Date: Thu, 14 Oct 2010 16:56:11 +0000
From: alfredo garcia <alfredo247@hotmail.com>
Subject: En la habitación de un hotel con un desconocido (gay, encounters, non-english)

En la habitación de un hotel con un desconocido
by
Alfredo Garcia
 
 Desnudo sobre las sabanas blancas, en la habitación un hotel, esperando
al hombre que conoci
hace menos de una hora, las cortinas cerradas dejan la habitación en la
penumbra, el aire calido de una tarde de verano.

Ahora estoy completamente relajado, después de la tensión insoportable,
durante la búsqueda de aquel encuentro, el miedo a lo desconocido, el
rechazo de rostros llenos de tensión, de repente un encontronazo y una
sonrisa abierta, sin reserva, en medio de aquella selva hostil.

Camino hacia el hotel, de repente amigos íntimos. El se esta duchando,
cierro los ojos, no me doy cuenta que el ha vuelto del baño, me
sobresalto
cuando noto la punta de sus dedos acariciando mis labios. "Vuelve a
cerrar
los ojos y déjate hacer", me susurra al oído con una voz grave y a la vez
tranquilizadora. Me abandono, la punta de sus dedos deslizándose por mi
mejilla, mi cuello, mi pecho, la punta de mis pezones, que
instantáneamente
se ereccionan, a la vez que mi pene se estira sobre mi muslo, un placer
inmenso se extiende sobre todo mi cuerpo, mi mente parece
separarse y quedarse flotando unos metros por encima de mi cabeza. Ahora
la
palma entera de la mano recorre mis piernas, apenas rozando el bello, a
mi
cabeza viene una imagen cerca del rió, al principio de un verano de mi
adolescencia. Flexiono las piernas a la vez que las abro a la caricia que
por su cara interior sube hacia mis testículos, un dedo aprieta debajo de
los mismos y mi pene se levanta cabeceando sobre mi vientre. Estoy a
punto
de correrme, abro los ojos y me encuentro con su rostro serio que me
observa fijamente a unos centímetros, miro sus labios y levanto los míos
buscándolos a la vez que vuelvo a cerrar los ojos. Roce de labios, la
punta
de mi lengua traza su contorno, la presión de sus dedos sobre mi perineo
aumenta, junto las piernas buscando el contacto con el dorso de su
muñeca,
la contracción de los músculos de mi vientre en la postura forzada del
beso
hace se dispare mi orgasmo. Mi pene expulsa entrecortadamente chorros de
esperma sobre mi pecho. El lo toma en su boca y modula sus ultimas
contracciones, su lengua limpia mi pecho y finalmente sus labios llevan a
los míos el sabor de mi semen.

Ahora me toca a mí. El boca arriba espera mis caricias. Contemplo su
cuerpo
desnudo, el bello sobre su fuerte pecho, los pezones sobresaliendo, el
pene
erecto, los brazos cruzados detrás de su nuca, los ojos cerrados. Rozo
con
mis labios su pecho, su cuello, el pliegue de su axila, noto su
reparación
acompasada, el olor del gel de la ducha superpuesto al suyo, la punta de
mis dedos sobre sus duros pezones, la punta de mi lengua recogiendo la
gota
que rezuma de la punta de su pene. Acaricio la cara interior de sus
muslos,
y la piel sedosa de sus testículos. Me monto sobre él a horcajadas, mi
perineo
roza su pene erecto, el mio también esta erecto, me inclino y acaricio su
cara con
mis labios. Cojo de la mesita el lubricante, lubrico mi ano y mi perineo,
y
me froto contra su pene, beso sus labios, y entonces me sujeta la cabeza
con sus manos, y me beso con fuerza introduciendo su lengua en mi boca.
Me
voltea sobre mi espalda, coloca una almohada debajo, me abre con sus
dedos,
y enseguida coloca su pene en mi entrada.

Me penetra despacio, me abro todo lo que puedo y aguanto el dolor. Ya
esta
todo dentro, ahora esta quieto, me mira a los ojos, mi ano se va
relajando
lentamente, pasa un minuto, ya apenas me duele, le sonrió, me sonríe,
acaricio su cara, comienza a moverse dentro de mi, lentamente, un poco
hacia fuera, un poco hacia dentro, la amplitud de las oscilaciones
aumenta,
hasta casi estar fuera de mi, luego aumenta la frecuencia. Ya no siento
dolor, solo paz, placer, deseo de que él sea tan feliz como yo.

Ahora me folla con fuerza, me siento muy bien, como nunca me había
sentido,
nuestras miradas no pierden el contacto. Siento que se va a correr y
le pido
que pare un poco, para prolongar más nuestra dicha. Noto el peso de su
cuerpo que me envuelve, su cabeza en mi cuello, mis piernas le enlazan,
su
respiración agitada, siento como su miembro palpita dentro de mí. No
quiero
que este momento acabe nunca. Contraigo los músculos de mi ano, se
incorpora, le sonrió, "te quiero" me dice, beso sus labios. Se desmonta
de
mí, y me pide que me gire. Me ofrezco sobre manos y rodillas, abierto
como
una gata en celo, me vuelve a penetrar, me folla unos minutos en esta
postura, mientras con una mano retuerce mis pezones. Pongo una almohada
entra mis piernas, y me hundo sobre ella, me sigue follando en esta
postura, vuelvo mi cara buscando sus labios, y en el momento que mete su
lengua en mi boca siento que estoy a punto de correrme, continua con sus
enbestidas furiosas, hasta que los dos nos vaciamos a la vez, gritando
como
locos nuestro placer.

Si te ha gustado escríbeme alfredo247@hotmail.com