Date: Mon, 11 Jan 2010 18:01:30 +0000
From: alfredo garcia <alfredo247@hotmail.com>
Subject: La resaca (Non-englis)

La resaca (Non-English, Spanish)
By Alfredo Garcia

Non-English (Spanish) of Gay Male Archive of Nifty

Algunos de los relatos siguientes han aparecido en ingles y con algunas
diferencias en diferentes archivos de nifty.


1.- La resaca

Anoche bebí demasiado alcohol y hoy tengo una resaca monumental. Y como me
suele ocurrir en estas situaciones tengo un brutal deseo de sexo. Comer y
ser comido. Tocar y ser tocado. Me imagino adolescente, desnudo, en brazos
de un hombre fuerte atractivo y cariñoso. Me acaricia dulcemente y me
sonríe, yo aparto la mirada ruborizado. El esta vestido y yo completamente
desnudo, sentado sobre sus piernas, mi cara apoyada sobre su pecho. Su mano
izquierda me envuelve, su mano derecha me acaricia, los pezoncitos erectos,
los muslos, los testículos, apenas roza mi pené erecto, tiemblo.

Susurra en mi oído palabras de amor, mi niño guapo, amor mío. Noto la
dureza de su sexo a través de la tela. Introduzco una mano por la abertura
de su camisa, acaricio el vello de su fuerte pecho, la erección de sus
pezones. Estoy muy excitado y a la vez me siento lánguido, suave, dulce,
tierno, abierto, entregado y vulnerable,...Mi felicidad es su felicidad, mi
placer es su placer, mi amor es su amor. Su mano ahora acaricia mi mejilla,
mi cuello, mis movimientos buscan la caricia de su mano, fuerte y dulce,
cierro los ojos, la punta de sus dedos levanta mi mentón, me obliga a
mirarlo a los ojos, y penetra hasta el fondo de mi alma, tengo miedo, pero
el brillo de sus ojos, me desborda, me asegura, me tranquiliza, acerco los
labios a su boca, el vuelve a acariciar mi mejilla y me sonríe, me quiere,
cierro los ojos, sus labios cálidos y húmedos rozan los míos fríos y secos,
la punta de su lengua lubrica la entrada de mi alma. Me besa suavemente y a
la vez con fuerza. Noto espasmos en mi pené. El aparta un poco su rostro,
vuelve a mirarme, yo bajo los ojos, su mano vuelve a acariciar mis muslos,
mis testículos duros, la erección casi dolorosa de mi pené. Entonces de
repente me levanta de su regazo. Me abraza fuerte, noto su excitación, su
calor, su fuerza, su deseo. Me deposita sobre la cama, se desnuda
completamente, su cuerpo masculino y fuerte, su hermoso pené erecto. Se
tumba sobre la cama boca arriba, los ojos cerrados como si durmiese, los
brazos enlazados por encima de su cabeza, una pierna ligeramente
flexionada, y también ligeramente separada. ¿Qué es lo que espera de mí?

Ahora me vuelto el dolor de cabeza, no se como pude beber tanto anoche, me
acosté muy tarde y esta mañana me he tenido que levantar temprano como
siempre y ir al trabajo, estoy en mi despacho y no puedo dormir, tampoco
masturbarme.

Otra escena viene a mi cabeza. De nuevo vuelvo a mi adolescencia, al
paraíso perdido para siempre.

Estoy en un salón amplio y confortable, grandes alfombras cubren el suelo
de madera.

El olor de la madera, de los hermosos muebles de caoba, el fuego de la
chimenea, el sonido de un piano en alguna habitación lejana. Me veo a mi
mismo de espaldas, mirando a través de un gran ventanal, fuera llueve
mansamente, los árboles sueltan sus últimas hojas amarillentas. Estoy
triste, melancólico, no sé lo que me pasa, quizás es que estoy enamorado, y
la chica que yo quiero no me corresponde. Quizás yo no soy atractivo para
las chicas. Quizás a ella le gustan chicos mas atrevidos o chicos de su
clase social, ella vive en esta casa, sus padres son ricos y cultos,
estudiamos en el mismo colegio, pero yo no saco tan buenas notas como ella,
y mis padres no son ni ricos ni cultos, yo tengo una beca, me gusta su casa
y todo lo que ella tiene, quizás por eso me he enamorado de ella. He venido
a su casa a devolverle unos apuntes, pero ella no esta.

En la casa solo esta su padre, él me abrió la puerta, tardo mucho, yo ya me
iba, me dijo que estaba en la ducha. Estoy muy incomodo, su presencia me
intimida un montón y no sé porque. No me atrevo a mantener su mirada, el lo
nota y parece que eso le divierte.

Me dijo que esperase en el salón, que tenia algo para mí, que volvía
enseguida. Puesto que estaba envuelto en una bata de baño, pensé que iba a
vestirse.

Ya llevaba un rato esperando, pensé que debajo de la bata estaba
completamente desnudo, vi parte de su pecho y piernas, parecia mas joven y
fuerte, me turbe imaginando como seria el resto de su cuerpo. Entonces note
como mi pené comenzaba a llenarse de sangre. Ese era el momento en el que
me veía frente a la ventana, que vergüenza si él llegara ahora y notase mi
erección, metí mi mano por la cintura para colocarme él pené, fue entonces
cuando de reojo note su presencia justo detrás de mí, me quede paralizado
con la mano dentro del pantalón, no había notado su llegada, quería que la
tierra me tragara, cerré los ojos. Intuí que él quería algo de mí, que
ahora era cuando me iba a dar lo que me había prometido, note que me
envolvía en sus brazos y la cabeza comenzó a darme vueltas. Pensé que el se
había dado cuenta de mi tristeza, de mi necesidad de cariño, del rechazo de
su hija, que quería consolarme, darme ánimos. En un momento mi pené perdió
su erección y todo mi cuerpo se puso en tensión. Él me apretó contra su
cuerpo suavemente pero con firmeza, tranquilízate me dijo. Saco mi mano del
pantalón y beso la palma. Poco apoco me fui relajándome, abandone mi cuerpo
en sus brazos, el calor volvió a mi cuerpo, apoye mi cabeza en su hombro,
abrí los ojos y mire como el viento agitaba las hojas de los árboles, en
unos minutos la luz casi se había ido, la habitación en penumbra, reflejos
de las llamas de la chimenea, el calor del cuerpo que me envolvía, me sentí
muy bien, quise que el tiempo se detuviese, cerré de nuevo los ojos, quería
que el me acariciase, que me dijese palabras tranquilizadoras. Lentamente
desabrocho los botones de mi camisa y la saco de mi pantalón, y una de sus
manos acaricio mi cintura, mientras, sus labios rozaban mi cuello.

Note que mi pené comenzaba de nuevo su erección, ahora sus dos manos
acariciaban mi pecho y mi cintura, la punta de sus dedos, ponía duros mis
pezones. Me sentí muy halagado al saber que a el le gustaba tocarme, que
alguien sintiese deseos de mí.

Especialmente si ese alguien, era un ser fuerte, inteligente, culto y
sensible, con una mujer muy guapa, que seguro podía tener a la mujer que él
quisiera.

Después me descalzo, y me desnudo completamente, yo me deje hacer, estaba
dispuesto a todo lo que él quisiera, sabía que no me iba hacer daño sino
todo lo contrario, que estos momentos cambiarían toda mi vida.

No se me paso por la cabeza que lo que me estaba haciendo tuviera que ver
nada con la homosexualidad. Que me estuviera haciendo algo malo. Ahora se
había abierto la bata, y su cuerpo desnudo acariciaba por detrás el mío, su
pené duro sobre mis nalgas, y una de sus manos acariciaba la cara interior
de mis piernas, y la otra mis mejillas, mi frente, mis labios. Comenzó a
hablarme dulcemente junto al oído. Que yo era un chico bueno, guapo e
inteligente. Que no me debía preocupar, porque todavía no hubiera ninguna
chica enamorada de mí. Que las chicas como su hija, no sabían cuales eran
los chicos mejores. Que yo le gustaba mucho, y que con frecuencia pensaba
en mí. En que le gustaría ser mi amigo, hablar conmigo, besarme y hacerme
el amor. Que tenía unos ojos un poco tristes, que siempre parecían estar
pidiendo ser amado. Que tenía un cuerpo fuerte. Que seria un buen
atleta. Que aunque me gustase lo que él me hacia, que eso no significaba
que yo fuese marica. Que era natural a mi edad, en chicos inteligentes y
sensibles. Que a el también cuando tenia mi edad le hablan hecho algo
parecido y que lo recordaba como lo más hermoso que le había ocurrido
nunca.

Luego me dio la vuelta y envolvió nuestros dos cuerpos desnudos con su
bata, nuestros penes se rozaban, yo me abracé a su cintura y acaricie con
mi mejilla el vello de su pecho, era sedoso y cálido. Levanto mi mejilla e
hizo que mirase directamente a sus ojos, él me sonreía, esta vez fui capaz
de mantener su mirada. Y yo también sonreí tímidamente, acerque mis labios
a los suyos pero sin atreverme a rozarlos, él fue el que me beso por
primera vez en mi vida, creo que ese momento fue él más hermoso de mi
vida. Tócame si quieres, no te dé vergüenza, me dijo. Su cintura, su
espalda, su cuello, sus piernas, no me atrevía con su sexo.

Él tomo mi mano y la coloco sobre el. Te gustara, me dijo, vais a ser muy
buenos amigos. Su pené era como él, a la vez suave y fuerte. Mi mano lo
acariciaba tímidamente, luego sus testículos. Entonces con ayuda de mis dos
manos junte nuestros dos sexos, el suyo más grueso y grande que el mío. El
entonces me volvió a besar, ahora con más fuerza y pasión que la primera
vez, introduciendo su lengua en mi boca. En ese momento, noto que me voy a
correr, noto que el también, lo noto en mis manos que los sujetan, los dos
aumentan de tamaño a la vez y entrecortadamente lanzan el semen.

Ahora yo también junto mi lengua a la suya, y nuestras bocas no pueden
ahogar un gemido, que como un grito largo de agonía desesperada, crece y
crece desde el fondo de nuestras almas, y llena hasta el último rincón de
aquella hermosa casa.

¿Dime si te gusto mi historia? Alfredo247@hotmail.com 2.- Ecuaciones y
caricias.

Yo era un profesor amigo de tus padres, estábamos en las vacaciones de
verano, mi familia había viajado a casa de mis suegros, y yo me había
quedado una semana resolviendo algunos asuntos pendientes, tus padres me
pidieron que si podía prepararte un poco en matemáticas pues al año
siguiente comenzarías tus estudios Universitarios.

Habíamos concertado la primera cita un día por la mañana, té presentantes
puntual, pero yo había olvidado la cita, de hecho cuando tu llamaste a la
puerta yo estaba sobre la cama bocabajo, con el sol radiante sobre mi
cuerpo, masturbándome mientras leía una revista gay pornográfica. La noche
pasada apenas había dormido, mi familia se había ido la tarde anterior, y
yo había aprovechado mi soledad para comprar pornografía, revistas, libros
y videos, y había pasado toda la noche bebiendo ron con coca cola, fumando
porros y masturbándome. Así que cuando tu llegases me lleve un buen susto,
hasta que me acorde de la cita contigo. Me puse una bata de baño, encendí
la ducha, sujete como pude mi pené erecto con el cinturón de la bata y baje
a abrirte. Me disculpe contigo atropelladamente, te dije que me esperases
en el salón mientras yo me duchaba.

Te note nervioso y un poco sonrojado, como si estuvieras haciendo algo
prohibido. Fue en la ducha mientras enjabonaba mi pené erecto cuando pensé
por primera vez en ti, como objeto de mis deseos. Entonces es cuando me di
cuenta que sobre la mesa del salón habían quedado las revistas porno con
las que yo me había estado masturbando la noche anterior. Me seque
rápidamente y baje con la esperanza de que no las hubieras visto, pero tú
estabas tan concentrado mirándolas que no me vistes acercarme, volví para
atrás y anuncie mi llegada para que tuvieras tiempo de dejarlas.

Efectivamente te habías sentado en la mesa del comedor y estabas abriendo
tu carpeta de apuntes.

Vestido solo con la bata me senté a tu lado dispuesto a comenzar nuestra
clase. Note la erección bajo tus pantalones. Te mire a los ojos y ellos me
lo contaron todo. Deseabas que te hiciera lo que habías visto en las
revistas que los hombres hacían a los chicos guapos como tu. Comenzamos con
las ecuaciones tu asentías a mis palabras, pero note que disimuladamente
mirabas parte de mis piernas desnudas, y el bello de mi pecho a través de
la bata entreabierta. Yo estaba cada vez mas excitado, la resaca de la
noche pasada obraba como un afrodisíaco sobre mi cuerpo, necesitaba
acariciarte, besarte, hacerte el amor,..., apoye una mano sobre tu muslo
mientras continuaba con las explicaciones, note un estremecimiento de tu
cuerpo y un sobresalto en la prominencia de tu pené erecto. Te pedí que
escribieses tu las ecuaciones mientras con la otra mano comencé a acariciar
tu nuca, fue entonces cuando mi bata resbalo del todo y apareció mi pené,
imponente ante tus ojos, sabia que lo estabas viendo de reojo aunque no
despegabas los ojos del papel. Tome tu mano izquierda e hice que con ella
agarrases mi miembro. Así lo hiciste aunque la dejases quieta, te hable con
voz tranquila sobre como deberías escribir las formulas, tu tragabas
saliva. Metí una mano debajo de tu camisa y comencé acariciar tu pecho, mi
mano fuerte y grande acariciaba los dulces capullitos de tus pezones,
erectos y sensibles, apenas los rozaba, note que tu mano apretaba con temor
mi miembro como si quisiera sentirlo mas, pero continuabas quieto como
hipnotizado. Te hice levantar y te baje los pantalones y el slip, cuando te
volviste a sentar como si nada ocurriera, tu mano que había soltado mi
sexo, volvió otra vez a acogerlo, con la naturalidad del que coge una cosa
que es suya. Seguí mi explicación mientras acariciaba tus bonitos muslos,
tú los abrías para dejar pasar entre ellos a mi mano fuerte, la palma y el
dorso acariciaban suavemente la cara interior de tus piernas.

Moviste un poquito tu mano, mi sexo estaba inmenso y palpitante bajo la
dulce caricia de tu mano, gotas de licor rezumaban por su punta, con uno de
mis dedos recogí un poco, y lo extendí sobre la sonrosada rajita de tu
glande, juntando nuestros flujos seminales, luego lleve mi dedo a tus
labios, los abriste ligeramente, te moje con ellos tus labios, luego
mientras tomaba en mi mano tus prietos testículos busque con mis labios los
tuyos, y cuando iniciaba el beso, note una lagrima resbalando por tus
mejillas.

Estábamos a punto de sellar un juramento de amor, que nos abriría a los dos
a un paraíso de pasión, sexo, ternura, lujuria, sentimientos, amor....

Cuando mis labios rozaban los tuyos lubricados por nuestra miel de amor,
note que ya no aguantarías mas, envolví con mi cálida mano tu miembro
palpitante, note una contracción profunda, como tu respiración se cortaba,
a la vez note como la presión de tu mano sobre mi miembro aumentaba, y no
pude impedir la subida torrencial de mi semen, insinué la punta de mi
lengua en tu boca, y note los espasmos de tu sexo, juntos nos derramamos
sin una palabra, quietos como si nada ocurriera.

Continuamos la lección mientras limpie lo que pude con la tela de mi
bata. Te vestiste del todo, y quedamos para el día siguiente, ya ibas a
salir por la puerta cuando de repente te volviste hacia mí, te abrazaste a
mi cuello y me diste un beso, no me dio tiempo a devolvértelo, te fuiste
corriendo. El resto del día lo pase como drogado, no me podía concentrar en
nada, continuamente me venia a la memoria lo ocurrido, mi sexo se ponía
duro, mis manos acariciaban los objetos visionando tu cuerpo, imaginándolo
mas bien, pues aun no te había visto desnudo, pensando en la mañana
siguiente, en lo que podría ocurrir. Pensé que te habrías asustado y que no
vendrías. Pensé que quizás también estabas como yo. A pesar de la
excitación no quería masturbarme, quería dejar intacto todo mi deseo para
ti. Salí fuera a comer, a pasear, me metí en un cine, volvió a salir, pasee
por las calles buscándotela veces de lejos creí verte, vana esperanza, no
sabia que entonces tu también me estabas buscando,....paso la noche, creo
que ninguno de los dos dormimos bien...Puntual llamaste a la puerta, yo ya
me había duchado, te vi. acercarte desde mi ventana, me pareciste el ser
mas hermoso que había visto nunca, y entonces me di cuenta que me estaba
enamorando mas fuerte que nunca.

Apenas me dio tiempo a cerrar la puerta y ya estabas en mis brazos buscando
mis labios. Nos sentamos de nuevo a estudiar las ecuaciones, tu
directamente te quitaste los tenis, dejando los calcetines blancos, también
los pantalones y el slip, desabrochaste tu blanca camisa aunque no te la
quitaste, yo te imite y abri completamente mi bata y, volvimos a la
posición del día anterior como si nada hubiera ocurrido, tu cálida mano
rodeando mi erecto sexo, una de mis manos acariciando tu cintura y la otra
el interior de tus hermosas piernas, una ecuación, otra ecuación, parecía
que el amor iluminaba tu inteligencia, perfecto. Como premio te senté
encima de mi, mi pené por detrás cruzaba tus muslos y sobresalía entre
ellos , rozando tus prietos testículos y parte de tu sexo, mis dos manos en
tus pezoncitos, mi boca acariciando tu nuca, tus piernas acariciando mi
sexo,..., ecuaciones y mas ecuaciones, caricias y mas caricias,... .

Nuestras posiciones eran perfectas para que yo pudiera gozar de ti, mi
cuerpo te envolvía como un guante, tus piernas adorables sobre las mías, tu
bonitas nalgas sobre mi vientre, mi miembro sobresaliendo entre tus muslos
hasta el nivel de la mitad del tuyo, mis manos libres para acariciar todo
tu cuerpo desnudo, solo cubierto por la blanca camisa abierta. Creo que no
quedo un solo centímetro de tu piel sin ser tocado por mis manos, a pesar
de que intentaba hacerlo suavemente mis manos son grandes, toscas y ásperas
comparadas con la suavidad de tu piel.

Mientras con dos dedos de mi mano izquierda apretaba tu pezoncito derecho y
hundía mi boca, en el pliegue tierno de tu cuello, acariciaba lánguidamente
la cara interior de tus muslos, tenia miedo de rozar tu miembro o el mío,
pues el placer estaba tan al borde, que hasta el roce suave de una uña nos
provocaría el orgasmo. Pero no pude resistir la tentación, y con una mano
rodee nuestros erectos sexos, la mantuve quieta pero inmediatamente note
una contracción en tu pene, retire la mano intentando retardar lo
inevitable, pero tu ya no tenias retorno, y entrecortadamente tu sexo
comenzó a lanzar hacia lo alto su fuego de amor, los calidos chorros
comenzaron a caer sobre mi súper excitado glande, y ahora fui yo quien no
pude impedir que la pequeña raja de mi punta se abriese preparando la
expulsión de mi fuego de amor, entonces tu semen penetro por mi abertura,
no llego muy lejos pues desde abajo subía potente mi liquido dulce y
espeso, entonces comprendiendo ya que no había nada que nos parase, junte
con mi mano nuestros sexos, los cuales cabalgaron juntos su loca carrera,
las puntas juntas expulsaban con pasión su deseo, nuestro semen se juntaba
en lo alto, mi mano aumentaba el impulso de salida, y la lluvia caía sobre
nuestros cuerpos, sobre nuestras bocas abiertas, distes la vuelta a tu
cara, y sellamos con un beso lascivo, el deseo tan largamente contenido, ya
no tuvimos ninguno de los dos pudor en unir nuestras lenguas, saboreando el
producto de nuestro amor. Poco después aprovechando mis dedos lubricados de
semen, inicie una caricia entre tus hermosas nalgas, te dejases hacer, pero
cuando insinué un dedo en tu agujerito te note tenso quizás incomodo,
entonces me conforme con acariciarlo por fuera. Nos limpiamos un poquito y
amorosamente abrazados conseguimos acabar con todas las ecuaciones.

Espere la clase del día siguiente, como un novio espera su primera noche de
amor.

Nunca había penetrado analmente a un hombre, pero ahora tenia un deseo
irresistible a hacértelo. Pero tenia mil temores, a que tú no quisieras, a
que te hiciera daño, a que no te gustara,.. Llegaste puntual más guapo que
nunca, sonriente y hermoso como un dios.

Por el beso de entrada note que venias dispuesto a todo lo que yo te
hiciese, te gustase o no. Te dije que me esperases en e el salón, pues
tenia que ducharme.

Intencionadamente había dejado sobre la mesita revistas, abiertas en
paginas donde chicos guapos como tu eran sodomizados por un hombres mayores
como yo. Las imágenes eran realmente hermosas, capaces de excitar al
heterosexual más puritano. Me duche con calma dejando tiempo para que
disfrutases de aquellas escenas, y deseases que yo te lo hiciera.

Cuando baje tu ya estabas desnudo, solo con los blancos calcetines de lana
y la blanca camisa abierta, pero no estabas en la mesa sino en el sofá,
aparentemente haciendo ecuaciones en tu libreta.

Cuando me senté, tú te pusiste encima como siempre, pero no como otras
veces con mi sexo entre tus muslos, sino intentando acomodar mi sexo
semierecto en tu dulce rajita, te note húmedo, te hice mirarme a los ojos y
tú me sonreíste. Como si estuviera enfadado te voltee bocabajo sobre el
sofá, y di unos azotitos en tu hermoso culito, te volviste sonriente y me
hiciste una burla con tu lengua. Te di otra palmetada y te pedí que te
concentrases en los apuntes, yo me quede encandilado mirando tus hermosas
piernas, tus lindas y aterciopeladas nalgas, tu dulce cintura, tu bonita
cabellera, era la primera vez que te veía desnudo completo, aunque mis
manos conocían tu cuerpo, mis ojos no, para entonces el entusiasmo ya había
puesto fuego a mi miembro.

Te acaricie un rato por encima solo para que deseases aun mas que pusiese
mis dedos en tu rajita,...,cálida y dulce, pero justo en el borde del
agujerito había humedad, parecía como aceite, no podía creer que tu te
hubieses preparado, que hubieses adivinado mi deseo y que te hubieses
anticipado a el, preparándote para mi. Cuando insinué suavemente un dedo en
tu lindo y lubricado agujerito, te volviste para mandarme con tus labios un
beso provocador. No pude resistirme y hundí el dedo hasta lo mas profundo
de tu túnel de amor, en vez de huir de la penetración invasora de tu
santuario, te revolviste juguetón provocándome mas.,..., tu interior
cálido, suave y estrecho acariciaba mi dedo como si fuera lo que más habías
deseado en tu vida. No pude esperar mas coloque mi pené en tu abertura y te
fui penetrando lentamente pero de un solo tirón, cuando llegue al fondo, me
mantuve quieto, intentando retardar mi orgasmo, pero conocía muy bien los
temblores de tu cuerpo, un escalofrió recorrió mi cuerpo, tu ano comenzó a
contraerse, te estabas corriendo, y me estabas haciendo correr a mi.

Escríbeme si te ha gustado Alfredo247@hotmail.com 3.- Confesiones Tarde
fría de otoño. El olor de la tierra mojada trae a mi memoria antiguos
recuerdos.

Yo adolescente, mirando a través de una ventana, el viento moviendo los
árboles. Unas manos deslizándose por dentro de mi camisa, subiendo desde mi
cintura,...

Los ojos cerrados, la punta de sus dedos en la punta de mis pezones. Abro
los ojos, comienza a llover, detrás de mí, mi amigo X me acaricia.... Él,
Z, el hombre del almacén, baja mis pantalones, su pené de mármol
blanco... Quiero dormir pero mi amigo mordisquea mi cuello... Los ojos
obscuros, hermosos y tristes de Y, suplican mi entrega. Apenas puedo
resistirme, sus manos sobre mi cuerpo. Dejo que sus labios acaricien mis
piernas, las abro, quiero gustarle. Me halaga su deseo...

El gran pené blanco de Z, con gotas de cristal en la punta... Recuerdo una
mañana de primavera con X, en el bosque, aun con nieve, me desnude para el,
¿donde el pretexto?

¿Para bañarme en la nieve? Aquella noche solo, en la fría habitación, desee
estar con él... Z sentado en un sofá del almacén los pantalones bajados,
las piernas blancas, el gran pené erecto, me baja los pantalones, yo un
niño entonces, me sienta sobre él. Me interroga sobre las causas de mi
pequeño pené erecto, no recuerdo nada más... Esta tarde acabo la tormenta,
el mar esta azul y tranquilo. De nuevo X cerca de aquí, en una playa, a los
20 yo leía Hojas de Hierba de Walt Withman y el no sentía lo mismo que yo
sentía....

Ahora él me hacia el amor y me decía que le hacia más feliz que su mujer.

Yo tenia 12, Y 15, yo era un adolescente, el ya casi era un hombre, en su
pasión, en su deseo. Su peso aplastándome, sus manos sobre mi cuerpo. Su
boca sensual besándome, como a una novia, y yo me negaba y a la vez le
dejaba, feliz de su deseo por mí.

Me vuelvo hacia Z y le beso en la boca, su pené crece aun mas entre mis
trémulas piernas. Me promete paseos en su moto, una ametralladora de
madera, y una maqueta de barco que esta construyendo. Me dejo querer. La
blanca leche de su pene sobre mi pequeña mano blanca. Años después uno de
los primeros gimnastas, uno de los mas fuertes, yo. En una cama de jergón
de lana, sobre una herrería. O en la posada pueblerina, con X, siempre con
X, mi obsesión, mi gran amor de entonces, y el no lo sabia y cuando lo
supo, se asusto, y me dejo ahogándome en las ciénagas del desamor....

Y me introduce la lengua en el culo, Y me hace el amor con sus labios, con
su lengua, con sus dedos, sueño con su pené dentro de mi, mientras su
mirada profunda me penetra... ¿Dónde aquellos paraísos, donde naufrago el
amor?... También fui feliz con algunas chicas, también desee otras que
nunca tuve, por ejemplo la pequeña W, con la que en mi imaginación he
tenido intensas historias de amor. Así que no es lo que tuve lo que añoro
sino lo que el destino me privo y que nunca podré tener... Lamo el blanco y
hermoso pené de Z, el liquido seminal fluye interminable, no soy capaz de
tragarlo todo, y resbala sobre mi garganta, mi pecho, mis piernas, mi
pequeño sexo erecto... Paris, dos jóvenes corren bromeando por los Campos
Eliseos, por la noche dormirán juntos sobre la blanca cama, en la
habitación empapelada en flores, pero el amor pasara de largo, y el mundo
habrá perdido unos instantes de felicidad únicos e irremplazables cuya
belleza por si sola justificaría la existencia del universo... En la
habitación del viejo Hostel de Londres sueño que X me hace el amor, me
habla dulcemente al oído, sus piernas entrelazadas a las mías, nuestros
sexos latiendo juntos,...Nunca tuve a Z dentro de mi.

Lo siento por él y por mí. Pero la imagen de un hombre joven y un
adolescente haciendo el amor de pies, frente al espejo de un armario en el
almacén, todavía conmueve mi alma... Hoy esta tarde melancólica, las hojas
de los árboles agitándose frente al mar, al atardecer de mi vida... También
una noche del final del verano, dos amigos jóvenes, cansados del largo
viaje, desnudos sobre las blancas sabanas del lejano hotel de carretera, el
pelo mojado de la ducha reciente, los ojos abiertos en la penumbra, y uno
de ellos al menos, anhelante, pené erecto, alma enamorada, incapaz de
mendigar el amor de su amigo, creyendo oír una voz que musitaba en la
oscuridad su nombre. La llamada no se repitió, si es que ocurrió. Allí otra
vez el mundo se hizo menos hermoso.

¡O Dios mío!, las pasiones de mi pasado que durante algún tiempo parecieron
apagadas, se reavivan ahora, justamente ahora que comienza el decline de mi
vida.

Mas fuerte que nunca su fuego esta a punto de consumir mi vida. Todos los
días a todas las horas pasan por mi cabeza las blancas imágenes. Tan solo
parecen alejarse cuando me obsesiono con los trabajos de investigación, en
un problema, o me sumerjo en el alcohol, pero aun entonces siempre están
rondando alrededor de mi alma, a la espera de caer sobre mí, y atormentarme
más y más con sus diabólicas y maravillosas imágenes.

Si te ha gustado mi historia escribeme. Alfredo247@hotmail.com

4.- Fotografías 1988.

Mis dedos acarician las teclas, pensando que acaricio tu cuerpo. Buscando
en Internet algo que conmueva mi alma, entre los mensajes enviados a una
comunidad gay, encuentro un álbum de fotos, fotografías 1988. Lo abro y
quedo deslumbrado por la belleza de imágenes que contiene.

Primer plano: el cuerpo blanco y perfecto de un adolescente, de pie, las
manos apoyadas en el quicio de la ventana. Detrás de el, en un segundo
plano, entre las sombras, el cuerpo de un hombre, fuerte y poderoso, sus
piernas, su torso, él pene casi erecto. La mano del hombre aproximándose a
cámara lenta, al cuerpo blanco. No me toques, gritan las asustadas almas de
los vivos. Tócame, susurran las almas en pena, de los que nunca gozaron de
los hermosos frutos prohibidos. Ahora en la fotografía, el pené del hombre
parece surgir de las sombras. La cabeza de adolescente gira, sus ojos
hipnotizados siguen el crecimiento evidente del sexo del hombre. La imagen
queda así congelada, chico y hombre, los dos quietos a la espera de su
inexorable futuro.

Finalmente la mano roza el blanco cuerpo, el pené del hombre ya esta
completamente erecto.

El sexo del muchacho se adivina también erecto entre las sombras. Comunión
entre lo que es y lo que será. La masculinidad pura y dura, y el despertar
de al sexo de un chico, un proyecto de varón, un sexo por definir. La mano
del hombre, entre las piernas hermosas, que se abren por detrás a la íntima
caricia. El muchacho no conoce su cuerpo, ahora lo ofrece, esperando que
sea valorado. El hombre no puede ahora valorar nada, solo siente la presión
de su sexo y el anhelo de su alma. Ambos se necesitan. El fuego y el
agua. La luz y la oscuridad. Cierro los ojos y a la vez el álbum de fotos.

Dejémoslos solos, que los dioses iluminen los caminos de sus cuerpos y de
sus almas. En mi imaginación el pené duro, perfecto y hermoso, rozando las
blanca nalgas. To be or not to be that is the question. No lo puedo
resistir y vuelvo a abrir el álbum de fotografías.

Decido por la vida, entonces la mano acaricia el flanco del joven, el cual
vuelve su cara buscando los labios del hombre. La escena se detiene de
nuevo. Increíblemente hermosa.

El muchacho ligeramente vuelto, el hombre inclinado, como una fiera a punto
de dar el mordisco fatal. El chico ofrece su cuerpo en su mirada
entregada. Salto unas páginas, primer plano de dos sexos erguidos, el del
muchacho y el del hombre. Solo unos centímetros los separan a la espera de
una mano que los junte, la mano de una madre, de una esposa, de una
hermana. Ahora las puntas húmedas se besan. Un muslo del chico subiendo en
la penumbra entre las piernas del hombre, se adivina los labios buscándose.

Ahora el chico bocabajo sobre las blancas sabanas, sus piernas
entreabiertas, su cara vuelta sonríe a la cámara. Ahora otro primer plano
de la cara del hombre hundiéndose entre las blancas semiesferas. Muchacho
sentado en la cama, contempla arrobado el hermoso cuerpo desnudo del
hombre. En otra fotografía su cuerpo se inclina y su mano se extiende
vacilante hacia el cuerpo del hombre. ¿Qué acariciara primero? ¿El pecho
masculino?, ¿El suave vello de las fuertes piernas? ¿El sexo casi erecto?

Ahora si, primer plano de la blanca mano del adolescente rozando el
ensortijado vello del pecho, con uno de los dedos sobre el oscuro pezón
erecto. En otra imagen es la mejilla del muchacho la que acaricia el
hermoso pené ya completamente erecto. En la foto siguiente, primer plano de
la lengua rosada del chico y del bulboso glande del hombre, el cristalino
liquido desbordándose por la pequeña abertura, un frágil puente de ¿semen?,
¿Saliva?, une ambas puntas. Salto una cuantas paginas del álbum.

Sobre un sillón, los dos desnudos, el chico ensartado por el miembro del
hombre, los dos tienen las piernas abiertas, las blancas y casi femeninas
del chico contrastan con las más oscuras y varoniles del hombre, se ven
claramente los testículos de ambos, los dos penes erectos, solo se ven unos
centímetros del hombre. Los dos con los ojos cerrados parecen concentrados
en su profundo placer. Estas imágenes me excitan un montón. Me bajo los
pantalones, contemplo mi sexo erecto, la visión del mismo y de la parte
descubierta de mis piernas, me parece hermosa y me excita aun más, debería
formar parte del álbum fotos con las imágenes del observador. Acaricio
ligeramente mi miembro, y paso a la página siguiente del álbum. Esta
fotografía es continuación de la anterior, una la mano del hombre envuelve
el sexo adolescente, la otra acaricia su blanco pecho. En la foto
siguiente, el torso del chico esta girado, sus manos enlazan el cuello del
hombre. Un primer plano de los dos mirándose a los ojos, mientras acercan
sus labios en busca de besos. Estas hermosas escenas me colman de
lujuria. A veces me identifico con el hombre, otras veces con el chico
recordando mi adolescencia y juventud. Recojo con un dedo liquido de la
punta de mí pené y me lo llevo a los labios.

Me siento un poco triste y melancólico, pensando en que en mi juventud yo
no tuve la oportunidad de vivir los momentos de felicidad del muchacho del
álbum. En busca de la identidad de los protagonistas, miro la primera hoja
del álbum. Los dos sentados frente a frente en una mesa, parecen estar
escribiendo, y por un momento han girado la cabeza para mirar a la
cámara. No puede ser cierto lo que veo, el chico soy yo cuando era un
adolescente y el hombre también soy yo hace algunos años. Evidentemente son
fotos trucadas, alguien ha tenido la infinita paciencia y habilidad para
hacer este trabajo.

¿Pero quien? Y ¿quiénes son los verdaderos protagonistas? Reviso las fotos,
con el zoom amplio detalles. Un lunar debajo de mi tetilla derecha esta
allí, tanto en el muchacho como en el hombre. Busco la dirección de
Internet de quien envió las fotos, y encuentro que es una antigua dirección
mía. Me despierto entonces. Todo ha sido un sueño. En este mundo no podía
haber ocurrido algo tan hermoso. Con aquellas imágenes en mi cabeza me
masturbo hasta el amanecer.

 Si te ha gustado mi historia escríbeme. Alfredo247@hotmail.com 5.-
Vacaciones de verano W es, un chico de la pandilla de los mayores, en el
pueblo de la montaña donde pasábamos la familia las vacaciones de
verano. Veo una antigua fotografía, en la terraza de la piscina, el baile
de los sábados por la tarde. Estamos los dos, predador y presa.

Hay más gente, todos parecen espectadores, todos saben, esperan, desean que
ocurra eso, sin embargo ni nosotros ni ellos somos conscientes de la
esencia del momento. W me invito a dar un paseo con su moto.

Al principio me agarraba a la barra de atrás y me costaba trabajo mantener
el equilibrio.

Paro la moto después de una curva muy cerrada en la que estuve a punto de
caerme. Me dijo que me agarrase fuerte a su cintura, que iba a correr un
poco. Con temor mis manos rodearon tenuemente su torso. Pero a la curva
siguiente me tuve que agarrar fuerte y a la siguiente tuve que pegar mi
mejilla a su espalda. Las curvas se sucedían, el calor de su cuerpo, el
frescor del aire, el olor de los pinos, me sentí contento, muy contento
apretado contra su cuerpo fuerte. Me dijo que tenia que pasar por su
apartamento, pues su novia le esperaba, que solo era para avisarla que
volvería mas tarde, después de dejarme en mi casa. Al entrar en el
apartamento el la llamo, ella no contesto. Ella estaba sobre la cama
desecha del dormitorio, su cuerpo desnudo bocabajo medio tapado por una
sabana. Yo la conocía de la piscina era una chica rubia y muy guapa y con
un cuerpo impresionante, me había masturbado mas de una vez pensando en
ella. Se volvió, y la sorpresa inesperada de que estuviéramos los dos, la
hizo poner roja de vergüenza y de rabia, me fui para afuera, oí como
discutían, al poco ella cruzo como una exhalación delante de mí, oí como
arrancaba su pequeña moto y se iba a toda prisa.

Me quede confundido y sin saber que hacer.

W me dijo que no me preocupase, que era muy celosa y que seguro que tenia
hasta celos de mí. Yo entonces me puse rojo de vergüenza. Me contó que el
día anterior le había montado un número cuando descubrió algunas revistas
porno que él tenia escondidas.

Ven-me dijo- te las voy a enseñar. Las saco y puso un montón sobre la
mesa. Míralas seguro que a ti también te gustan, abrí la primera que
encontré, dos chicas vestidas se besaban en la boca, note como mi pené
comenzaba a ereccionarse.

El estaba detrás de mí y me observaba, pase la pagina, la mano de una de
las chicas se deslizaba entre las piernas de la otra. Note como el
introducía una mano debajo de mi camisa, apenas me rozaba y subía por mi
espalda. Me quede petrificado, ahora bordeaba mi flanco derecho y apenas
rozando mi pecho subía hacia mi garganta, su mano fuerte apreté ligeramente
mi cuello, trague saliva, ahora acariciaba la punta de mis pezones, cerré
los ojos. Note la presión de su pené erecto sobre mis nalgas.

Mientras jugaba con mis tetillas erectas con una mano, con la otra me
desabrocho el pantalón, me lo bajo un poco y metió la mano entre mis
piernas, me acaricio entre ellas, sin tocar mi sexo erecto, sus manos se
congelaron en la caricia.

Durante un momento que me pareció interminable los dos permanecimos quietos
conteniendo la respiración. Abrí los ojos, vi. a través de la ventana
abierta las flores blancas de las adelfas, aspire profundo y su olor fuerte
me penetro.

Ahora el se abrió la camisa, se bajo los pantalones y calzoncillos y su
cuerpo desnudo rozo el mío. Una ráfaga de aire fresco penetro por la
ventana, estaba empezando obscurecer. Note el calor de su pené sobre mis
nalgas frías. Me apretó contra su cuerpo a la vez que mordía suavemente mi
cuello. Entonces me abandone completamente en sus brazos.

Pensé que me iba a hacer lo mismo que todas las tarde solía hacer a su
novia. Me sentí halagado y dispuesto a dejarme hacer todo lo que él
quisiera. Su mano izquierdo acaricio mis testículos, mientras su mano
derecha tomo mi erecto pené y la punta de uno de sus dedos recogió el
liquido preseminal que desbordaba la punta, con el lubrico mis labios, deje
que penetrara mi boca, busco con ella mi lengua, y yo respondí lamiendo mi
flujo de sus dedos. Luego sus dedos mojados se insinuaron entre mis nalgas,
y a la vez que uno de sus dedos comenzó a penetrarme, llevo la otra mano a
mi boca e introdujo tres dedos en ella. Otra vez quedamos quietos.

Entonces sonó el teléfono. Era mi madre preocupada por mí. Le dijo que
estábamos jugando una partida de ajedrez y quedo en llevarme de vuelta as
casa en una hora. Voy al baño un momento, me dijo, espérame en la cama. Me
desnude del todo y me eché sobre la cama desecha, las sabanas aun
conservaban el olor del perfume de la chica. Yo ocupaba ahora su lugar,
desnudo boca abajo apenas tapado por una sabana, esperaba excitado que el
volviera. Se hecho a mi lado, note una de sus manos bajo la sabana, bajando
por mi espalda. Su mano fría y fuerte apenas me rozaba. La caricia me
enervaba poniéndome el bello de punta, paso suave sobre mis nalgas,
acaricio la cara interior de mis muslos, los abrí, su mano grande, un poco
áspera y fría, en el rincón más suave, íntimo y cálido de mi cuerpo. Me
abrí un poco más y gemí de puro placer.

Su boca ahora besaba mi cuello. Note en mi flanco su pené duro y
cálido. Estaba muy feliz de que mi cuerpo despertase tan fuerte su
pasión. El era un hombre que gustaba a todas las chicas, y ahora el me
prefería a mi. Era mi cuerpo el que despertaba su pasión. Metió la otra
mano debajo de mi cuerpo y acaricio mi pecho, enseguida mis pezones se
pusieron erectos. Y estaba a punto de corredme. Note como su pené se
frotaba contra mi piel. Me volví y le ofrecí mis labios. Me beso
dulcemente, metió su lengua en mi boca., nuestras lenguas comenzaron a
jugar. Una mano pellizcaba mis tetillas, la otra abría mis nalgas y uno de
los dedos se insinuaba en mi húmedo santuario. Entonces note como una
enorme ola de placer comenzaba a envolverme, intente detener mi inminente
orgasmo, levantando mi pelvis para que mi pené no rozara la sabana. El
debió de interpretar mi movimiento como una petición a que su dedo me
penetrara mas profundamente y lo hundió hasta el fondo, entonces la ola se
desbordo, y mi semen broto a borbotones de mí pené. Le ofrecí mi lengua, el
noto las contracciones a través de mi ano, y recogió con su mano mi leche,
luego lamió su mano y luego su boca me dio parte de ella.

Gracias, le dije, mientras me dejaba caer extenuado. Relajado, envuelto en
sus brazos, cerré los ojos. Entonces pensé, que el no había gozado, y que
yo tenia que hacer algo ahora para agradecerle el placer tan grande que me
había proporcionado.

Acaricie su mejilla con mi mano, pase una pierna sobre las suyas. Note la
presión sobre mi muslo de su pené duro. Comencé a acariciarlo con una de
mis manos. Era cálido y sedoso y a la vez duro, acaricie sus testículos, el
entonces gimió junto a mi oído.

Baje mi cuerpo, y acaricie con mi mejilla su sexo, ahora completamente
despegado de su vientre, hermoso como un dios, saltaba con mis caricias,
las gotas de su punta mojaron mis párpados.

Ahora la punta de mi lengua, lo recorría todo, me detuve en la hendidura
sonrosada, para saborear un poco de su miel. Sus gemidos, se habían
convertido ahora en un suave e interminable llanto. Entonces me acorde que
mi madre me estaba esperando.

Cogí entonces su miembro con mis dos manos y comencé a lamerlo con todas
las ganas del mundo, por darle el placer que necesitaba. Enseguida note que
se iba a correr, una fuerte contracción, y envolví todo el glande con mi
boca. Le ayude a vaciarse en mí. Era mi primera vez, y creo que lo hice muy
bien.

De nuevo sonó el teléfono, ahora era su novia y preguntaba si yo todavía
estaba en la casa. Le dijo que ya me había dejado en mi casa. Ella le acuso
de ser un mentiroso, pues acababa de estar en mi casa y yo no había llegado
aun. Volvió a mentirle diciéndole que, me había dejado en la plaza. Nos
vestimos rápidamente. De vuelta en la moto, esta vez no me tuvo que decir
que me abrazara fuerte a su pecho. Cuando llegamos a la plaza ella estaba
allí. Ellos comenzaron a discutir y yo me fui corriendo para mi casa.

Si te ha gustado mi historia escríbeme. Alfredo247@hotmail.com 6.- La piel
caliente en la casa fria.

La casa estaba fría, encendimos la chimenea, media hora después estamos los
dos en el sofá, Javier abrió una botella de uisqui, me anime a beber un
poco, luego preparo un porro, media hora mas tarde me sentía un poco
mareado y con frió. Trajo una manta para cubrirnos, yo apoye mi cabeza
sobre su pecho. Un sopor muy agradable me fue cubriendo. Javier acariciaba
lentamente mis cabellos. Entonces lleve mi mano directamente a su sexo, el
alcohol había hecho desaparecer mi timidez, note a través de la tela de su
pantalón como lentamente crecía bajo mi mano. El estaba quieto, los ojos
cerrados, supuse que sentía los efectos de la marihuana.

Desabroche su pantalón, el me ayudo a que se lo bajase, bajo la manta
protectora, mis manos comenzaron a acariciar su cuerpo, sin prisas,
recreando cada rincón, cada curva, sus pequeños gemidos, traducían su
placer. Mis dedos sobre el vello de su masculino pecho, sobre sus pequeños
y duros pezones, entre sus piernas, la cálida y tierna intimidad de su
perineo, con el dorso de mi mano acariciando sus testículos y el imponente
sexo erecto, ahora mi mano lo tomo, y valoro su dureza, su tamaño, su
forma. Lo solté un momento para bajarme los pantalones y liberar mi pene
aprisionado.

El entonces abrió los ojos, se volvió, acerco sus labios a los míos, y me
dio un beso cuyo recuerdo, guardare toda mi vida, a la vez, dulce e
imperioso, abandonado y posesivo, tímido e inexperto intente responder, con
su lengua y sus labios, me lleno de su ser. A través de su saliva debió
pasar la marihuana a mi cuerpo, y me abandone lánguido a sus íntimas
caricias. Me quito solo la parte de debajo de mi ropa, pero sus manos
accedían directamente a mi pecho y cuello debajo de mi grueso pulóver de
lana blanca. Sus caricias me volvían loco, varias veces estuve a punto de
correrme a pesar de que el apenas si rozo mi pene.

El fuego ya había calentado la habitación, entonces el retiro la manta que
nos cubría, la habitación solo estaba iluminada por la luz de los leños
ardientes, vi su pene magnifico y erecto, y su mirada profunda penetrando
al fondo de mi alma, cerré los ojos. Sentí como su mirada recorría mi
cuerpo desnudo, desee gustarle. Estire y ondule mi cuerpo, ofreciéndome,
sabia que miraba mis piernas, mi cintura, mi sexo, me sentí hermoso. Me
gire sobre mi mismo y le ofrecí por primera vez y sin ningún pudor mis
blancas nalgas.

Entonces oímos un golpes en la puerta. Aterrorizado me oculte debajo de la
manta. El se levanto, escuche como salía y cerraba la puerta. Volvió media
hora mas tarde, yo casi me había dormido, dijo algo de un problema del
vecino, que no entendí. Se desnudo de nuevo, estaba helado se abrazo a mi,
para que le diera calor.

Su piel fría sobre la mía ardiente, me proporcionaba un inmenso placer.

Sus dedos fríos recorriendo los lugares más íntimos de mi cuerpo. Otra vez
a punto de estallar, me puso boca abajo y se hecho sobre mi, su parte
posterior se calentaba con el fuego de la chimenea, y su parte delantera
con el fuego de mi cuerpo, su pene entre mis piernas duro y frió al
principio ya era una antorcha de fuego. Ahora se puso de rodillas a los
pies del sofá, y por detrás abrió mis nalgas, y la punta de su lengua
acaricio mi más íntimo agujero. Al principio intente oponerme, pero luego
me abrí, y deje que su lengua me penetrara. Entonces por primera vez intuí
lo que el me iba a hacer.

Sentí un poco de temor, me dolería bastante, pero sabia que era inevitable,
que el lo deseaba muy intensamente, y que yo no podía negarme. Me metió un
dedo en la boca, y yo obediente lo chupe con fruición, supe entonces que
utilizaría mi propia saliva para lubrícame, deje su dedo cubierto por una
buena cantidad de ella. Enseguida ese dedo se insinué en mi agujero. Me
pregunto si deseaba que me penetrara con el, respire profundo y asentí.

Lentamente me fue penetrando, al principio me molesto un poco, no era
propiamente dolor, pero me fui acostumbrando a la sensación, jugo un rato
dentro de mi, finalmente me acabo gustando. Me pregunto si quería que me lo
hiciera con su pene.

Le dije que si el creía que era posible y si eso le iba hacer feliz, que
adelante.

Tendré que lubricarte me dijo. Note como me penetraba su dedo cremoso. Unos
segundos después su pene presionaba mi entrada, intente relajarme al
máximo, y comenzó mi primer coito anal.

Esta vez si que me dolió, de hecho creía que no lo iba a poder resistir,
pero aguante todo lo que pude, y al poco tiempo me relaje y dejo de
dolerme, yo creo que la marihuana había facilitado las cosas.

Lo notaba inmenso dentro de mi, cuando ya creía que estaba todo dentro, el
volvió a empujar, y entonces si que llego hasta el final, pues note el pelo
de su pubis sobre mis nalgas. Se mantuvo quieto durante un par de minutos
mientras yo me acostumbraba a la sensación. Luego comenzó a moverse muy
lentamente , adelante, atrás adelante atrás, poco a poco me fue envolviendo
una sensación de placer indescriptible, como una ola que subía desde la
punta de los pies hasta la cabeza, subía y bajaba, y su oleadas arrastraban
mi cuerpo hacia un océano de placer. Entonces me abandone completamente a
esa sensación.

Y comencé yo también a moverme al ritmo de aquellas olas, a ir a su
encuentro, a buscarlas y a dominarlas. Así es mi amor, musito Javier a mi
oído, eres feliz cariño, si le dije tímidamente, nunca pensé que podría ser
tan feliz, y me volví para ofrecerle mis labios con la gratitud de un
enamorado.

Si te ha gustado mi historia escríbeme. Alfredo247@hotmail.com 7.-
Aceptando la verdad La penumbra envuelve el cuerpo desnudo del adolescente,
esta mirando por la ventana, las manos apoyadas sobre el borde, el busto
ligeramente inclinado. Una sombra se mueve sobre su cuerpo blanco. El
hombre se aproxima sigiloso, la oscuridad no deja ver bien su cuerpo, es
fuerte y ágil y su miembro semierecto es claramente visible. Parece un
felino a punto de saltar sobre su presa. Las aletas dilatadas de la nariz
del adolescente parecen olfatear su presencia, sus ojos muy abiertos se
mueven rápidamente, pero su cuerpo permanece inmóvil parece estar
paralizado.

 Cuando vuelve la cabeza el miembro del hombre ya esta completamente erecto
y le apunta directamente. Aterrorizado intenta la huida, pero ya es tarde,
una mano poderosa sujeta su cintura, mientras la otra sella su boca
ahogando su grito. Ahora si se agita furioso intentando huir con todas sus
fuerzas. Los dientes del hombre se hunden en su cuello, el fuerte dolor le
paraliza de nuevo, y a medida que cesa su resistencia los dientes aflojan
su fuerza. El cuerpo del adolescente esta ardiendo, su corazón late con
fuerza, la mano que oprime su boca apenas le deja respirar. El cuerpo del
hombre esta frió, salvo la antorcha de fuego de su sexo, y la calida y
húmeda lengua que ahora lame el lugar de la dentellada.

 El adolescente siente la respiración profunda del hombre, lentamente se va
relajando, vuelve a apoyar las manos sobre el borde de la ventana. La mano
de la cintura se mueve suavemente sobre su vientre, acaricia su pecho, los
pezoncitos responden a la caricia endureciéndose. Los labios del hombre
acarician su cuello y sus dientes mordisquean sus orejas. Cuando la lengua
del hombre penetra en su oído, el adolescente gime y su pene comienza a
endurecerse. La mano que cerraba la boca acaricia ahora los labios del
chico.

El hombre aparta su cuerpo, solo su pene esta en contacto con la suave piel
del muchacho. La otra mano acaricia ahora la cara interior de las piernas,
un dedo se insinúa bajo las sedosas y pequeñas esferas, luego todos los
dedos las acarician. Ahora un dedo penetra la boca del chico buscando su
lengua. Una mano fuerte envuelve el sexo erecto del chico, el chico vuelve
a gemir.

El hombre susurra palabras en su oído, el chico chupa el dedo del hombre.

El hombre recoge líquido preseminal del adolescente y lo lleva a su
boca. Con una mano lo masturba lentamente, el dedo mojado de la otra mano
acaricia su ano. El adolescente intenta zafarse. El hombre vuelve a cubrir
su boca mientras lo penetra con su dedo ensalivado. El adolescente abre los
ojos como platos. El hombre vuelve a acariciar con sus labios cuello y
orejas del chico. Este vuelve a gemir y a relajarse de nuevo. El hombre
comienza a joder lentamente con su dedo al adolescente, mientras musita
cosas en su oído. El rostro del chico enrojece, una gota de líquido cuelga
de la punta de su sexo.

 El hombre, no se ve de donde, ha sacado una crema con la que lubrica su
pene, y también el agujero del chico introduce dos dedos, luego
tres. Después intenta encular al muchacho, este se revuelve y
desesperadamente intenta impedirlo. El hombre vuelve a morder su cuello y
retira la mano de su boca, así dominándolo con su dentellada, con una mano
dirige su miembro al agujero, con la otra sujeta fuertemente al muchacho
apretando sus testículos. El dolor que provoca el hombre en su cuello y en
sus testículos, enmascara el dolor con el que su ano es penetrado.

El sexo del muchacho ha perdido su rigidez, ya no intenta zafarse, esta
sollozando, mientras repite como una letanía, no por favor, no, no por
favor, no,?El hombre ya tiene completamente dentro todo su miembro, y
espera con la respiración agitada. Pasan unos minutos. Ahora el sudor de su
cuerpo baña el cuerpo adolescente. Lentamente de nuevo floja la dentellada,
y su lengua lame la herida. La mano sobre los testículos se mueve ahora
suave.

Vuelven las caricias sobre el cuello y sobre las orejas, y los pequeños
pellizcos en los pezoncillos.

 El chico ya no intenta escapar, y el hombre nota en su miembro como se
relaja su esfínter.

Coge con su mano suavemente el pene del muchacho, y este comienza de nuevo
su erección. El hombre vuelve a musitar cosas al oído del adolescente,
mientras poco a poco comienza a mover su miembro en el estrecho y lubricado
túnel.

 Unos minutos mas tarde el hombre esta follando ya claramente al muchacho,
y este ha cambiado los sollozos de dolor por los gemidos de placer. El
hombre detiene ahora su vaivén.

Vuelve a decirle cosas al oído, y es ahora el adolescente el que inicia el
vaivén. El hombre pellizca fuerte las tetillas del muchacho, del pene
erecto de cuelga un filamento de líquido preseminal. Ha tenido lugar una
perfecta metamorfosis.

El hombre continua hablándole y el muchacho responde si, si, si,..entre su
entrecortada respiración. El adolescente vuelve la cabeza buscando los
labios del hombre, este le besa dulcemente, y es el muchacho el que
introduce la lengua dentro de la boca del hombre. Cuando el hombre comienza
a chupar la lengua del chiquillo, nota como comienza a contraerse el ano
del mismo, y sin que nada lo toque el pene comienza a lanzar su semen. Es
el miembro del hombre es el que ahora se dilata, y el chico lo nota y
también como el liquido caliente inunda sus entrañas. Cuando el hombre
acaba de correrse, sujeta al chico por la cintura, y sin sacarla, lo lleva
hasta un sillon, donde se desploma exhausto, con el chico aun ensartado. Al
cabo de unos minutos el adolescente se vuelve para besar los labios del
hombre, su cara arrebatada esta llena de amor y agradecimiento. Entonces
los penes de ambos, hombre y adolescente, comienzan una nueva erección?

Si te ha gustado mi historia escríbeme. Alfredo247@hotmail.com 8.-
Habitación 218 Estaba en Londres intentando aprender un poco de ingles,
vivía en un hostel de estudiantes, los estudiantes eran irlandeses, chinos,
vietnamitas, tailandeses, iraníes, turcos, holandeses, españoles,
mejicanos, hondureños, brasileños y de prácticamente todos los países
asiáticos y africanos que en su tiempo formaron parte del Imperio
Británico.

El dinero que traje de mi país se me había acabado, la dirección del hostel
me daba comida y cama, a cambio de que por las mañanas limpiase
habitaciones de estudiantes.

Por las tardes me dedicaba a pasear por el centro de Londres y a visitar
museos, entonces eran gratis y además estaban calientes. Llevaba ya tres
meses en Londres, solo y sin dinero. Un poco deprimido pero a la vez
tranquilo, sin poder imaginar cual podía ser la salida de aquella
situación.

Normalmente los estudiantes tenían clases por las mañanas y las
habitaciones estaban vacías a la hora en que yo pasaba a limpiarlas
temprano en la mañana. Sin embargo algunas veces me encontraba con que
algún estudiante que todavía continuaba durmiendo. La dirección del hostel
me había pedido que incluso en esos casos limpiase la habitación. La
limpieza consistía en barrer y fregar el suelo, limpiar el lavabo y vaciar
la papelera.

Me sentía muy cohibido cuando encontraba a alguien durmiendo y en esos
casos procuraba acabar enseguida con la habitación haciendo el menor ruido
posible y sin encender la luz. Había una habitación, la 218, que con mucha
frecuencia estaba ocupada, era un estudiante negro y siempre estaba
durmiendo, una de las veces note que se movía en la cama y que jadeaba,
pensé que se estaba masturbando y rápidamente salí de la habitación, desde
entonces temía limpiar aquella habitación y siempre la dejaba para el final
con la esperanza de que ya estuviera vacía. En algunas ocasiones así era
pero en otras él continuaba en la cama. En una de ellas me pareció que él
estaba desnudo, la habitación estaba a obscuras y yo nunca encendía la luz,
me bastaba la luz que se filtraba por las rendijas de la persiana, de nuevo
salí inmediatamente de la habitación.

Al día siguiente igual, de reojo y en la penumbra vi que aunque estaba
desnudo estaba de espaldas, esta vez me anime a entrar y vaciar la
papelera. En los días sucesivos la situación se repitió, pensé que él
dormía así, y que el no intentaba provocarme, perdí un poco el miedo y
barrí un poco el suelo, teniendo mucho cuidado en no acercarme a su cama.

Al cuarto día me anime a mirar directamente al cuerpo sobre la cama.

Estaba bocabajo la cabeza mirando hacia la pared, su cuerpo era grande y
musculoso, la ancha espalda, el culo, las piernas, parecía una hermosa
estatua de caoba, note que se movía, me asuste terriblemente, pensé que él
estaba despierto y se había dado cuenta que yo le miraba, pues había dejado
de hacer ruido con la escoba. Salí inmediatamente y cerré la puerta.

El resto del día pensé en él, me había gustado ver su cuerpo desnudo.

Yo nunca había pensado que me pudiera gustar el cuerpo de un hombre y menos
el de un negro. Sin embargo me excite pensando en que lo
acariciaba. Coincidió que aquella mañana también había encontrado debajo de
una cama de un estudiante hindú, una revista pornográfica homosexual, la
había hojeado muy rápidamente temiendo que alguien me pudiera descubrir,
aquellas imágenes también me habían turbado y no sabia muy bien si me
desagradaban o me agradaban. Por la noche me masturbe imaginando el cuerpo
desnudo del estudiante negro.

Al día siguiente entre en su cuarto con temor y no quise mirar hacia la
cama mientras iba a vaciar la papelera, de vuelta vi que estaba desnudo,
boca arriba y con una inmensa erección. Salí corriendo. Estaba claro que me
estaba esperando y quería que yo lo viera así. La había visto la cara,
tenía los ojos cerrados, pero no reconocía aquella cara entre los
estudiantes del hostel, probablemente el solo dormía allí y no frecuentaba
ninguna de las instalaciones del centro. Lo que no se me quitaba de la
cabeza era la visión de su sexo inmenso y brillante.

Por la tarde pensé en que me hubiera gustado acariciárselo, con mis manos,
con mis mejillas, con mis labios. Por la noche terriblemente excitado me
masturbe dos veces seguidas, pensando en ello. Y me prometí no volver a
entrar en la habitación cuando él estuviera en ella. Al día siguiente
mantuve mi promesa y no entre, pero al siguiente no pude aguantar la
tentación de volverle a ver y entre. Estaba de espaldas, me sentí muy
contrariado de no poder ver su hermoso pené. Me fui pensando que el ya no
quería nada de mí. Tenia que hacer algo para demostrarle mi interés.

Al día siguiente a pesar de mi miedo, me acerque a la cama. Él estaba
desnudo de espaldas, yo me quede quieto mirándolo. El se movió como en
sueños y lentamente se puso boca arriba, a pasar de mi temor me mantuve
quieto mirándolo, mire su cara, sus ojos estaban cerrados, mire su sexo, no
estaba completamente erecto, pero lentamente bajo mi mirada se fue
enderezando hasta alcanzar su máximo esplendor.

Note que a pesar de mi miedo mi pené también se ereccionaba. Entonces me
pareció que sus brazos comenzaban a moverse y salí rápidamente de la
habitación. Después pensé que había hecho mal y que quizás él estaba
despierto y que lo había preparado todo para mí, y que se podría haber
sentido molesto por mi rápida huida.

Estuve toda la tarde excitado, esperando que llegase la noche y que mi
compañero de habitación se durmiese para poderme masturbar pensando en
él. Estaba claro que yo quería acariciarlo, pero tenia terror a que el
quisiera hacer lo mismo conmigo, y hacerme incluso otras cosas mucho peores
que acariciarme, cosas que yo no acababa de concretar bien. Por otra parte
mi terror quizás solo era una defensa inconsciente frente a mis auténticos
deseos.

No dormí bien aquella noche. Al día siguiente fui dispuesto a todo, mire
hacia la cama y estaba vacía. Me desespere, quizás el ya no me volviera a
dar una nueva oportunidad.

Aproveche su ausencia para explorar sus cosas. Libros de economía, una
fotografía en la que estaba él, con una hermosa joven de su raza y un niño
y una niña.

Todos tenían ropas de verano y sonreían, él miraba directamente a la
maquina, su rostro era hermoso y su mirada intensa, parecía mas joven que
ahora. Me acerque a la cama desecha, pase la mano sobre la sabana donde
había descansado su cuerpo desnudo, acerque mi cara para sentir su
olor. Sentí como mi pené sé erecionaba rápidamente.

Definitivamente tenia que hacer algo, lo necesitaba intensamente. Durante
los dos días siguientes no durmió allí. Pensé que quizás se había ido
definitivamente, sin embargo me tranquilice al ver que sus cosas todavía
estaban allí.

Cuando abrí la puerta de su habitación el tercer día note inmediatamente
que él estaba allí, mi erección comenzó inmediatamente. Vacié la papelera,
él estaba desnudo, la cara hacia la pared. Comencé a barrer la habitación
mirándolo de vez en cuando, me decidí a acercarme a su cama el como la otra
vez giro lentamente su cuerpo, sus ojos estaban cerrados, mire como su sexo
se erguía lentamente. Deje de barrer y me quede quieto mirando hipnotizado
su pené erecto y brillante, acerque lentamente una mano hacia él, entonces
mire su cara y para mi horror vi que tenia los ojos abiertos y que me
miraba con la intensa mirada de la fotografía, mientras iniciaba una
sonrisa. Mi mano se paralizo, hice un movimiento intentando huir
rápidamente, pero el sujeto mi muñeca con su mano de hierro, intente
soltarme, pero fue inútil, me arrastro encima del, me retorcí con todas mis
fuerzas intentando escapar, pero no podía hacer nada, su otra mano cubrió
mi boca haciendo imposible que gritase. Durante un rato intente zafarme de
su abrazo, pero era inútil y poco a poco me fui quedando quieto.

Entonces empecé a notar su cuerpo aprisionando el mío, él me tenia cogido
por detrás, notaba la dureza de su sexo sobre mi culo, del que solo
separaba la tela de mi pantalón.

Permanecimos los dos quietos durante unos minutos, yo me tranquilice un
poco, y pensé que quizás no me haría daño, que tan solo quería acariciarme.

Efectivamente al poco, soltó mi muñeca y apretó mi cuerpo junto al suyo y
con su mano libre, comenzó a tocar todo mi cuerpo por encima de mi ropa. Su
forma de tocarme era intensa y buscaba medir y valorar todas mis formas.

Luego me desabrocho los pantalones y me los bajo hasta las rodillas, hizo
lo mismo con los calzoncillos, esta vez yo colabore levantando un poco mi
cuerpo. Me volví a apretar junto al, ahora ya si notaba directamente su
piel sobre la mía, entonces me relaje del todo y me abandone a su
abrazo. Después de unos minutos en esta posición, él aflojo lentamente la
mano que cerraba mi boca, de forma que ahora tan solo rozaba mis labios.

Desabrocho mi camisa, in entonces comenzó a acariciar las partes de mi
cuerpo desnudo. Sus dedos ahora se movían muy suaves sobre mi cuerpo, se
había apartado un poco y su sexo apenas rozaba mis nalgas desnudas.

Pensé que él me necesitaba, que echaba de menos a aquélla hermosa joven de
la fotografía, y que en su imaginación yo era ella, me sentí halagado de
que le gustase acariciar mi cuerpo. Ahora la punta de sus dedos acariciaba
mis pezones con infinita delicadeza. Entonces me convencí que no me iba
hacer daño.

Después comenzó a hablarme con voz grave y la vez tierna en un idioma que
yo desconocía, imagine que me decía que le gustaba mi cuerpo, que me quería
hacer feliz, que no me preocupara de nada. Entonces note que mi pené
comenzaba de nuevo a ereccionarse. Su mano grande y fuerte acariciaba mis
piernas, las abrí para que el pudiera acariciar la parte interior de mis
muslos, sus dedos acariciaron mis testículos y mi pene erecto, sentí no
tener en su lugar el sexo que yo pensé que el estaba imaginando, el de su
hermosa mujer. Yo no podría darle el gusto que el necesitaba. El ahora
acariciaba mis nalgas e insinuaba un dedo entre ellas. Entonces me puse
rígido ¿Qué es lo que pretendía? Eso no podía ser, era imposible, ¿como no
se daba cuenta?

Entonces pareció aceptar la evidencia y abandono la caricia.

Ahora me volví de frente a el y le mire directamente a los ojos, su sonrisa
me tranquilizo, agradecido, bese su mejilla. El entonces bajo la mirada
hacia su sexo, entendí lo que pedía de mí, y lo cogí con mi mano, no lo
podía abarcar entero. Entonces oímos como la encargada de limpieza me
llamaba, acercándose rápidamente por el pasillo hasta la puerta de la
habitación. El se levanto de un salto y cerro la puerta antes de que ella
pudiera sospechar que yo estaba allí dentro. Volví a la cama y me apretó
contra el, me deje besar en los labios sin atreverme a devolverle el
beso. Le dije que me tenia que ir, pues la encargada de la limpieza me
estaba buscando, el acepto que me fuera con la condición de que volviera
por la noche a partir de las diez de la noche, después de la cena. Le
prometí que así lo haría. Ya fuera de la habitación pensé en que no debería
ir, pues seguramente iba a intentar penetrarme, y me haría un daño horrible
y yo no iba a poder resistir el dolor.

Toda la tarde la pase dudando sobre ir o no ir a la cita. Cuando recordaba
lo que había pasado inmediatamente mi pene se ponía en erección. Por otra
parte deseaba acariciar y besar su pené y que él me estrechara en sus
brazos y me tocase. Se había portado muy bien conmigo y parecía un hombre
bueno, intentaría satisfacerle evitando que él me penetrase.

Aprovechando que aquella tarde mi compañero de habitación no estaba, me
estuve masturbando pero sin llegar a corredme. A pesar de que no me
agradaba nada lo de la penetración anal, probé con un dedo y un poco de
mantequilla, al principio me molestaba, pero luego me acostumbre, me
excitaba pensar me lo podía hacer como si yo fuera una chica, y mi ano
fuese un coñito lubricado, estrecho y caliente.

Luego probé con dos dedos, me dolió un poco al principio pero después me
comenzó a gustar, llegaba hasta acariciarme la próstata, mis dedos entraban
y salían con facilidad, y mi pene erecto no dejaba de producir liquido
preseminal, recogí parte con un dedo y me lo lleve a los labios, nunca
había hecho eso, me gusto el sabor, pensé que me gustaría que el se
corriese en mi boca.

Luego fui a las duchas comunitarias, quería estar limpio, aunque aun no
sabia si iría a la cita. En la ducha había dos chicos desnudándose, yo
siempre me iba a duchar cuando pensaba que no había nadie, sentía vergüenza
que me viese alguien desnudo, pensé en irme, pero al final comencé a
desnudarme. En el momento de quitarme el slip mire hacia ellos, me estaban
mirando sonriendo y hablando entre ellos, tenían los penes semierectos. Me
puse rojo de vergùenza y camine deprisa hacia la ducha notando que también
mi pené comenzaba a endurecerse. Comencé a ducharme dándoles la espalda.

Me sentía completamente vulnerable y eso me excitaba, mi pené ya estaba
completamente erecto, volví la cabeza por encima del hombro ellos seguían
mirándome mientras se masturbaban. Afortunadamente para mi entro gente en
las duchas y ellos se fueron también a duchar, aproveche la ocasión para
secarme y salir rápidamente de allí.

A las diez en punto estaba llamando a la puerta de la habitación 218, con
la ropa limpia y recién peinado. Nervioso como una adolescente en su
primera cita. Él me recibió con una sonrisa tranquilizadora, envuelto su
cuerpo desnudo en una bata de baño blanca.

Mientras el cerraba el pestillo de la puerta yo me quede en mitad de la
habitación sin saber que hacer. El se situó detrás de mí, y mientras sus
labios besaban mi cuello, comenzó a desabrocharme el pantalón. Yo entonces
estaba completamente entregado, pero paralizado. Me quito a la vez los
pantalones y el slip, mi pené salto libre y erecto, levante los pies para
que retirara la ropa. Me desabrocho la camisa y comenzó a acariciarme los
pezones. Me hubiera caído si su cuerpo no sujetase por detrás, debía de
haberse abierto la bata pues note su pené desnudo sobre mi espalda, el era
bastante mas alto que yo y también mas fuerte. Seguía mordisqueando mi
cuello, su lengua acariciaba mis orejas. Insinué su pené entre mis muslos,
y yo enseguida abrí las piernas para acogerle entre ellas, intente
acariciarlo con la cara interior de mis muslos.

Entonces me dio la vuelta frente a el, tomo mi mano y rodeo con ella su
inmenso pené erecto. Inclino sonriendo su cara sobre la mía, y fui yo el
que acerco mis labios a los suyos, entonces me abrazo contra él y me beso,
penetrándome con su lengua. Cuando sacio su sed de mi boca se retiro para
mirarme fijamente a los ojos, yo me ruborice y volví a besarle,
introduciendo delicadamente mi lengua entre sus labios y dejando que el me
la chupase. Luego me llevo hacia una silla, donde hizo que me sentase
encima de su regazo, de espaldas y con su pené entre mis piernas. Su enorme
miembro sobresalía entre mis muslos llegando su glande a la altura del mío,
mi pené que es bastante grande parecía pequeño a su lado. Una de sus
grandes manos rodeo juntos nuestros dos miembros, mientras la otra
acariciaba todo mi cuerpo desnudo.

Otra vez comenzó a hablarme dulcemente en aquella extraña lengua. Nunca en
mi vida me había sentido tan feliz como ahora envuelto en sus brazos y
caricias.

Sabia que él echaba de menos a su hermosa mujer, y yo deseaba sustituirla
lo mejor posible. En su larga letanía de amor, a veces intercalaba palabras
en ingles que yo podía entender, my dear, my sweet boy,...Así me di cuenta
que el me deseaba a mi, a mi por mi mismo, como un chico, que mi cuerpo era
el que levantaba toda su inmensa pasión, me sentí muy halagado y feliz, y
volví mi cabeza para besar apasionadamente sus labios.

Me sentí querido y deseado y decidí entregarme completamente a el y que
hiciera conmigo lo que quisiera. Su cálida mano masturbaba simultáneamente
nuestros dos penes, por sus puntas se desbordaba nuestro líquido
preseminal. El recogió con uno de sus dedos un poco de nuestra miel de amor
y lubrico con el mis labios, metió el dedo en mi boca y yo lo chupe con
avidez. Me hizo poner en pie, con una mano cogio mis testículos, y la otra
acaricio mi culo, el dedo lubricado por mi saliva busco la entrada de mi
cuerpo. A pesar de que yo estaba dispuesto, su dedo grande me lleno como si
fuera un pené, gemí de placer y dolor, y el ahogo mis gemidos con sus beso.

Ahora de frente la punta de nuestros sexos también se besaban y al igual
que nuestras lenguas intercambiaban saliva, ellos intercambiaban nuestros
fluidos de amor. Su dedo me hacia el amor, y no pude aguantar mas y todo mi
semen salio a borbotones cubriendo de blanca nieve la punta inmensa de su
miembro de caoba.

Entonces saco el dedo, y coloco la punta blanca sobre mi dilatado
agujero. Intento penetrarme, yo aterrado intente zafarme de su brazo, pero
el no me dejo escapar, puso como la primera vez una mano sobre mi boca para
sofocar mis gritos, y comenzó a penetrarme. Yo me sentí morir, el daño que
me hacia era horrible, las lagrimas brotaban de mis ojos, y comencé a
llorar. Finalmente note que estaba completamente dentro de mí.

Yo no podía soportar el dolor, intente apartarme, clave mis uñas en su
piel, intente morderle. Pero el no aflojaba su abrazo mortal. Me rendí, e
intente relajarme, poco a poco el dolor se fue haciendo mas soportable,
respire con fuerza, mi corazón latía a cien, y notaba también el latido de
su corazón a través del pené que me traspasaba. A continuación comenzó a
moverse dentro de mi, poco apoco el dolor fue desapareciendo, comencé
asentir placer, un placer que nunca había sentido. Me sentía pleno,
maravillosamente lleno de vida. La transformación había sido completa, me
sentí un hombre nuevo, feliz y purificado de todo mal. No podía creer lo
que estaba pasando, el entraba y salía dentro de mi. ¡Me estaba haciendo el
amor!, ¡me estaba follando!, y yo lo aceptaba y me abría para él. Me sentía
feliz y quería que aquello no terminase nunca.

El noto el cambio que se había operado en mi, y comenzó de nuevo a
susurrarme palabras de al oído, palabras que yo no entendía, pero que
imaginaba de amor. Me entregue de nuevo a el, mi cuerpo iba al encuentro
del suyo, en la comunión de las sucesivas entradas y salidas. Mi pené se
había vuelto a poner erecto, y él acariciaba suavemente mis
testículos. Sucesivas olas de placer recorrían mi cuerpo, una sensación
nueva de plenitud me llenaba, ahora lloraba de felicidad. Nunca pensé que
algo tan sencillo podía ser tan hermoso. Mi ano ya no era mi ano, sino el
altar del amor, un lugar para dar y recibir placer. Le pedí que me diera
con mas fuerza, y él me monto con mas violencia, volví mi cara para
ofrecerle agradecido mi boca, mientras hundía su lengua en ella, mi pené
lanzo sus exilir de amor, sin ser tocado, solo impulsado por las embestidas
de mi amante. Recogió parte de mi semen con su mano, y me lo ofreció, para
que yo pudiera saborearlo. Las contracciones de mi ano provocaron su
orgasmo.

Note como aumentaban el tamaño de su miembro, y todas y cada una de las
contracciones que llenaron mi cuerpo con su caliente y abundante semen.

Después de esto, sin sacármela, me levanto en el aire y me llevo sobre la
cama, donde quedamos ambos exhaustos y felices. Así estuvimos unos minutos
inmóviles hasta que nuestra respiración se regularizo. Gracias, es lo único
que pude articular, besando su mejilla, la cabeza me ardía, seguramente
tenia fiebre, me sentía como drogado. Quería que aquello no acabara
nunca. Note que su sexo volvía a alcanzar su máximo esplendor, el mío
también se puso erecto. Se movió dentro de mí, y note como su abundante
semen lubricaba mi dolorido pero feliz nido de amor. Me giro sobre mi
mismo, y me tomo de frente. Ahora yo podía ver su cara y acariciar con mis
manos su pecho.

Esta segunda vez me follo durante casi media hora y con solo pequeños
descansos. Al final nos corrimos juntos mirándonos a los ojos, y yo sentí
que el me amaba tanto como yo a el.

Tres horas mas tarde salí de la habitación 218, estaba muy cansado pero
también muy contento. Era un hombre nuevo, había descubierto un paraíso de
felicidad de una forma casual e inesperada, y estaba dispuesto a volver a
el siempre que pudiese.

Así lo hice las noches siguientes, él me había dejado una llave de su
habitación y yo le esperaba ya desnudo bajo las sabanas. Él compro para mí
una crema lubricante, y aunque al principio siempre me dolía un poco, no me
importaba pues sabia que pronto llegaba el inmenso placer de ser
poseído. Aquellos días hicimos todo lo que el amor nos pedía, caricias y
besos con las manos, con los labios, con la lengua, con los penes,
penetraciones dulces y penetraciones violentas. Escenificaciones de
violentas violaciones, y también de dulces seducciones.

Cada día inventábamos algo nuevo para mantener vivo el fuego de nuestra
pasión. Me hizo vestir ropa interior femenina, y me hizo pasar por su
novia, su esposa, su hermana, su hija y hasta su madre. Apenas hablábamos
solo lo imprescindible, el no sabia nada de mi vida pasada, ni yo de la
suya. No hacia falta, nosotros estábamos creando un nuevo mundo.

Una noche llego una hora tarde, cuando yo ya me había levantado de la cama
y me iba a vestir para marcharme. Llego con un amigo, los dos parecían algo
bebidos y reían.

Intente vestirme rápidamente, pero él me sujeto mientras riendo comentaba
algo sobre de mi, a su amigo. Yo no entendía nada pues le hablaban en su
extraño idioma. Yo estaba muy enfadado con él, por haber profanado nuestro
amor, dejando que su amigo conociera nuestro secreto y, permitiendo incluso
que me viera desnudo. Su amigo era un gigante, bastante mayor que él, y con
una cara un tanto brutal.

Sin embargo aquel monstruo me sonreía, acariciándose su enorme pené a
través del pantalón. Me explico que era un tío suyo, que trabajaba en los
muelles de Londres, que había dejado a su familia en su país, y que no
hacia otra cosa que trabajar para ahorrar dinero y poder mas adelante
alquilar una casa y traerse a toda su familia. Me dijo también que estaba
muy solo y que llevaba más de un año sin estar con ninguna mujer.

¿Me estaba insinuando que me ofrecía a aquel bruto? Intente de nuevo
irme. Me lo impidió de nuevo, me dijo que me tranquilizase, que había
hablado a su tío de lo feliz que era conmigo y que solo quería
presentarme. Me dijo que le diera un beso en la mejilla a su tío, que ese
era el saludo familiar, que no me preocupase por estar desnudo, que en su
tierra casi siempre estaban desnudos y que a nadie le preocupaba. Mire
hacia su tío, había dejado de tocarse el pene aunque se notaba claramente
su erección debajo del pantalón, también había dejado de sonreír y su cara
expresaba una enorme tristeza y una profunda pena.

Me dirigí lentamente hacia él, al principio mirándole directamente a los
ojos, su mirada comía mi cuerpo desnudo, note el movimiento involuntario de
su pené y baje la mirada hacia el suelo. Me pare junto a el, mucho mas alto
que yo, me sacaba casi la cabeza, subí las brazos hacia su cuello y
poniéndome de puntillas, roce con mi mejilla la suya, su barba de tres días
me pico, pero note su piel caliente, frente a la mía fría, mientras
cambiaba hacia la otra mejilla, note una de sus grandes y rudas manazas
rozando el final de mi espalda y el principio de mis nalgas. También sentí
como mi pené se erguía rápidamente. Pensé que mi amante se podría poner
celoso si veía mi excitación, volví mi cabeza para mirarle. Su sonrisa
asintiendo, y la desconsuelo de aquel gigante me animo hacer algo
inconcebible, con una mano acaricie su pené a través del pantalón, con la
otra comencé a desnudarlo, mientras mis labios buscaron los suyos.

Él acariciaba mi cuerpo con suavidad como si temiese romperlo. Saque su
pené monstruoso, lo sujete con todo el brazo mientras mis dedos sopesaban
sus enormes testículos.

Mordisquee con cuidado sus pezones erectos. Finalmente me puse de rodillas
para adorar aquel magnifico miembro, del cual manaba la espesa miel de la
masculinidad.

Solo pude lamer un poco, pues enseguida note una potente contracción, y una
ráfaga de liquido denso y caliente cubrió mi cara, rápidamente me levante
para recibir las cálidas descargas sobre mi excitado pené, el cual a su vez
soltó su miel de pasión.

Entonces un golpe terrible me tiro por el suelo. Mi amante nos gritaba muy
enfadado a su tío y a mí. Su tío se fue lo mas deprisa que pudo. Me tiro
boca abajo sobre la cama.

Sujetándome violentamente por el pené y los testículos, levanto mi culo
hacia su boca, me lamió la raja y me metió la lengua, a continuación y sin
mas lubricación me penetro de un solo golpe interminable, me hacia daño en
los testículos, y el culo me dolía. Pero me sentía feliz, por el hecho de
que se hubiera puesto tan celoso. Eso mostraba la intensidad de su amor. Se
corrió en mi dos veces seguidas, como una bestia en celo.

Después se quedo como muerto. Yo le hablaba y el no me respondía. Le pedí
perdón, lo acaricie, le cubrí de besos y él comenzó a llorar como un niño.

Fue cuando me di cuenta, que el no solo estaba celoso de su tío, sino
también de mí.

Quizás a el le hubiera gustado estar en mi lugar. Pensé que quizás le haría
feliz si yo le penetraba. Me arriesgaba a que me matara de un
golpe. Aprovechando que estaba boca abajo, acaricie sus nalgas fuertes y
hermosas. Luego pase toda mi mano por su húmeda raja, comenzó a gemir, me
anime a besar su rosado orificio. Sus gemidos aumentaron cuando mi lengua
le penetro, lo cubrí de lubricante, le hice acostumbrarse a mis dedos, note
como movía la pelvis buscando la penetración, también note su tremenda
erección.

Era el momento de la verdad, mi pené es grande, aunque no tanto como el
suyo, sabia que le iba a doler, pero también sabia, que luego iba a entrar
en un paraíso, que calmaría toda su pena, y le llenaría de felicidad. Le
penetre lentamente, haciendo descansos, para que él tuviera tiempo de
acomodarme. Unos minutos después, ambos nos movíamos juntos y la maquina
del amor funcionaba a la perfección. Profundamente agradecido, me ofreció
sus labios. Recordé lo que yo había sentido la primera vez, y le folle con
fuerza.

Él lloraba de alegría cuando comencé a llenarle con mi semen, y el descargo
su masculina miel por tercera vez aquella tarde. Un nuevo ser había
descubierto el otro hemisferio de la sexualidad masculina.

Al día siguiente salimos por primera vez juntos a la calle. El no quería
volver a ver a su tío. Sin embargo su tío parecía que si quería verme a mi,
mi di cuenta que nos seguía....

Si te ha gustado escríbeme alfredo247@hotmail.com 9.- El viejo de la
sex-shop Esta historia transcurre en una Sex Shop.

Tenía 18 años cuando descubrí, ese paraíso de libertad que son las cabinas
de las Sex Shop. Quizás uno de los últimos reductos de libertad que la
civilización nos permite.

Forzando mis temores entré y me encerré en uno de los cubículos. Metí unas
monedas en la ranura y un mundo nuevo y maravilloso apareció ante mis
ojos. Una mano de un hombre acariciando la suave espalda de una joven. Unos
labios besando un cuello.

Luego él rozando sus labios, una hermosa joven de pelo corto. Un primer
plano de la mano masculina, acariciando la cara interior de unos
muslos. Otra mano del hombre acariciando ahora el pecho de la joven. Pero
no, no puede ser, esta chica tenia los pezones erectos, pero no tenia
pechos Ahora también un primer plano del pené del hombre erecto, rodeado
por los blancos y gráciles dedos de la chica...

Abrí la cremallera de mi pantalón y deje en libertad a mi pené. No lo podía
tocar, me correría. Ahora la mano que subía entre los muslos y en la
penumbra un pené masculino erecto. La joven era un joven. Gemí
incrédulo. Aquello era imposible. Era un chico al que acariciaba aquel
hombre. De nuevo una mano acariciando aquel pecho, definitivamente no era
una chica. De nuevo los besos. Ahora si podrían ser una chica y un hombre.

Acaricie mi sexo. Ahora un plano completo. Un hombre tenia sobre su regazo
a un chico, le acariciaba le besaba, se podían distinguir claramente sus
dos penes erectos. Eyacule sin tocarme. Se acabaron las monedas y el
televisor se apago.

Nunca olvidare aquellas imágenes. He vuelto muchas veces a esos cubículos,
en muchas ciudades y países, mujeres y hombres, mujeres y mujeres, hombres
y hombres, jóvenes y menos jóvenes, a veces todo me ponía a cien otras
veces me aburría saturado de repeticiones sin imaginación.. Muchas veces he
gozado pero nunca como aquella primera vez. Bueno salvo la historia que me
sucedió ayer.

Una mañana fría, y una fuerte resaca de la fiesta de navidad con los
compañeros. No podía trabajar, me fui al centro de la ciudad, buscando el
cubículo de las mágicas imágenes. Entre, cambie monedas, acababan de abrir,
subí las escaleras.

La numero 2.

En el pasillo me crucé con el, un viejo, alto, delgado huesudo, mal
vestido, ojos claros, inyectados en sangre, frente amplia, piel un poco
apergaminada, boca entreabierta, labios grandes y secos. Mirada
suplicante. Se quedo parado mirando como yo entraba en la cabina. Volví la
cabeza. En su rostro la profundidad de la angustia, del deseo, de la
desesperación...Me volví, tome su mano y le arrastre hacia la cabina. Me
siguió torpemente. Le senté en el único sillón de la cabina, bloquee la
puerta.

Había hecho una locura. Pero ya no había marcha atrás. No había apenas
sitio para los dos. El sentado, yo de pie, mirando la pantalla. En el
video, un chico y una chica desnudos mirando otro video, ambos de pies, la
chica detrás del chico. La chica acariciando al chico y este mirando como
un hombre acariciaba a un jovencito, en la misma posición que
ellos. Erección inmediata. Me baje los pantalones y el slip. Espere sus
caricias. No. Me volví, sonriendo le anime. Ahora sí. Sus manos frías
subiendo por mi espalda, debajo de la camisa, ahora por delante, apenas
rozándome.

Buscando mis formas, como si yo fuera un objeto muy valioso y frágil, de
cristal. Mis pezones erectos a punto de explotar.

La chica lubricaba sus dedos con su flujo vaginal, luego se insinuaba en el
santuario masculino del chico. El hombre rozaba con su enorme pené el
blanco culo del jovencito.

Ahora él acariciaba mis piernas. Las abrí. Un primer plano de un dedo de la
chica penetrando a su chico, mientras susurraba algo a su oído, seguramente
sobre la escena del hombre y el jovencito. El cual ahora introducía dos
dedos en el ano del muchacho.

El viejo continuaba con sus exasperantes caricias, me estaba volviendo
loco. Mi pené necesitaba su atención. Pero el parecía no atreverse.

Me volví, cogí su enorme mano huesuda, y me lleve los dedos a mi boca, los
chupe. Y luego me la coloque justamente en la raja. Quería que me hiciera
lo que la chica le hacia al chico, y el hombre al jovencito. Entonces lo
comprendió, y lentamente y cuidadosamente comenzó a penetrarme con su
enorme y huesudo dedo. En las imágenes la chica penetraba al chico con una
mano y con la otra le masturbaba. El hombre ya tenia su pené dentro del
muchacho. Mientras tanto mi pené seguía sin atenciones. Me saque los
pantalones y me volví. El viejo parecía un poco asustado, su boca babeaba,
pensé que estaba a punto de tener un infarto. Acerque mi pené erecto a su
boca, roce con él sus labios resecos, abrió la boca, le faltaban un montón
de dientes. Necesitaba que me la chupara. Saco la lengua roja y húmeda, su
punta lamió el líquido preseminal que rezumaba de mi raja. La metí
dentro. Tímidamente su lengua comenzó a acariciar mi glande. Puse las manos
sobre su cabeza, El duro cráneo apenas cubierto de algunos blancos
mechones. Pensé que me la estaba chupando un ser salido de ultratumba. Los
gemidos de la TV me hicieron volverla cabeza.

Primer plano de la chica lamiendo el masculino coño de su novio. Primer
plano del jovencito chupando el miembro del hombre. Me volví, mi viejo se
acariciaba a través del pantalón el pené. Me arrodille delante de él, le
baje los pantalones, y los calzoncillos sucios y rotos, olía fuerte pero no
me disgusto. Su miembro increíblemente enorme, duro, nudoso, lleno de venas
apunto de estalla, sobresaliendo de su ralo y blanco vello pubico. Acaricie
su glande adornado con una perla de cristal en la punta.

El comenzó a gemir muy bajito, parecía el llanto de un niño. Se la chupe un
poquito mientras acariciaba sus enormes y colgantes testículos.

Me levante, puse mi culo a la altura de su boca, y su larga lengua jugo a
penetrarme. Su áspera barba de varios días excitaba con su picor la suave
piel de mis nalgas. Tenía una enorme lengua que me penetraba
profundamente. En la pantalla ahora una gran polla, que no se de donde
había salido, follaba al novio de la chica, mientras esta ayudaba y
estimulaba al follador. En la otra pequeña pantalla el hombre se paseaba
por una lujosa casa sosteniendo al jovencito ensartado en su pené. Me
coloque de forma que el pené de mi viejo, pudiera comenzar a
follarme. Trabajo y dolor me costo meterme aquella monstruosa polla en mis
entrañas. Mi goteante pené se quedo sin erección.

Me moví acomodándola, el estaba quieto, sentía como latía dentro de
mi. Espere un par de minutos. Me la saque, me di la vuelta y con los pies
encima del sillón me la metí de nuevo, de frente, ahora mas fácilmente. Le
mire Tenia los ojos cerrados y húmedos un par de lagrimas salían de sus
mejillas. Mi pené ya estaba de nuevo duro, recogí liquido preseminal con
mis dedos y moje sus labios, los abrió.

Sentí que estaba abusando de el. Note que él necesitaba algo más que
sexo. Acaricie su cara apergaminada y sin afeitar. Desabroche su camisa
mientras acariciaba su pecho de blanco vello, y pellizcaba sus sonrosados
pezones.

Note como por primera vez el comenzaba a mover su pené en mi interior, es
cierto que muy tímidamente. Me incline y rocé con mis labios los suyos, los
entreabrió un poco y pase la punta de mi lengua por ellos. Abrió los
ojos... Entonces me parecieron hermosos, muy hermosos. Le sonreí, y el
inicio también una sonrisa con su desdentada boca, que sin embargo ahora me
pareció muy hermosa. Acaricie con mi mano su mejilla, y le di un beso en
los labios. Y por primera vez le hable, le dije que era muy hermoso y que
quería hacerle feliz. Y que yo me sentía muy feliz con su pené dentro de
mi. Le pedí que me hiciera el amor. Y el comenzó a follarme, ahora con los
ojos abiertos y sonriendo. Así el baile del amor, caricias, besos, susurros
de amor, como una pareja de enamorados adolescentes, descubriendo por
primera vez el amor.

Ahora era el que me besaba apasionadamente. Su lengua y la mía. Su mano
huesuda tomo mi pené y lo acaricio, comenzó mi orgasmo, mientras miraba el
fondo de su alma a través de sus hermosos ojos, y el también siguió mi
camino... Unos minutos después todavía estábamos juntos, su pené ya había
resbalado de mi interior. Sus ojos estaban de nuevo cerrados. Realmente
parecían hombre feliz... Nos limpiamos y vestimos, y antes de irme y
después de darle un beso en la boca le dije que aquellos momentos habían
sido los momentos mas felices de mi vida, y todavía no se si dije la
verdad. Cuando baje y crucé por delante de la mujer de la caja, ella
parecía que lo había oído todo, me miraba asombrada, incrédula de lo que
imaginaba que había ocurrido entre un chico guapo, atractivo y elegante y
un viejo decrepito sucio y miserable. Pero así son el amor y el deseo,
profundos e incomprensibles. Nunca jamás volví a ver a aquel hombre, ni
nunca jamás volví a tener una relación con un viejo, pero mi memoria guarda
el recuerdo de aquella mañana como uno de los tesoros de lo que ha sido mi
vida.

Si te ha gustado escríbeme alfredo247@hotmail.com 10.- Las secretas
fantasias de mi marido Mi marido se ha ido y ha dejado el ordenador
encendido, cuando me dispongo a apagarlo, me pregunta si envió un e-mail
pendiente. Lo miro y es una historia erótica titulada The boy and the
family old friend, no puedo creer lo que estoy leyendo, trata como un
hombre casado seduce al un adolescente hijo de unos amigos del matrimonio.

Estoy roja de rabia, cólera y vergüenza, la leo tres veces seguidas, hasta
entonces no me había dado cuenta de la terrible excitación sexual que su
lectura me había producido, me toco el sexo y lo tengo completamente
mojado, allí mismo, delante del ordenador me masturbo como una loca. El
e-mail iba dirigido a gaystory.org. Dejo todo como estaba y me voy a mi
oficina, cierro mi despacho y busco en Internet gaystory.org. Un archivo de
relatos pornográficos homosexuales. Veinte años casados y nunca tuve la más
pequeña sospecha de que a mi marido le pudieran gustar los chicos
jóvenes. Pensé que después de aquel descubrimiento necesariamente nos
separaríamos.

No entendía como le podían gustar aquellas historias, sin embargo a mí
también me excitaban. Después de mucho pensarlo decidí de momento no
decirle nada sobre mi descubrimiento. Me dedique a espiarlo, quería saber
sí tenia alguna relación sexual con alguien. Nada, absolutamente nada. Tan
solo encontré mas historias suyas en gaystory.com. Todas ellas me hicieron
masturbarme varias veces. Conmigo seguía siendo tan buen amante como
siempre. Pensé que mientras me hacia el amor quizás estaba imaginado que lo
hacia con alguno de aquellos chicos de sus historias. Me dio pena de
él. Desee que fuera más feliz y que tuviera oportunidad de realizar alguna
de aquellas historias. Mientras tanto yo también encontré una fuente de
placer en las historias de gaystory.com. Me excitaban un montón aquellas
historias tan calientes entre hombres y hombres y especialmente entre
hombres y chicos. También descubrí las historias de lesbianismo, y
especialmente las de mujeres y adolescentes eran las que me hacían
conseguir más orgasmos.

Empecé a pensar en mi venganza buscándome una amante joven y guapa. De
hecho ya tenía los ojos puestos en una, incluso antes del gran
descubrimiento. En el piso de al lado vivían dos hermanos, chica y chico
ella de 19 estudiaba en la Universidad el de 14 en secundaria. Sus padres
vivían en un pueblo de la provincia, al cual se desplazaban los hermanos
durante los fines de semana, cuando no eran los padres los que venían a la
capital. Los dos eran muy educados y amables. Ambos llamaban la atención
por su belleza. Había algo que nos unía a los cuatro: la música. La chica
estudiaba violín, el chico piano, y mi marido y yo somos profesores de
música y tocamos en una importante orquesta de renombre internacional. El
violín y yo piano. Dada nuestro común interés teníamos una buena amistad y
de vez en cuando nos juntábamos para tocar algo juntos, en realidad lo que
intentábamos era ayudarlos en sus comienzos musicales.

Una tarde estaba yo masturbándome intentando imaginar como seria un
encuentro erótico con Maria, este era el nombre de mi joven vecina, cuando
llamaron a la puerta.

Me puse una bata de baño sobre mi cuerpo desnudo y salí a abrir. Allí
estaba Maria, sonriéndome y más guapa que nunca. Por un momento pensé en
algún tipo de telepatía, había comunicado mi mente con la suya. Me sonroje,
y en mi aturdimiento por ocultar mis pensamientos le dije que precisamente
estaba pensando en ella. Ella continuo sonriendo mientras cerraba la puerta
tras ella. Mirándome fijamente a los ojos me pregunto en que pensaba, en
que eres muy hermosa le respondí, poniéndome ya completamente roja de
vergüenza y bajando mi mirada avergonzada. Ella entonces mientras con una
mano mi mejilla acariciaba mis ruborizadas mejillas, con la otra me atraía
suavemente hacia su cuerpo. Me envolvió su calor a través de su ligero
vestido veraniego. Note un fuerte espasmo en mi vagina, y como esta
prácticamente se licuaba.

Con las piernas temblando rodee con mis brazos su cuello, y completamente
entregada apoye mi cabeza en su hombro. Así abrazadas e inmóviles nos
mantuvimos unos instantes, sus pechos rozando los míos, nuestros montes de
Venus tocándose. Pensabas en esto, me musito en el oído, si, fue mi apenas
audible respuesta.

Entonces levanto mi mejilla y me beso dulcemente. Nunca pensé que un beso
podría ser algo tan agradable.

Mi abrí a sus labios húmedos y sedosos. Espasmos incontrolables contraían
mi sexo, mientras mi flujo vaginal se desbordaba sobre mis temblorosas
piernas.

Necesitaba que me hiciera el amor inmediatamente, nunca en mi vida había
estado tan excitada.

Ella pareció adivinar mis pensamientos, se aparto un poco y mirándome con
sus hermosos ojos verdes, me dijo que me tranquilizase que teníamos todo el
tiempo del mudo para hacerlo. Después una de sus manos se introdujo por la
abertura de mi bata de baño, y como el ligero aleteo de las alas de una
paloma, la punta de sus dedos recorrió mi cuerpo desnudo, garganta, punta
de mis pechos, caderas, cara interior de mis piernas, finalmente fueron a
posarse en mi nido de amor. Sus dedos delicados abrieron mi húmeda flor, y
recorrieron todos sus perfumados pétalos hasta que finalmente uno de sus
dedos introdujo delicadamente su punta en mi interior. Nunca en mi vida
había sentido algo agradable. Luego apartando un poco su boca de la mía,
saboreo con la punta de su lengua mi miel de amor, ofreciéndome a
continuación mi propio flujo.

Súper excitada chupe su lengua. Ella entonces volvió a colocar sus dedos
sobre mi sexo, acaricio brevemente el inflamado botón de mi clítoris y con
tan solo un par de movimientos precisos y seguros, me provoco el orgasmo
más fuerte de mi vida. De pies, con todo mi cuerpo tenso como un arco, el
orgasmo se prolongaba interminablemente, irradiando de su mano sobre mi
sexo, olas y olas de placer sacudían mi cuerpo, un grito ronco salio de mi
garganta antes de desvanecerme.

Desperté en el suelo, Maria me ofrecía un vaso de agua mientras me
sonreía. Un momento después las dos estábamos sobre mi cama. Le pedí que me
dejara hacer a mí, que mi marido no volvería hasta tarde y que tuviéramos
toda la tarde para nosotras.

Cuando comencé a desnudarla lentamente, las sombras del atardecer, ya
habían empezado a llenar la habitación... Sus pechos blancos y pequeños se
ofrecían a mis caricias, era la primera vez que acariciaba a una mujer, me
sorprendió la suavidad de su piel, sin prisas me deleite con su cuerpo
joven y hermoso. Ella entregada gemía bajo mis caricias. Desaba devolverle
el intenso placer que ella me había dado.

Abrí sus hermosas piernas y bese su aromática flor, mi lengua ávida se
aventuro en su conquista, yo también conseguí arrancarle un grito de
placer, en un largo orgasmo, con mi lengua en su sexo, y con la punta de
mis dedos jugando con sus pezones erectos.

Después ya sin ningún pudor hicimos el amor como dos locas, buscando el
placer hasta agotarnos.

Toda una experiencia nueva para mi, y que no tenia nada que ver con hacer
el amor con un hombre. Todo era mas fácil, adivinábamos mutuamente las
necesidades de nuestros cuerpos, el ritmo justo y la intensidad precisa
para que nuestros cuerpos se deslizaran por un tobogán interminable de
orgasmos. Abrazadas, las piernas enlazadas, los cuerpos fundidos uno sobre
el otro, nuestros sexos frotándose uno contra el otro, 10, 20,...

perdimos la cuenta de los orgasmos.

Nuestros cuerpos no se separaron hasta que nos sobresaltamos con el ruido
hecho por mi marido abriendo la cerradura de la puerta. Me puse la bata de
baño, cerré la puerta del dormitorio y rápidamente intente imaginar una
historia convincente para explicar la presencia de Maria en el dormitorio y
el que yo no estuviera vestida a aquellas horas de la noche. Le dije que yo
estaba duchándome, cuando Maria llamo a la puerta, que había discutido con
su novio y que estaba bajo una fuerte crisis nerviosa, que le había dado
una pastilla para relajarse y que estaba ahora descansando en nuestro
dormitorio. Le pedí que saliera de nuevo a la calle y que volviera en media
hora, para que a ella le diera tiempo a levantarse y que el se diera por no
enterado de lo sucedido.

Cuando el se fue, arreglamos juntas la cama y se fue para su casa, no sin
antes darnos un apasionado beso de despedida y prometernos muchas tardes
como aquella. Cuando el volvió, tuve que inventar toda la historia de Maria
y su novio. No quede muy convencida de que se lo creyera.

Era sábado y me pidió que saliéramos a cenar, normalmente cuando salíamos a
cenar, después siempre quería hacer el amor. No se porque aquella noche
saco el tema del lesbianismo, me contó que le excitaba mucho ver a dos
mujeres juntas, que si yo nunca había pensado en tener una aventura erótica
con otra mujer. Ya tomando la ultima copa en casa, y un poco borracho me
confeso que alguna vez se había masturbado imaginando que Maria y yo
hacíamos juntas el amor. De hecho, me dijo, eso es lo primero que pensé
cuando llegue a casa y te vi saliendo del dormitorio en bata de baño.

Pensé que Maria estaba contigo, y no me he acabado de creer lo que me
contaste.

Entonces te contare lo que tu quieres que te cuente, pero con la condición
de que tu me cuentes algo sobre gaystory.com.

Note que se ponía muy nervioso, y antes de que respondiera comencé a
contarle, lo que me había ocurrido aquella tarde con Maria. Nada mas
empezar mi narración note a través de su pantalón que su pené se ponía
erecto. Continuamos la historia en el dormitorio desnudos. Sabia que a
algunos hombres les excitaba el imaginar a dos mujeres haciendo el amor,
pero no podía pensar que fuera tanto. Me acariciaba, me besaba, mientras yo
le describía nuestro encuentro y masturbaba su superexcitado pené.

Respecto a lo de sus visitas a las páginas gay de Internet, me contó que
era simple curiosidad, que nunca había tenido ningún contacto homosexual
pero que tenía curiosidad. Yo le anime a tenerlo, la vida es muy corta, le
dije, debes probarlo todo, yo te ayudare, no te preocupes. Entonces le
propuse que me hiciera el amor como si yo fuera un chico, por detrás, a
pesar de que lubrico, me dolió bastante, pero pasados los primeros momentos
me gusto, en realidad disfrute un montón. Al parecer tenemos mucha mas
sensibilidad en el ano que en la vagina. Le propuse una escenificación en
la cual yo haría de Carlos el jovencito hermano de Maria. Realmente no
podía ocultar, lo que disfrutaba, yo también tengo que reconocerlo, me
gusto ponerme en el papel de aquel guapo muchacho, haciendo levantar con
toda su fuerza la pasión de un hombre.

Se corrió dentro de mi, gritando: Carlos amor mió.

Al día siguiente, entre orgasmo y orgasmo, le conté a Maria todo lo
sucedido, incluido mi descubrimiento de las exploraciones de Internet de mi
marido, así como la excitación que había conseguido representando el papel
de su hermanito. Por su parte ella me contó que su hermano también visitaba
gaystory.com y que le había confesado que le gustaría que le hiciera el
amor mi marido Alfredo. La semana siguiente Carlos cumplía 15 años y
Alfredo 35, pensamos que un buen regalo para los dos seria el facilitarles
el realizar sus mutuas fantasías sexuales. Los juntaríamos a ambos en un
dormitorio en la penumbra, un antifaz ocultaría su personalidad. Sin
embargo ambos sabrian quien era el otro, pero que el otro no sabría quien
era él. Mi marido yacería desnudo sobre nuestra cama, únicamente cubierto
por una sabana, antes le había hecho fumar una buena dosis de marihuana,
que yo sabia que agudizaba su sensibilidad al tacto, y le hacia un poco mas
pasivo, que era lo que deseábamos de el en aquella ocasión.

A Carlos le aseguro su hermana que Alfredo estaba bajo el efecto de una
droga y que estaba prácticamente inconsciente. Maria llevo a Carlos hasta
la puerta de nuestro dormitorio. Entro y cerró la puerta. Nosotras en el
dormitorio de al lado contemplábamos a través de un televisor conectado a
una cámara de video todo lo que ocurría en el dormitorio. Así vimos como
Carlos se acercaba sigiloso hasta el borde de la cama, como levantaba con
cuidado la sabana que cubría el cuerpo desnudo de mi marido. Durante un
largo minuto se quedo quieto contemplando arrobado el cuerpo masculino
objeto de su más intensa obsesión sexual. Vimos como a través del pantalón
se acariciaba su sexo erecto. Maria y yo nos llevamos simultáneamente la
mano hacia nuestros excitados sexos. La película acababa de comenzar. El
chico se sentó sobre la cama y comenzó a acariciar el vello que cubría el
pecho del hombre, luego se inclino para besar los pezones erectos. Vimos
como en la penumbra el pené del hombre comenzaba a erguirse. El chico se
volvió para ver el prodigio.

Maria me sonrió y comenzó a acariciar mis pechos, mientras yo ya había
comenzado a masturbarme abiertamente. El chico acariciaba ahora los muslos
fuertes del hombre, mientras miraba hipnotizado como progresaba la erección
del hermoso pené del hombre. Maria y yo nos besamos excitadas viendo la
belleza del sexo entre un chico adorable y un hombre maravilloso, su
hermanito y mi marido. Ahora el joven besaba la punta húmeda y rosada del
pené grande y blanco. Ahora el chico se desnudaba, era la primera vez que
yo lo veía desnudo, blanco, delicado y hermoso su cuerpo me deslumbro por
su belleza, Maria adivino mis pensamientos, me pregunto si me gustaría
hacerle el amor, ella me lo facilitaría si yo le dejaba un día a Alfredo.

Al principio no entendí como podía desear a mi marido, luego me sentí
celosa por partida doble, pero acepte su oferta. El chico ahora se abrazaba
desnudo al cuerpo del hombre. Se masturbaba sobre el. Ahora no veíamos lo
que hacia pero imaginamos que pretendía que los dos penes se
acariciasen. Ahora vimos como se levantaba sobre los pies y las manos, los
dos cuerpos solo se tocaban por las puntas de sus penes y a veces solo era
un puente de líquido preseminal el que las unía. El chico estaba nervioso,
parecía que quería hacer demasiadas cosas a la vez, que las prisas del
deseo le impedían disfrutar aquellos momentos.

Ahora cogio una mano del hombre y se acaricio con ella, las mejillas, el
pecho, las piernas, el sexo. Cambiando ahora de postura intento masturbarse
apretando su sexo contra el del hombre, pero estos se escurrían y no
lograba mantener un contacto estable.

Me hubiera gustado juntar a los dos con mis manos. O mejor, juntarlos en mi
vagina.

Hubiera sido feliz de que mi cuerpo hospedase la pasión de aquellos dos
seres. Que gozasen uno del otro dentro de mí. Maria y yo ya habíamos tenido
un par de orgasmos cada una, y aquellos dos enamorados todavía no habían
tenido ninguno. Lo que vimos después no nos lo esperábamos, el muchacho dio
la vuelta al cuerpo del hombre, y se puso a acariciar sus nalgas y a
introducir un dedo húmedo en su ano, luego utilizando el lubricante que
nosotras habíamos dejado encima de la mesa lo utilizo no para lubricarse
él, que era lo que nosotras esperábamos sino para lubricar el ano del
hombre, al cual después poseyó con movimientos rápidos y cortos.

Se debió de correr en un instante, en el mismo instante que un gemido del
hombre le sobresalto. Asustado, cogio sus ropas y salió inmediatamente del
dormitorio. Cuando unos instantes mas tarde yo entre, mi marido seguía
bocabajo, le penetre con dos dedos y él volvió a gemir, debía de pensar que
yo era todavía Carlos. Le di la vuelta, él seguía con los ojos cerrados, y
él pené erecto, lubrique mi ano y poco a poco introduje su pené dentro de
mi. Se corrió mientras yo retorcía sus pezones. Después me fui sin
descubrir el cambio. En el programa del día siguiente Alfredo disfrutaría
del pequeño Carlos según su deseo. Quedaba pendiente Alfredo-Maria y Yo y
el chico, y por supuesto una gran fiesta los cuatro juntos.

Si te ha gustado escríbeme alfredo247@hotmail.com 11.- Lo inevitable, chico
y cura joven No recuerdo en que momento me di cuenta que él me miraba
mucho. En clase, en el recreo, en la iglesia. Al principio pensé que me
vigilaba para castigarme sí hacia algo mal. No se como notaba cuando me
miraba pero los sentía, como si su mirada me tocase, volvía la cabeza y
allí estaba él y cuando él notaba que yo lo veía volvía su mirada hacia
otro sitio. No entendía él porque de su actitud y me sentía molesto. A
veces me escondía en el patio durante el recreo y yo le vigilaba a el a ver
que hacia. El iba de un sitio para otro, como buscando a alguien, deje de
ocultarme y a través del reflejo del cristal de una ventana lo observe,
efectivamente cuando me descubrió se dirigió hacia mí. Estaba a unos metros
y simulaba ojear un libro, pero me miraba.

Estaba mirando mis piernas, cerro un poco los ojos, como si quisiera
gravarme en su cabeza suspiro profundamente, fue entonces cuando de repente
me di cuenta de lo que él quería, yo le gustaba, le gustaba mis piernas, me
sentí confundido y a la vez agredido, me volví, y le mire fijamente a los
ojos, me sonrió ligeramente, pero yo a su sonrisa respondí con una mirada
airada. Entonces él miro hacia otra parte y cada uno nos fuimos en
direcciones opuestas.

Aquella tarde no deje de pensar en él. ¿Que es lo que el quería de mí? Su
deseo hacia crecer mi vanidad, por la noche en mi dormitorio, me mire las
piernas por detrás en el espejo, me parecieron bonitas, parecían casi de
chica. En la cama me estuve masturbando imaginando que el quizás en aquel
mismo instante estaba también pensando en mi, quizás se estaba masturbando
imaginando mis piernas. Me sentí muy adulado.

El día siguiente fui yo quien empezó a perseguirle, quería ver como le
brillaban los ojos cuando miraba mi cuerpo. Varias veces que me cruce con
el, jugué a coquetear, a excitarle, le sonreía descaradamente. Una de las
veces note un bulto debajo de su sotana., También vi como con una de sus
manos intentaba recolocar su pené erecto. Me sentí muy orgulloso del poder
que tenía sobre él y le sonreí coquetamente asegurándole así que me gustaba
su interés. Pero el desde entonces comenzó a rehuirme.

Yo todas las noches me masturbaba pensando en él, me quitaba el pijama
debajo de las sabanas, y me imaginaba que él me acariciaba, incluso le
imaginaba a él desnudo abrazándome por la espalda y colocando su pené
erecto entre mis piernas, las piernas que a el parecían gustarle tanto. Yo
movía mi cuerpo para darle gusto, y me sentía muy contento de hacerle
feliz. Desee que aquello ocurriera de verdad aunque tenia miedo, idee un
plan para seducirlo. Al día siguiente a la hora del recreo el tenia
guardia.

Me acerque a el cojeando y le dije que me había hecho daño en la cadera, le
pedí que me llevara al botiquín para darme allí alguna pomada
antiinflamatoria. El sabía que era todo mentira pero siguió mi historia. Ya
en el botiquín me tumbe boca abajo en la camilla, y le pedí que me diera
una masaje en las piernas. Lo empezó hacer muy profesional y yo le pedí que
lo hiciera mas suave, entonces comenzó a acariciármelas, note que su pené
se ereccionaba, lo roce disimuladamente con mi brazo, le pedí que me mirara
las nalgas a ver si tenia algún cardenal, me baje los pantalones y los
calzoncillos, mi pené también estaba erecto y descasaba bajo mi
cuerpo. Directamente le pedí que me acariciara, sus manos blancas y
delicadas de pianistas se deleitaron con mi cuerpo sin mas disimulo, yo
agarre su duro miembro a través de la sotana, y abrí las piernas para que
su mano acariciase mis prietos testículos, entonces oímos que alguien se
acercaba por el pasillo, y le llamaba preguntando que es lo que me pasaba,
me subí los pantalones y me baje de la camilla de un salto. Así que cuando
el otro cura entro yo ya salía por la puerta, mi pené se había bajado de
repente, pero no el de mi lindo curita, que se puso de espaldas simulando
buscar algo en una vitrina. Vaya susto. Aquella noche me masturbe
imaginando que besaba el enorme pené de hermoso curita.

El día siguiente era sábado, me dijo que fuera a verle sobre las cuatro de
la tarde, me dijo donde estaba su habitación y me pidió que tuviera cuidado
y que nadie me viera ir allí. El me esperaba de rodillas, sus ojos estaban
enrojecidos, parecía que había estado llorando, ahora le había sorprendido
rezando de rodillas vestido con la negra sotana., la cara tapada con las
manos, me desnude completamente, solo me deje la blanca camisa...

Me incline sobre el, retire sus manos de su cara y las puse sobre mi
cintura, acerque mi pene erecto a sus labios, levante su mejilla y le hice
mirarme a los ojos, le sonreí dulcemente, sus manos comenzaron entonces a
acariciar mi cuerpo, mis piernas, el objeto mas fuerte de su deseo, sus
manos finas y blancas se deleitaron con mi cuerpo y me hicieron sentirme
querido, feliz de que me desease tanto, alagado por su pasión. No parecía
cansarse de tocarme, coqueto le ofrecí mis nalgas de adolescente hermoso.

Besos y más besos, interminables caricias. Le pedí que se levantara y se
echara sobre la cama. Se dejo hacer cerrando los ojos. Comencé a desbrochar
los infinitos botones de su sotana, su pene la levantaba
ostensiblemente. Debajo estaba desnudo, me había estado esperando. Quede
deslumbrado por la belleza de su cuerpo, blanco, fuerte, suave, duro,
tierno, frió y calido. Acaricie el vello negro y aterciopelado de su pecho,
la cara interior de sus muslos, apenas insinué una caricia en su parte mas
intima, justo detrás de sus testículos, el se abrió a mi caricia. Le
despoje completamente de la sotana y le hice colocar boca abajo, su cuerpo
esplendido, mas hermoso que el de ninguna chica o mujer que tanto me
excitaban y gustaban Acaricie sus piernas, su hermoso culito blanco, bese
su cuello, el gemía y gemía como llorando. Acaricie su raja húmeda. Metí
dos dedos en su boca, y luego insinué uno de ellos en su ano, su cuerpo se
lleno de espasmos, pensé que se iba a correr, le hice levantar un poco para
que su pene no se rozase con las sabanas y así no se corriera. Luego
comencé a lamer su dulce agujerito con mi lengua, y poco a poco lo fui
penetrando con ella, luego un dedo luego otro.

Entonces se incorporo para alcanzar un tubo de vaselina de encima de la
mesilla. Lo tenia preparado, pero probablemente pensando en iba a ser él el
que me penetrase, lubrique la entrada y comencé a penetrarlo, era muy
estrecho, pero pude entrar en el. Gimió de dolor, pero al poco se relajo y
note que ya estaba gozando, me moví lentamente dentro de su lindo y dulce
coñito de macho guapo. Acaricie sus testículos y su enorme e inútil pene
volvió su cara buscando mis besos el flujo preseminal de su pene había
hecho ya un charquito sobre la sabana. Se dejo follar mientras yo le
susurraba obscenidades al oído, lo tome ahora boca arriba y a la vez que le
follaba me trague su pene, se corrió en mi boca, le lleve su semen a su
boca mientras derramaba el mió en el fondo de su ser.

Si te ha gustado escríbeme alfredo247@hotmail.com 12.- Damian, o el amor a
primera vista.

Desde el primer día que su hijo llevo a Damián a su casa supo que su vida
ya no volvería a ser la misma. Completamente deslumbrado por su belleza, su
mirada y la sonrisa con la que le saludo le dejaron en estado de shock. Era
una tarde de principios de verano y yo leía bajo el porche cerca de la
piscina. Los chicos se fueron a cambiar para darse un baño, y el quedo
aturdido sin poder continuar leyendo, intentando comprender aquellas nuevas
sensaciones que la sonrisa del muchacho acababan de provocar. Cuando
volvieron ya en bañador quedo hipnotizado por el cuerpo perfecto del chico,
y cuando fue capaz de levantar la mirada, se encontró de nuevo con su
mirada, y ante la cual sintió que el chico si que comprendía lo que le
ocurría.

Sintió vergüenza y volvió la vista hacia las hojas del libro, al tiempo que
noto como comenzaba una erección en su pene. No comprendía como era posible
que sintiera aquello, a su edad y nada menos que por un chico, por un
adolescente. Enseguida llegaron dos amigas de su hija, contempló sus
cuerpos semidesnudos, intentando comparar y comprender, eran hermosos y sin
embargo no despertaban las mismas sensaciones, volvió la mirada hacia
Damián que ahora salía de la piscina y le miraba, y que parecía que
traspasaba su mente y leía todos sus pensamientos, la sonrisa
tranquilizadora que le dirigió no fue suficiente para calmar el torbellino
de sensaciones que le envolvían. Espero un momento hasta que bajo su
erección y se fue hacia el interior de la casa. Su mujer le metió prisa
para que se vistiera, habían quedado para salir con un matrimonio amigo.

Durante el resto de la tarde estuvo como sonámbulo, no se podía quitar de
encima la imagen del cuerpo de Damián, su sonrisa y sobre todo su mirada
ante la que se había sentido tan desnudo.

Su mujer le pregunto que le pasaba, que le encontraba un poco ausente. Se
sentía confuso pero contento, bebió bastante durante la cena, y en la
sobremesa salio el tema de un amigo común que se había separado de su mujer
para vivir con una amiga de una de sus hijas. De alguna manera se sintió
identificado con el, y lo defendió, haciendo una apasionada defensa del
amor y de su loca e irresistible fuerza, que en su opinión era lo mas
valioso que podía ofrecer la vida.

Sus amigos y especialmente su mujer lo miraban asombrados. Bebió demasiado,
el coche de vuelta a casa lo tuvo que llevar su mujer. Durante la noche
soñó con Damián, toda la familia hacia la sobremesa de la cena en el
jardín, el y Damián estaban sentados juntos en el gran columpio
mecedora. Damián le acariciaba la mejilla con una mano, mientras besaba
suavemente sus labios y con la otra mano lo masturbaba lentamente a través
del pantalón y todo ocurría a la vista de toda la familia. Se despertó
sobresaltado envuelto en sudor. Su mujer estaba despierta y acariciaba su
pecho. Le pregunto en que soñaba, rozando con su dedo su sexo duro.

Le contó el sueño, poniéndola a ella en lugar de Damián. Hicieron el amor,
y en su imaginación ella era ahora Damián.

Al día siguiente tenían proyectado una visita a un enorme parque de
atracciones que acababan de inaugurar en una ciudad próxima, a la vuelta
después de comer pararían en el campo a hacer un recorrido por un hermoso
desfiladero que seguía el curso de un rió. Su hijo había invitado a Damián,
el cual se acomodo en la parte trasera del coche entre sus dos hijos. Cada
vez que miraba por el espejo retrovisor se encontraba con su mirada. Su
mujer bromeaba con Damián, asegurando que con lo guapo que era seguro que
había un montón de chicas coladas por el.

Damián le sonreía a través del espejo. Le devolvió la sonrisa ya con más
confianza. Se sentía celoso de todas las personas a las que Damián había
sonreído como le sonreía a el, preguntándose que sentiría Damián por
el. Entonces no sabía que Damián estaba viviendo una situación parecida a
la suya. También el se había sentido fascinado por el padre de su amigo, le
había cautivado su mirada profunda y un poco triste. Su intuición le había
dicho lo que aquel hombre que podría ser su padre sentía por el, se sentía
muy halagado, y el sentía una atracción simétrica, no se lo podía explicar
muy bien, pero aquella mañana se sentía inmensamente feliz, y dispuesto a
compartir su felicidad con aquel hombre con el cual solo había
intercambiado miradas y algunas frases convencionales.

 En el parque de atracciones comenzaron a flirtear el uno con el otro.

Intercambiando numerosas señales que solo ellos veían y que solo ellos
podían interpretar.  La caricia del bello de dos brazos desnudos que se
rozan. Un brazo que rodea una cintura al pasar por un paso estrecho, una
mano buscado el apoyo de una rodilla, un cuerpo rozando al otro durante la
espera de una cola. Las manos juntas bajando por una montaña rusa. Un beso
robado en la barca del lago, un abrazo explicito y un beso apasionado en la
mansión del terror. El pene de ambos semierecto todo el tiempo, y que
apenas eran capaces de controlar. Manos tocando, acariciando y calibrando
todo lo que podían, aprovechando cada rincón solitario, o cada posición
aparentemente casual a lo largo de toda la visita. Curiosamente nadie de la
familia parecía darse cuenta de los apasionados contactos eróticos que
estaban teniendo lugar justamente delante de ellos. Como en un juego se
buscaban los contactos cada vez más explícitos y audaces. Antes de salir
del parque intercambiaron una apasionado beso en el baño, que por muy poco
no fue descubierto por el hijo que en aquel momento entraba también en el
baño.

Comieron antes de comenzar el recorrido por el desfiladero. Los dos amantes
se adelantaron al grupo durante el paseo, pero cuando el grupo llego al
final ellos no estaban, tardaron casi una hora en llegar. Según dijeron se
habían perdido, alguien pregunto si Damián se había caído al agua, pues el
pantalón estaba mojado por detrás, si lo hubiera tocado u olido se habría
dado cuenta de que no era precisamente agua lo que provocaba la humedad,
sino el semen que goteaba de su ano, después de que el padre de familia se
corriese dentro de su cuerpo dos veces seguidas.

Una hora mas tarde un excursionista despistado resbalo al pisar un
charquito blanco cuyo responsable
 sin duda era Damián. Una cantidad parecida del mismo liquido estaba ahora
en el estomago del padre de familia.

Si te ha gustado escríbeme alfredo247@hotmail.com

13.- En la habitación de un hotel con un desconocido Desnudo sobre las
sabanas blancas, en la habitación un hotel, esperando al hombre que conoció
hace menos de una hora, las cortinas cerradas dejan la habitación en la
penumbra, el aire calido de una tarde de verano.

Ahora estoy completamente relajado, después de la tensión insoportable,
durante la búsqueda de aquel encuentro, el miedo a lo desconocido, el
rechazo de de rostros llenos de tensión, de repente un encontronazo y una
sonrisa abierta, sin reserva, en medio de aquella selva hostil.

Camino hacia el hotel, de repente amigos íntimos. El se esta duchando,
cierro los ojos, no me doy cuenta que el ha vuelto del baño, me sobresalto
cuando noto la punta de sus dedos acariciando mis labios. Vuelve a cerrar
los ojos y déjate hacer, me susurra al oído con una voz grave y a la vez
tranquilizadora. Me abandono, la punta de sus dedos deslizándose por mi
mejilla, mi cuello, mi pecho, la punta de mis pezones, que instantáneamente
se ereccionaban, a la vez que mi pene se estira sobre mi muslo, un placer
inmenso se extiende sobre todo mi cuerpo, a la vez que mi mente parece
separarse y quedarse flotando unos metros por encima de mi cabeza. Ahora la
palma entera de la mano recorre mis piernas, apenas rozando el bello, a mi
cabeza viene una imagen cerca del rió al principio de un verano de mi
adolescencia. Flexiono las piernas a la vez que las abro a la caricia que
por su cara interior sube hacia mis testículos, un dedo aprieta debajo de
los mismos y mi pene se levanta cabeceando sobre mi vientre. Estoy a punto
de correrme, abro los ojos y me encuentro con su rostro serio que me
observa fijamente a unos centímetros, miro sus labios y levanto los míos
buscándolos a la vez que vuelvo a cerrar los ojos. Roce de labios, la punta
de mi lengua traza su contorno, la presión de sus dedos sobre mi perineo
aumenta, junto las piernas buscando el contacto con el dorso de su muñeca,
la contracción de los músculos de mi vientre en la postura forzada del beso
hace se dispare mi orgasmo. Mi pene expulsa entrecortadamente chorros de
esperma sobre mi pecho. El lo toma en su boca y sus modula sus ultimas
contracciones, su lengua limpia mi pecho y finalmente sus labios llevan a
los míos el sabor de mi semen.

Ahora me toca a mí. El boca arriba espera mis caricias. Contemplo su cuerpo
desnudo, el bello sobre su fuerte pecho, los pezones sobresaliendo, el pene
erecto, los brazos cruzados detrás de su nuca, los ojos cerrados. Rozo con
mis labios su pecho, su cuello, el pliegue de su axila, noto su reparación
acompasada, el olor del gel de la ducha superpuesto al suyo, la punta de
mis dedos sobre sus duros pezones, la punta de mi lengua recogiendo la gota
que rezuma de la punta de su pene. Acaricio la cara interior de sus muslos,
y la piel sedosa de sus testículos. Me monto sobre el a orcazas, mi perineo
roza su pene, mi pene también esta duro, me inclino y acaricio su cara con
mis labios. Cojo de la mesita el lubricante, lubrico mi ano y mi perineo, y
me froto contra su pene, beso sus labios, y entonces me sujeta la cabeza
con sus manos, y me beso con fuerza introduciendo su lengua en mi boca. Me
voltea sobre mi espalda, coloca una almohada debajo, reabre con sus dedos,
y enseguida coloca su pene en mi entrada.

Me penetra despacio, me abro todo lo que puedo y aguanto el dolor. Ya esta
todo dentro, ahora esta quieto, me mira a los ojos, mi ano se va relajando
lentamente, pasa un minuto, ya apenas me duele, le sonrió, me sonríe,
acaricio su cara, comienza a moverse dentro de mi, lentamente, un poco
hacia fuera, un poco hacia dentro, la amplitud de las oscilaciones aumenta,
hasta casi estar fuera de mi, luego aumenta la frecuencia. Ya no siento
dolor, paz, placer, deseo de que el sea tan feliz como yo.

Ahora me folla con fuerza, me siento muy bien, como nunca me había sentido,
nuestras miradas no pierden el contacto. Siento que se va a correr y pido
que pare un poco, para prolongar más nuestra dicha. Noto el peso de su
cuerpo que me envuelve, su cabeza en mi cuello, mis piernas le enlazan, su
respiración agitada, siento como su miembro palpita dentro de mí. No quiero
que este momento acabe nunca. Contraigo los músculos de mi ano, se
incorpora, le sonrió, te quiero me dice, beso sus labios. Se desmonta de
mí, y me pide que me gire. Me ofrezco sobre manos y rodillas, abierto como
una gata en celo, me vuelve a penetrar, me folla unos minutos en esta
postura, mientras con una mano retuerce mis pezones. Pongo una almohada
entra mis piernas, y me hundo sobre ella, me sigue follando en esta
postura, vuelvo mi cara buscando sus labios, y en el momento que mete su
lengua en mi boca siento que estoy a punto de correrme, continua con sus
enbestidas furiosas, hasta que los dos nos corremos a la vez, gritando como
locos nuestro placer.

Si te ha gustado escríbeme alfredo247@hotmail.com 14.- Confesiones de una
tarde de mayo.

Una tarde de Mayo. Necesito contarlo todo para que se haga real.

Secretos de mi vida. Cosas que nunca he contado a nadie. Deseos
inconfesables. Contar lo que importa y lo que realmente ha importado. Lo
que habitualmente se hace es contarlo todo menos eso. Ahora que mi vida se
esta acabando. Prácticamente todo lo oculto se refiere a cuestiones
sexuales.

Sobre todo algunos acontecimientos de mi infancia, y que he recuperado casi
recientemente. Y que justamente estos últimos años rememoro una y otra vez,
intentando encontrar en ellos la esencia de mi ser, el porque de mis
impulsos, el origen de mi comportamiento. Son solo dos o tres sucesos. El
recuerdo es muy vago, y algunos detalles no se si son reales o inventados.

El sexo domina mi vida. Ha tenido una influencia constante desde mi
adolescencia y curiosamente ahora que me voy haciendo viejo en lugar de
disminuir ha aumentado, hasta el punto que lo siento como una adiccion del
la cual no puedo desprenderme, y que cada dia que pasa me atenaza mas y
mas. Me masturbo mas ahora que cuando tenia 15.

Cuando era un adolescente a la masturbacion yo la llamaba un acto
deshonesto.

Estudiando en un colegio de curas en Lima esto era un pecado mortal
imperdonable. En mi diario de entonces esta reflejada la lucha terrible que
tenia entonces por evitar lo que yo llamaba caidas, y las cuales reflejaba
en el cuaderno poniendo una z. Una y otra vez me prometia no volverlo
hacer.

Ademas tenia que confesarme para estar en gracia de Dios, y esto me daba
una enorme vergüenza. Especialmente porque tenia que decir la fecha de la
ultima confesion y el numero de veces. Esos dos numeros constituian la
esencia de mis confesiones. Todo lo demas era secundario.

Ha veces retrasaba la confesion e intentaba no masturbarme durante varios
dias para asi conseguir bajar la media. No recuerdo cuales eran mis
fantasias sexuales de entonces, algun confesor libidinoso me pregunto en
que pensaba cuando lo hacia, con lo cual agravaba aun mas mi
vergüenza. Recuerdo tener escondidas en mi casa, revistas con chicas en
bañador. