Date: Tue, 10 Mar 2015 14:51:40 -0600
From: Milo's Stories <milo.stories@outlook.com>
Subject: Cazando por calentura - 2

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Milo
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Saludos,
Milo
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Pasaron un par de días y yo seguia rondando el vecindario sin mucho
que hacer, iba seguido a buscar a quien me inicio en el mundo del
sexo. Lamentablemente no lo encontre.

Mis caminatas habían cambiado drasticamente pues ya no miraba a la
gente de la misma manera. A los otros chavos los miraba primero a la cara e
inmediatamente después a la entrepierna. Me asombre de la cantidad
de chavos guapos que encontraba por las tardes.  Algunos de ojos claros,
otros no tanto; Altos y bajos; morenos y güeros. Pero los que
más me atraían eran aquellos cuyo bulto dejaba poco a la
imaginación. Esto me ocasiono que algunos me dijeran de cosas en la
calle cuando me quedaba mirándolos con lujuria.

No puedo mentir comenzaba a desesperarme pues no tenia ni la menor idea de
como encontrar con quien saciar mi apetito. Me preguntaba como invitarlos a
gozar en mi manos o mejor aún en mi boca. Comencé a salir de
casa con un papelito con la palabras "Mamo Rico". En mi mente pensaba que
en caso de algún problema me podría deshacer de el
rompiéndolo o algo así. Para mi mala suerte no funcionó
ni una sola vez; los pocos que lo leyeron solo se burlaron de mi. Mientras
los días seguia pasando y mi unica forma de "des-estresarme" era con
mi mano.

Todo cambió un día, más bien casi tarde, que caminaba
cerca de una secundaria poco después de la hora de la
salida. Caminaba yo cerca del puente peatonal que muchos de los estudiantes
usaban. Me quede parado en las escaleras mientras miraba el desfile de
chavos en uniforme. Estaba a punto de irme de regreso a mi casa; cuando vi
a un chavo que venia en mi dirección. Baje las escaleras al tiempo
que el comenzaba a subir. De donde me nació la idea, no sé,
pero al pasar junto a el lamí mi dedo medio mientras lo miraba. Lo
metí y saque de mi boca rapidamente y continué mi
camino. Supuse que nada había salido de mi loca idea. Pero al
voltear hacia el puente lo vi parado a la mitad del trayecto
tocándose el bulto sugestivamente. No lo pense, dí la media
vuelta y subí el puente.

Temblaba de miedo con cada paso. Me acerque lentamente a el, nervioso en
exceso. El continuaba tocándose. Cuando estuve frente a el me
sonrió y yo extendí mi mano lentamente y el dejó de
tocarse. Mi mano toco su bulto y en ese momento olvidé completamente
mi miedo. Sentía perfectamente su pene erecto y sus
huevos. Continué acariciándolo mientras lo miraba.

Era unos 25 o 30 centimetros mas bajo que yo. No exactamente delgado. Tenia
todavia cara de niño (primaria no secundaria). Un par de nalgas para
morirse y una sonrisa de lo más picara. Vestia los pants del
uniforme de deportes, recuerdo claramente lo suave de la tela de
algodón. Tendría tal vez 13 años como yo, pero erá
difícil de asegurar.

El seguía recargado contra el barandal del puente mientras yo tocaba
su pene y acariciaba sus huevos. Le dije: "Que rico se siente tu pito." A
lo que el me contesto: " ¡Si te gusta sácalo!" Obvio no pasó
más de un par de segundos en lo que baje sus pants, shorts y boxers
un poco para mirar su pene. No era para nada grande, sin embargo estaba
completamente duro, estaba circuncidado y con muy poco pelo en su base. Lo
acaricié lentamente y meti mi mano para acariciar tambien sus
huevos.

