que me abrasaba semana a semana era la causa
del desvelo nocturno, del pensar en aquel chico bonito, que iba en
primeraño, y que no sabía como acercarme a él, tomaba la forma del
almohadón que abrazaba a la noche; o de un par de muchachos grandes que
iban en el último año del colegio, o del hombre ese que me siguió
por la calle, y que casi me detengo frente a una vidriera para ver qué
pasa, si se me ponía al lado... me masturbaba imaginando una
continuación, en los muchachotes del colegio, en Guillermito, el
chiquito bonito de primero, pero el alivio era muy pasajero.Y Ariel volvió
en mis fantasías, las de aquellos juegos que dejaron de serlo en el
momento que nuestros cuerpos sin control se fundían y flotaban en un mar
de sentimientos nuevos, profundos y exquisitos.

Y en una tibia tarde de otoño mi madre vino a mi pieza diciéndome que
un amigo estaba en el teléfono. Reconocí su voz, entre largos
silencios y sus palabras torpes. "Decime por donde tengo que ir para tu
casa, quiero pasar a saludarte". Le indiqué. No me sentía cómodo
de que él viniera a casa. Mi madre, curiosa,quería saber, y "Que
bueno que alguien se acordara de mi de las vacaciones y me viniera a
visitar, sé amable, invitalo con la torta que quedó en la heladera,
hay coca también.. y no seas huraño". Me alegré de que no
conocía la historia.

Lo recibí y nos dimos la mano, lo hice pasar al living y observé
cómo quedaba sorprendido mirando las paredes, los muebles y las
alfombras en el amplio espacio del recinto, se acercó a una de las dos
puertas que daban a un balcón, y movió la cortina para ver afuera. "
No pensaba que vivías en un lugar así, ustedes deben tener mucha
plata, no?" Me encogí de hombros incómodo. Se detuvo frente a un
cuadro que representaba una escena de mujeres bañándose en una
vertiente, lo miraba para tratar de entender qué era, e hizo una
observación que no llegué a captar. Nos quedamos parados en el medio
del living, estaba absorbido por los cuadros en las paredes y los objetos
sobre los muebles. Al final me decidí: sentate, voy a traer torta,
querés?  "Desde esta mañana que no como, dale, traé. Dónde me
siento´? "Donde quieras... allá". Cuando volví de la cocina con el
pedazo de torta, Ariel estaba sentado en un sillón. Le dije que se
sirva. "Y con qué?" Caminé a la cocina y busqué cuchillo, vasos y
la coca. Cuando volví había cambiado de lugar, ahora estaba acomodado
en el sofá, detrás de la mesita. Dudé y me senté también en
el sofá ,desde donde se podía cortar la torta sin hacer
enchastre. Comimos en silencio, Ariel casi devoraba. Le serví
más."Dale que hay bastante, ya vuelvo que traigo servilletas" y volví
a la cocina, me quedé un rato allí,sentía una erección que
empezaba al imaginar volver vestido sólo con el delantal de cocina, se
me tiraría encima, pensé... si no era por mi madre que estaba.., me
acomodé para que no se notara. Fui sigilosamente por el pasillo hasta
cerca de la puerta de la habitación de mi madre. La tele estaba
prendida, era la novela de la tarde,que ella no se perdía por
nada. Volví con las servilletas, las deposité en la mesita y le
alcancé una a Ariel mientras volvía a sentarme. "Estás sólo?"
me preguntó. Le expliqué que mamá estaba en su cuarto, viendo un
novelón. Se rió por lo de novelón. Quedamos en silencio, observaba
como devoraba, le pregunté hace cuanto que no comía, no me contestó
enseguida, estaba con la boca llena. "Está muy buena, tu mamá la
hizo?". Negué con la cabeza y le alcancé otra servilleta. Le ofreci
más, quedaba un montón. Me hizo un gesto que no con la mano. "Lindo
acá.. para estar con una minita" , dijo echándose hacia atrás,
probando con las manos lo mullido de los almohadones. .." o con un minito
mejor," y su mano me acarició el pelo y sus dedos se cerraron en mi
nuca. Me eché el pelo hacia atrás, dudé un instante y recogí
los vasos y platos vacíos, me levanté y fui a la cocina. Estaba
turbado, el corazón me daba tumbos en el pecho, mi erección se
había renovado de golpe.Me deslicé nuevamente por el pasillo hasta la
puerta semicerrada del cuarto de mamá. La novela seguía,deía estar
en sus mejores momentos,una mujer lloraba dramáticamente. Volví a la
cocina, estaba Ariel: "te ayudo?" Le dije que no y pasé a su lado para
poner los platos bajo el agua. Su brazo me retuvo por la cintura, "vení
un poco..." murmuró en mi oreja, y sus labios besaron mi cuello. Me dejé
hacer un segundo, y busqué apartarme, volvió a apretarme y quedamos
frente a frente. Sentí el bulto duro de su verga contra mi ombligo. Dejé
escapar un "no.." y sus labios ahogaron mi voz. Cerré los ojos, manso,
al sentir que su lengua entraba, le dejé explorar y la presión de sus
brazos contra mi cuerpo aumentó , pensé que me ahogaría. Apartó
su boca para respirar, jadeando. "Vamo al sofacito.." dijo en voz baja. Le
hice entender que sí, me dejó salir de la cocina y me siguió hasta
el living, y apenas me dejé caer sobre el sofá ya estaba encima
mío. Había perdido la noción de lo que me rodeaba y solo el deseo
me gobernaba. Separé las piernas, levanté mis rodillas y anclé mis
dedos sobre su espalda mientras su boca mordía mi cuello, gemí
diciendo un débil"dejame". Y lejos de eso, se había acomodado mejor,
como para montarme allí mismo y vestido. Pero en un momento de lucidez
reaccióné y me deslicé por debajo hasta caer en la alfombra y me
incorporé."Pará.. que está mi mamá", le dije casi
gritándole. Fue calmándose, se sentó y cruzó sus
manos. "Perdoná", murmuró. Me senté en un sillón y me peiné
con las manos."Mejor me voy..." Le dije que no, que no era por eso. "que
tal si mi madre viene.. me muero mejor".Lo noté incómodo: "Igual",
respondió,y después de un silencio: "No queré venir al lugar donde
estoy parando"? Caía la tarde, no era posible."se va a hacer muy tarde y
no me dejarían" Mientras pensaba que podría salir bien entrada la
noche sin que nadie se diera cuenta. "Y mañana?"preguntó. Agregué
enseguida y resignado que tenía que ir al colegio." Y no vayás, que
tiene si faltás un día.." Lo miré, debió notarme las ganas en
mis ojos. "Dale... agregó en voz baja acariciándome una mejilla con
su mano.." te quiero comer despacito"..

