Date: Thu, 26 Feb 2015 14:32:06 -0600
From: Milo's Stories <milo.stories@outlook.com>
Subject: Cazando Por Calentra

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Milo
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Saludos,
Milo
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Recuerdo que cuando tenia trece años pasaba la mayor parte de la tarde
fuera de casa. Ya fuera jugando Basketball en la cancha de la colonia,
jugando en alguna maquinita o simplemente caminando por el
vecindario. Nunca me gusto estar encerrado en casa, la tarea mucho
menos. Todo este tiempo lo aprovechaba para mirar a otros chavos e
inconscientemente buscar alguno que tuviera las mismas curiosidades que yo.

Un día la cancha estaba vacía y yo estaba completamente aburrido. Me
sente un rato recargado contra el poste de la canasta. Poco tiempo
después llego a la cancha un chavo de unos 12 años, se veía que
tambien estaba aburrido y estuvo a punto de dar la vuelta y marchase cuando
me vio y preguntó que si podíamos jugar un rato. Accedí y
comenzamos un 21.

Al principio todo fue sana diversión, pero poco a poco comencé a
notar que me gustaba sentir su cuerpo rozarse contra mi espalda cada vez
que intentaba quitarme el balón. Una vez que me di cuenta de ello
tambien me di cuenta de que podía sentir su pene en mis nalgas y fue
cuando la calentura me gano. Rapidamente mi pene creció (no mucho, pero
sus 11cm estaban duros y pulsando) y más intentaba que el tratará de
quitarme el balón. Pero eso no fue todo cada vez que el lograba tener el
balón en sus manos se invertían los papeles y mis manos siempre
terminaban rozando su pene en mis fallidos intentos por despojarlo del
balón.

Para mi mala suerte todo terminó rapidamente cuando su mamá le grito
que regresará a casa.  Y así quedé yo caliente y solo. Ni quise
esperar a que llegará mas gente a la cancha y decidí caminar por el
vecindario. Mi pene seguía erecto y mi mente no paraba de recordar como
se sentía su cuerpo en mi espalda, pero más importante como se sintió
su pene contra mi mano. No pude contenerme mas y me interne en uno de los
parques cercanos y esconderme detrás de unos arbustos y me masturbé
pensando en lo que había pasado. WOW vaya si esa fue uno de los mejores
orgasmos de mi vida (si sólo fueron un par de gotas de semen).

Una vez que recuperé un poco la compostura guarde a mi pequeño amigo
de nuevo y salí de mi escondite un poco más tranquilo. Aún así
la espinita de lo pasado seguía dando vueltas en mi mente. No les voy a
mentir diciendo que rapidamente encontre con quien saciar mis ansias, pasó
bastante tiempo antes de que tuviera un encuentro similar.

Habrán pasado unas 5 semanas desde mi pequeño faje en la cancha de
Basketball y a él no lo volví a ver.  Que mala suerte! Yo continuaba
masturbándome cada vez que podía; bueno a esa edad quien no. Lo hice
en la escuela, en el deportivo, en casa, el parque, el cine, incluso en
clase de teatro. Muchas veces no me erá posible sacar al amigo para
jugar con el pero eso no me impedia meter la mano en el bolsillo del
pantalon y disfrutar de un buen rato. Durante una de esas ocaciones
descubrí que eyacular dentro de mis calzones y salir a caminar era
exitante. Podía sentir la humedad de mi semen rozar mi pequeña cabeza
con cada paso, que sentimiento mas delicioso. Desde ese momento y hasta la
fecha no he dejado pasar la oportunidad de eyacular en mis calzones, pijama
e inclusive trajes de baño (si, de esos todos pegaditos que no dejan
nada a la imaginación. De hecho tambien en los de tipo short para la
playa).

Todo cambió un día que para variar andaba de vago caminando sin
ninguna dirección en especial. Termine enfrente de una farmacia con
varios juegos y me acerque para ver si alguno de ellos me gustaba, y en
efecto uno de ellos me atrajo. Puse mi moneda y comencé a jugar. Logré
distraerme y continué jugando por no se cuanto tiempo, en algún
momento me percaté que mirándome jugar estaba otro chavo como de mi
edad. Yo seguí jugando y al poco rato comenzamos a platicar y bromear;
con más confianza las bromas se volvieron albures (en México los
albures son frases con doble sentido, normalmente sexual).