Su sonrisa seguia creciendo a cada instante. Me dijo vamos a las escaleras
de allá. Las escaleras del puente, nunca me había dado
cuenta, creaban un escondite muy bueno. Por un lado estaba una barda muy
alta y del otro un par de arboles tapaban la vista de los que circulaban
por la avenida. Una vez sentados en las escaleras escondidos note que
teníamos también una buena vista por si alguien pensaba usar
el puente por cualquiera de los dos extremos.

Yo ya no aguantaba las ganas de tomar nuevamente esa verga entre mis manos
y acariciarla.  Por lo que rapidamente voltee hacia el y me incliné
lentamente sobre su entrepierna. Él rapidamente entendió lo
que queria y bajo sus pantalones y demás prendas. Dejó su
pito y sus huevos perfectamente descubiertos, se reclinó sobre uno
de los escalones y me miró sonriente mientras yo me acercaba a su
pene.

Acerque mi lengua lentamente y tratando de minimizar el contacto lamí
la cabecita.  Lentamente baje mas y lamí sus huevos, tratando de
hacer el contacto lo más suave. Sentía como temblaba mientras
jugaba con sus genitales y también sentía la urgencia con la
que empujaba su pelvis buscando mayor contacto con mi boca en especial mi
lengua. Jugué por unos 5 minutos de esta manera hasta que me dijo
temblando: " ¡Ya mámala, deja de jugar!"  Obviamente obedecí
de inmediato. Tome la cabecita en mis labios y me la comí toda de
golpe.

Tenia mi nariz entre sus pocos pelos y mi barbilla entre sus huevos. !La
tenia completamente dentro de mi boca! (No la tenia muy larga.) El todavia
trataba de empujarla aún más adentro, pero era imposible. Yo
succionaba con fuerza y sentia como su piel se estiraba por la
succión. Disminuí la succión y por debajo de su verga
saque mi lengua y lamí sus huevos tanto como me era posible. El
trataba de bombear su verga en mi boca pero yo no se lo permitía,
estaba completamente pegado a el. Lo torturé por un minutos no
más.  Y fue entonces cuando comencé realmente a mamar su
verga.

Retiraba mi boca hasta que solo mis labios tocaba la puntita y
después de golpe mi nariz golpeaba contra su pubis. Subía y
bajaba rapidamente mientras mi lengua no se despegaba de la vena de su
pene, asegurándome de no dejar nada de su pene sin lamer. La
posición en la que estábamos no era la más comoda pero
sin importar nada yo seguia mamando. Sólo unos cuantos minutos
habían pasado cuando sus manos me agarraron de la cabeza y
empezó a guiarme rapidamente al tiempo que bombeaba su verga en mi
boca. Sus movimientos tenian cada vez mayor urgencia. Mis manos acariciaban
lo que hubiera al alcance, una sus piernas y la otra sus huevos. Sentia
como los músculos de sus piernas se ponían duros como rocas,
sabía que estaba a punto.

No me equivoqué. Un minuto después estampó mi cara
contra su pubis, empujó su verga tanto como pudo dentro de mi boca y
jalo de mi cabeza tan fuerte como pudo. Sentia en mi lengua como su pene
pulsaba y en mis manos como sus escroto se tensaba. De pronto saboreé
su leche en mi lengua, fueron tan solo un par de gotas de sabor fuerte. No
nos movimos por un par de minutos, todo su cuerpo tenso y su verga tan
dentro de mi boca como erá posible.

No dijo nada por lo que a mi me parecia una eternidad. Yo por mi parte
succionaba suavemente su pene tratando de extraer mas de esa deliciosa
leche, sin mucha suerte. Su cuerpo comenzó a relajarse poco a poco,
sin embargo no soltaba mi cabeza ni retiraba su verga de mi
boca. Empezó a hablarme: "Que rico me vine en tu boca. Lo haces con
mucho gusto.  ¿Te gusto mi leche?" Pense que sacaría su pene de
mi boca y me asombró cuando al no dejar que mi cabeza subiera. "Dilo
con la cabeza." me dijo. Yo levante mi mirada y mientras succionaba su
verga un poco más dentro de mi boca miré hacia arriba y
asentí.