No quería que lo notara pero sonreí. "Bueno.." y sentí que mi voz
temblaba. Y ya en el pasillo de afuera, esperando que llegara el ascensor,
plantó su boca en la mía, y su mano se cerró contra una de mis
nalgas. "Me tené loco, flaquito..no me fallés" Y se fue con el
ascensor. Quedé en el pasillo a oscuras, froté mi pene endurecido,
hundí una mano entre mis nalgas, y abrí mi boca apoyándola contra
la madera de la puerta, sin querer dejé escapar un gemido que resonó
en el hueco del ascensor.



Salí de mi casa a la hora de siempre,el cielo estaba despejado,pero la
brisa fresca de la mañana temprana golpeó en mi pelo recién
mojado, bien peinado con una raya derecha en el costado. Me había
bañado, perfumado, pasado incluso perfume de mujer que usa mi
mamá. Llevaba puesto saco azul, camisa celeste, pantalón gris: el
uniforme del colegio, con la mochila con los libros.Saludé al portero y
me fui caminando por la vereda. Pero no me detuve en la parada del bus de
siempre, seguí de largo , más lejos estaba la parada del que iba a
Retiro, recordé las indicaciones y esperé el bus, que llegó
bastante lleno. No me sentía tranquilo, si alguien conocido me veía?
Algún profe, el rector del colegio... estaba cocinado. Al final, a
Ariel, tanto no lo conocía.. y si estaba con otro tipo...? Me harían
papilla. A medida que me iba acercando a destino, mayor era mi sentimiento
de transgresión y miedo. Era la próxima parada. Y si no me bajo y
tomo el bus de vuelta? Llegaría tarde, pero no sería la primera
vez... Me decidí, toqué el timbre y el bus se detuvo. Era aquí, en
la esquina de la avenida de las recovas.

Ariel me esperaba, sólo, y suspiré aliviado. Nos dimos la
mano."Parecés otro con ese traje..tené que ir siempre así?
Caminamos bajo las recovas, yo con las manos en los bolsillos porque la
brisa soplaba allí fría. " Es acá". Un cartelito, que apenas se
notaba decía Hotel y una flechita hacia adentro. Vacilé por
entrar. "No dirán nada?" pregunté. "No pasa nada, sos mi
primo". Entramos, descolgó una llave de un tablero en la pared. Había
una señora que estaba limpiando, ni nos miró. Subimos por unas
escaleras.El pasillo estaba muy oscuro. Era la tercera puerta. Me hizo
entrar primero. Me había imaginado peor el cuarto, pero era grande,como
el de esos edificios antiguos, con una ventana que daba a la calle y una
cama grande en el medio, ya deshecha, seguramente acababa de levantarse.

Me senté en la cama, me sentía nervioso, como que había ido un
poco lejos con esta historia. En el colegio ya habrá sonado el timbre de
la primera hora.Resonaba en mi oido mi apellido.Ausente."Que te pasa
flaquito, no estás bien"?.me preguntó sentándose a mi lado en la
cama. Le hice signos de que no era nada."Si queré, salimo, vamo a mirar
vidrieras, al shópin de acá a la vuelta, hay unos jueguitos que te
quedarías todo el da tecleando y tecleando.. no te obligo, viste?
Quedamos en silencio, se escuchaba el tránsito de la avenida, intenso a
esa hora.Trató de distraerme:"Qué loco ayer, no? casi nos zafamos en
el sofá. Dijo algo tu mamá"? Me reí y le hice signos de que
no."Sabé por qué vine? Para verte.Demasiado te imaginaba por la
noche.No, no te obligo a nada. Pero lo que más me gustaría sabés
que es? Lo miré. "Es que te saques esa linda ropita. Ponela bien plegada
sobre la silla esa, que no se arrugue, a ver si te dicen algo
todavía. Me voy a pegar una ducha, que acabo de salir de la cama". Se
levantó y se dirigió al baño. Con la puerta semiabierta se oyó
el agua de la ducha que empezaba a correr. Me decidí y me fui
desvistiendo, poniendo la ropa cuidadosamente sobre la silla, no vaya a ser
que se arrugue.Me tendí sobre la cama desnudo, me veía casi entero en
el gran espejo que estaba en la puerta del medio del ropero. Enseguida
sentí frío, la pequeña estufa eléctrica que estaba prendida en
el rincón entibiaba apenas la habitación. Me tapé con la
frazada. Era la hora de Geografía, no había estudiado nada para
hoy. El agua de la ducha dejó de correr, Ariel debía estar
secándose, tardaba.. me tapé hasta el cuello. Por fin entró en la
habitación envuelto en una toalla blanca que se quitó cayendo al
piso."Qué pasa, tené frío?". Le respondí con un castañeteo
de dientes. Levantó la frazada y se ubicó a mi lado, su cara muy
cerca de la mía. Apoyó su mano sobre mi vientre,"suavecita tu
piel...siempre me acordaba..." murmuró, y subió hasta mi pecho,
acariciándome las tetillas," te gusta?" y asentí con la cabeza. No me
movía. Buscó mi mano y me la tomó, llevándola a su miembro
duro. "Agarrala, sin miedo,sentí que dura me la ponés".. tomé su
pene por debajo de la cabeza con mis dedos,estaba resbaloso, se había
puesto lubricante en el baño,casi no podía rodearlo con la mano, qué
ancho. Lo recorrí con mis dedos. Bruscamente buscó mi boca y apoyó
sus labios sobre los míos.Me dejé hacer. Su mano viajó por sobre
mi flanco hasta dar con mi nalga que acarició y apretó con fuerza,"
que linda colita..." murmuró al desprenderse de mi boca. Se incorporó
y quitó la frazada que nos tapaba. Colocándose sobre sus rodillas y
manos se ubicó encima mío. Su pene erguido apuntaba a mi
pecho. Levanté las rodillas y separé las piernas, apretándolas
contra sus flancos.Bajó su cuerpo y me hundió con su peso."Mi
amor".. murmuró contra mi oreja, y me mordió en el cuello. Acaricié
su espalda con mis manos y sentí contra mi ano la punta de su
glande. Sus dedos buscaron la entrada, la hallaron y se metieron. Gemí
con voz de niña.Se estaba excitando. Empujó su cabeza, resbalaba
hacia arriba...otra vez, resbalaba hacia abajo,acomodó con su mano, esta
vez sí, sentí la intromisión, lenta, apreté los dientes y cerré
los ojos, mis manos se aferraron a sus antebrazos mientras me iba
penetrando. Acercó su boca a la mía, buscó besarme,le ofrecí mi
boca abierta.Fui desplazando mis manos sobre su espalda, que acaricié
hacia arriba y hacia abajo, desde sus hombros hasta sus muslos, y fue
llegando al fondo,gemía en su boca, mi vientre estaba lleno, se movía
por dentro,una ola que iba y venía. El lecho comenzaba a
traquetear. Eché mis brazos a cada lado de la cama,del todo rendido, a
la merced de sus embates cada vez más vigorosos,más sonoros,Ariel
jadeaba, retiraba y empujaba, nos miramos,gemía y gemía mientras me
miraba y sentí que iba a correrse, quedó tieso por segundos,
totalmente enterrado en mí, y las pulsaciones se sucedieron, una a una,
que me iban llenando el intestino. Quedó inmóvil, casi
asfixiándome con su cuerpo mojado, jadeando con la boca abierta. Volví
a acariciarle la espalda y le dí un leve empujón para indicarle que
se desplace a un costado. Quedamos en silencio, seguía acariciando sus
brazos y su espalda mojada.