Yo terminé mi juego y el comenzó uno nuevo. Continuamos bromeando y
al poco rato el comenzó con bromas mas subidas de tono. No recuerdo como
llegamos a ello, pero el comenzó a decir que si yo queria jugar
utilizará su palanca (refiriéndose a su pene). Al principio creí
que sólo bromeaba. Yo tenía mis manos recargadas sobre el borde de la
maquina (que suerte la mia, pues quedaba justo a la altura de su pene), el
se dio cuenta de ello y cada vez que bromeaba acercaba su pene a mi
mano. Yo me hacia el que no me daba cuenta, pero temblaba. En una
ocasión el colocó su bulto en mi mano y ahí lo dejó. Yo estaba
nervioso, mi mano temblaba todavia. Según yo disimuladamente moví mi
dedo para sentir todo su pene. Obviamente el movimiento no paso
desapersibido y su boca dibujó una sonrisa y empujó un poco más su
pene contra mi mano.

Ambos continuamos haciendo como que no notábamos el contacto, sin
embargo ambos lo buscábamos más y más. El terminó su juego y me
con una sonrisa volteo a verme y me dijo: "Tu ocasionaste esto, así que
ahora me ayudas a solucionarlo." Y apunto con su mirada a su bulto, que no
escondia para nada el hecho de que su pene estaba erecto. Yo me quedé
atónito siguiendo su mirada. Pasaron seguramente 30 segundos sin que yo
pudiera decir nada. Finalmente lo miré a la cara y él
sonreía. Sólo me dijo ven. Y yo, lo seguí.

Tenia mucho miedo. Aún así iba detrás de él. Lo seguí hasta
una pequeña calle cerrada, rodeada de matorrales y arbustos. Al fondo de
la calle había una pequeña camioneta estacionada. Uno de sus costados
estaba recargado contra los matorrales y él agilmente se metió entre
ellos. Que ingenio el suyo. Era el perfecto escondite, desde la calle no
nos veían pues la camioneta estorbaba, de la misma forma desde la casa
no se veia nada por los matorrales. Nos sentamos en la banqueta y yo
seguía mudo. El sólo me sonreía.

Mi vista poco a poco bajo a su bulto y se quedo pegada en la forma de su
pene erecto. Él se dio cuenta; lentamente desabrochó su pantalon y
bajo su cierre. Yo no me movía.  Finalmente su pene quedo expuesto, en
comparación al mio era grande 14 ó 15 centimetros.  Finalmente habló
y dijo: "Que esperas, se que lo quieres tocar." Y no mentía. Mi mano lo
tomó y lo acarició. Erá la primera vez que tocaba un pene que no
fuera el mio y no puedo negar que me encantó. Comencé a masturbarlo y
él simplemente lo gozaba. Aumente la velocidad de mi mano y ahora lo
masturbaba con fuerza, sabía lo que iba a pasar y no podía
esperar. Me sorprendió cuando tomo mi brazo por la muñeca y detuvo el
movimiento de mi mano, alejó mi mano de su pene y volteó a verme. Su
boca tenia la sonrisa más picara que he visto en mi vida. Su pene
pulsaba rapidamente. Pense que había terminado, pero no.

Me miró y dijo: "Se siente rico que me la jales. Pero, yo lo que quiero
es una mamada."  Fue en ese momento que realmente me asuste. Que rapido
había cambiado todo. Mi primera vez tocando un pene rapidamente se
transformaría en mi primera vez efectuando sexo oral.

Nunca había caído en cuenta de lo que mi curiosidad por otros chavos
realmente significaba. En un par de segundos pasaron mil ideas por mi
mente.  Soy puto?  Me gustará tragar verga? Y lo más importante, en
algún momento me voy a dejar coger?

Con la misma rapidez con la que vinieron las preguntas a mi mente, las
respondí. Si. Si.  Y definitivamente Si cuando tenga la oportunidad.