" ¿Quieres más?" Me preguntó al poco rato. Yo lo volví
a mirar y nuevamente asentí.

No dijo nada. Simplemente comenzó a bombear lentamente su pene,
usando mi boca para su placer. No puedo explicar lo mucho que eso me
excitaba. Me estaba usando en toda la extensión de la palabra y yo
era feliz mientras lo hacía. La lentitud de sus movimientos poco
duro y en segundos nuevamente estaba bombeando rapidamente. En esta
ocasión había más control en sus movimientos y no
guardaba silencio. Me decía todo cuanto se le ocurría.

"Que rico es tener tu boca chupando mi pito. Lo chupas tan rico. Mira como
me tienes de caliente que estoy a punto de volverme a venir. Te voy a
llenar la boca de mi leche otra vez.  ¡Venga chúpamela con
ganas!"

Me soltó pero solo un poco. Con esa liberte me acomodé entre
sus piernas y comencé a mamarla nuevamente. Mis manos no paraban de
tocar su cuerpo. Las metí debajo de su camiseta para acariciar su
pecho y sus pezones. Acaricié sus nalgas, sus piernas y su
estomago. Encontramos un buen ritmo, tristemente acabo rapidamente. Tal vez
habrían pasado unos 6 u 8 minutos cuando nuevamente su orgasmo
recorrió todo su cuerpo. Esta vez jalo de mi cabeza y solo dejo
dentro de mi boca la punta de su pene. Sentí en mi lengua como su
pene escupía su leche tres veces. Nuevamente no fue mucha su leche,
tal vez un poco menos espesa y con un sabor más dulce.

Nos quedamos un rato mas sentados en esas escaleras a la sombra de los
arboles y escondidos de cualquier mirada curiosa, o al menos eso
creía. En un futuro muy cercano me encontraría con que estaba
muy equivocado. Me acomodé entre sus piernas y seguia chupando muy
suavemente su verga que rapidamente se encogía.

 ¡RING RING RING! Los dos saltamos del susto. Era su telefono. Su
mamá lo estaba esperando en casa. Estuvo hablando con ella un par de
minutos mientras yo seguia consintiendo su pene. En un par de ocasiones se
la mordí suavemente y lo miraba sudar evitando que su voz
cambiará al telefono.  ¡Increíble se le paró otra
vez! Y mientras hablaba con su mamá yo me dedique a mamársela
rapida y bruscamente. Chupaba y succionaba tanto como podia. A momentos la
sacaba de mi boca y se la jalaba con la mano rapidamente. Para mi se
había vuelto un reto hacer que se viniera mientras seguia la
telefono. Y lo logré se vino en mi mano mientras hablaba. Yo lo
miraba a la cara mientras el hacia el mejor esfuerzo por que no
escucharán como respiraba profundo y medio gemia. Finalmente
colgó. "Me voy a vengar."  me amenazó, pero será otro
día. "Ya me voy.  ¿Nos vemos mañana?  ¿Estará tu
casa sola?" me preguntó mientras se subia los pantalones, shorts y
boxers. "No lo sé. Mañana vemos." le conteste mientras nos
despedíamos.

Regresé caminando a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Me
preguntaba que podría pasar al otro día y que otras cosas
divertidas podríamos hacer. Estaba impactado de cuanto podría
llegar a cambiar en un par de semanas. Estuve tan distraído durante
el encuentro que hasta que llegue a casa y me acosté noté lo
fuerte de mi erección. Casi era doloroso el estado en el que
estaba. Dí tres mamadas en lo que tal vez habían sido 45
minutos y en todo ese tiempo no me percaté de mi
excitación. Cerré la puerta de mi cuarto, me tumbé en
la cama y me masturbé. Poco menos de 10 minutos y estaba chorreando
mi leche en mi pecho.  Creó que fue una de las veces en las que
más leche he derramado en mi vida. No podía dejar de pensar
en lo que me esperaba al otro día.

Continuará...