Debía ser ya la hora de matemática... y ya me había cogido un
hombre en un hotelito de Retiro. Otorgando placer intenso a alguien,no era
algo malo que hacía después de todo. Apoyé mi cabeza sobre su
hombro y me acurruqué pegando mi cuerpo contra el suyo, sus brazos se
cerraron alrededor mío en un abrazo. Escuchaba su respiración , ya
calmada. El cuarto se iba iluminando con el sol de la mañana. Vi
nuestros cuerpos entreverados en el espejo, una mezcla de blanco y
marrón. Me atraía su color oscuro, qué sensual era verme con él
por el espejo,me sentía inquieto, quería verlo reaccionar,bajé con
mi mano por su vientre, mis dedos por dentro de su vello púbico, alcancé
la base de su verga, enseguida empezó a crecer, la rodeé con mis
dedos y fue levantándose, cada vez más dura.Nos movimos, me d vuelta
sobre el costado dándole la espalda, moví mi cola hacia atrás
buscando su contacto. Con un abrazo me aprisionó contra su cuerpo y
ubicó su verga erecta entre mis nalgas, moví mi cadera,
empujó... entró fácil, su deslizamiento me provocó una
excitación que no había tenido hasta ahora, nos movimos, quedé
boca abajo, sentí que Ariel se preparaba para fornicarme duro y
parejo. Ondulaba como una viborita bajo su cuerpo, giraba la cabeza hacia
un lado y hacia otro, gimiendo con voz aguda, volvió el tracatraca en la
cama, el orgasmo me estaba llegando, un indecible goce me producía el
frotamiento de mi pene sobre la sábana. Me contraje,ahogué un grito
sobre la almohada, echando mi sémen sobre la sábana, una y otra
vez. Ariel seguía entrando y saliendo de mí, y por fin soltó un
gruñido ronco y las pulsaciones rítmicas de su verga colmaron mi
vientre.

Cuando me desperté el sol entraba por la ventana dando un manchón
blanco sobre el piso de madera. Me incorporé. Ariel dormía a mi lado
sobre su vientre con las piernas abiertas, ocupando casi toda la cama.Volví
al mundo real y me precipité a la silla, busqué mi reloj en el
bolsillo del pantalón. Casi las doce. En media hora era la salida del
colegio. Me senté en el borde de la cama. Pero para qué apurarme si
en casa no había nadie, mi hermano vivía con mi padre desde la
separación y mi madre estaba en el trabajo a mediodía. Cuando no
había nada preparado, iba a la rotisería de enfrente, y me llevaba
siempre lo mismo. Miré a Ariel, roncaba levemente y apenas se movía
por su respiración. Me pregunté si sería cierto lo que me dijo,
que había venido para visitarme, o sea para follar conmigo, y sólo
para eso? Me sentía de alguna manera halagado.Yo ni me figuraba que iba
a verlo otra vez. Rememoré mis encuentros en el verano, al comienzo
traumáticos,con una fuerte sensación de culpa,y al final me la pasé
buscándolo, hasta enterarme que lo habían llamado para trabajar
lejos. Me acuerdo la melancolía de esos últimos días de las
vacaciones.Ahora me sentía feliz.Noté que una crema espesa seguía
saliendo de entre mis nalgas. Decidí ducharme.



Cuando entré en la habitación, estaba sentado en el borde de la
cama. "Tené que ir?" me preguntó serio."No sé, me bañé
porque estaba hecho un chanchito".Se levantó y se dirigió al baño,
al pasar por mi lado me revolvió el pelo con la mano:"peinate,
chabón". Me pidió de acompañarlo para comer algo, abajo servían
cosas buenas. Me invitaba. Acepté enseguida.

En el restorán tenía la impresión de que nos miraban, éramos
una pareja curiosa. Ni compañeros de colegio, ni de trabajo, tampoco
parientes, pero un chico con uniforme de colegio, y un muchachote con pinta
de marinero,llamábamos la atención y percibía las miradas.No
obstante eso no se me quitó el apetito para devorar la hamburguesa con
papas fritas."Me caso, no te lo dije?"..."Vine por un trámite que
necesitaba hacer acá, y para verte.Todas estas cosas, una vez casoriado,
no las voy a poder hacer má, por lo meno al principio". Lo felicité:
"Te gustaría una familia,no?" pregunté entre dos bocados."Por un lado
sí, y por otro,no podría vivir sin estar con un pendejo como vo para
tener sexo de ve en cuando". Me alegré por él, le iba a sentar bien
una familia." Sabé qué me gustaría ahora.. que subas conmigo y te
quedaras un ratito más" " A mi también", murmuré por lo bajo. Por
mi respuesta y por su mirada imaginé que se estaba poniendo duro.Yo
también."una siestita?", le pregunté risueño. Sin esperar su
respuesta le pedí que hagamos algo."Algo que no sea el tracatraca de
esta mañana. Me miró inquisitivo."No sé.. algo sexy, algún
jueguito picante",agregué. "Qué sé yo" fue toda su respuesta.Se me
vino una idea: "tenés mazo de cartas"? "Qué queré , jugar al
truco.. te paso por encima. No, no tengo mazo." "Cuando salimos pasamos por
un kiosco y me compro uno,esta?". Se encogió de hombros."Por mí.."
Nos levantamos, fue a la caja a pagar mientras me abría paso entre las
mesas y salía a la calle.

Subimos por la escalera del hotel, yo con el estuche de naipes españoles
en la mano. Una vez en la habitación le expliqué de qué se
trataba. Era fácil: el que se quedaba con el uno de Oro, se tenía que
quitar una prenda y dar una vueltita sexy. Me lo había enseñado mi
hermano en una época que quería engancharme para travesuras
dudosas.Tendimos las sábanas húmedas y manchadas y cubrimos la cama
con la frazada.Nos pusimos a jugar y nos fuimos desprendiendo turno a turno
de nuestra ropa. Ariel iba por orden, de afuera hacia adentro, y yo al
contrario. Cuando él quedó desnudo, yo tenía puesto sólo el
saco, aparte de la pulsera en mi tobillo que nunca me quitaba. Imité una
danza sexy frente al espejo, faltaba la música. El muchacho consideró
el juego terminado y me agarró por detrás, me debatí riendo y
tratando de zafar de sus garras, logré soltarme, me persiguió y
volvió a tomarme por detrás, esta vez bien firme. Por el espejo vi su
pene erecto apuntando a mi cola. Logró acomodarlo y entrar de un
envión. Me fornicaba sin piedad, que sensual que era frente al
espejo!..abrazándome por debajo del saco. Dimos unos pasos así
ensartados y caímos sobre la cama. Logró quitarme el saco, mientras
volví a salir de él y eché a corretear por la habitación, y
antes de que me agarre nuevamente me dí vuelta ,lo enfrenté, y nos
fundimos en un abrazo, besándonos desesperadamente en la
boca. Levantando una rodilla contra su flanco busqué facilitarle la
penetración, Y otra vez, un nuevo ir y venir en mi vientre. Terminamos
en la cama, con mis piernas sobre sus hombros, mis brazos abiertos,
mirándonos febrilmente.Acabamos juntos, jadeos, gruñidos y gemidos
mezclados.Quedamos unidos largo rato después del amor, desparramados
sobre la cama.

Nos vestimos, era hora de irnos. Me quité la pulsera de mi tobillo y se
la di: Recuerdo de un chico que cogí,le dije sonriendo."Guardalo".

Apenas nos saludamos cuando llegó el bus. Y lo vi quedarse, mirando
cómo me alejaba.



Fin.



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