Si contestarle o decirle nada me agache y puse la punta de su pene en mi
boca. Y así fue que comenzó mi primera mamada. En cuanto mis labios
tocaron su pene sentí su mano en mi cabeza haciendo una leve
presión. Esta por demás decir que no erá necesario, ya había
decido comerme todo ese pene. Mis labios lentamente recorrieron la longitud
de su pene, me asombró el hecho de que sin pensarlo ni darme cuenta todo
su pene entró en mi boca.  Su pelitos hacían cosquillas en mi nariz y
sus bolas se apretaban contra mi barbilla.

Una vez que pasó la primera impresión de mis actos comenzó la
diversión. Acariciaba sus bolas, lamia su cabecita, chupaba un
testículo y después el otro al tiempo que tocaba su pene. Lamia
lentamente desde sus bolas hasta la cabecita para después de golpe
meterlo todo en mi boca. Lo estaba disfrutando mucho y supongo que él
todavia más. Terminé por acomodarme entre sus piernas para poder
chupársela a gusto. Poco a poco logramos encontrar un ritmo. Yo bajaba
mi cabeza y el empujaba su pene en mi boca. Él lo retiraba y yo subia mi
cabeza. Aumentábamos la velocidad y fue entonces que comenzó a
hablar.

Me asombró cuando empezó a hacer comentarios a la vez que me
excitó. No paraba de decir lo rico que se la mamaba, que era la mejor
que había recibido en su vida, que mi lengua hacia maravillas con su
verga. Sabía que lo decía solo por la calentura, erá mi primera
vez y realmente no sabia lo que hacia. Aumentábamos cada vez la
velocidad. Y fue entonces que nuevamente puso sus manos sobre mi cabeza y
dijo: "Ya casi salé. Te vas a tragar mi leche." Otra cosa que no
había considerado... va a eyacular en mi boca. Superado el trauma decidí
llevar a termino lo que había empezado. Segui succionado su pene,
lamiendo, acariciando sus bolas y sin darme cuenta tomándolo de la
cintura y jalándolo hacia mi.

Y casi tan rapido como empezó así terminó. Sus piernas se pusieron
rigidas y completamente estiradas, sus manos empujaban mi cabeza contra su
pelvis, sus nalgas se contraían y empujaban su pene al fondo de mi
boca. Su pene creció un par de milímetros más, sus bolas se
guardaban cerca de su cuerpo y explotó. Vaya si explotó. Tres,
cuatro, cinco veces su pene expulsó su semen. Y yo no podía mas que
asombrarme de lo mucho que me gustaba, otro chavo estaba teniendo un
orgasmo en mi boca, estaba eyaculando en mi boca y yo estaba encantado. El
sabor de su leche era potente en mi boca, amargo, salado, un poco dulzón
talvez. Y lo trague. Y al hacerlo mi garganta acaricio un poco su pene que
de ser un centimetro mas grande hubiera invadido completamente mi
garganta. Y él brincó al sentir como tragaba yo su semen, pero no me
dejó ir. Mantenía su pene en mi boca.

Pasaron dos o tres minutos y yo no sabía por que no la sacaba de mi
boca. Lentamente su pene regresaba a su tamaño natural mientras dejaba
atras su sabor y el de su semen que todavia invadia mis sentidos. Fue
entonces que me soltó y su pene finalmente se liberó.

Yo seguia saboreando su semen cuando me dijo al fin: "Sabía que te iba a
gustar. Puto."  Me asombro que se refiriera a mi de esa manera. Pero no me
importó y peor aún tenia toda la razón. Guardó su pene en sus
boxers, subió su cierre y abrocho el pantalon. Se levanto, embarro su
bulto contra mi cara y mientras salía de nuestro escondite me dijo con
tono burlon: "Mañana nos vemos otra vez putito. Te la vas a comer
diario." Y se marchó.

Tuve miedo por unos minutos mientras lentamente salía del escondite. No
sabía que iba a pasar o si esto se iba a saber. Pero una vez que estuve
fuera y consideré lo pasado no me importó. Seguramente al otro día
estaria allí para hacer lo que él quisiera.

Llegué a casa y me fui a dormir.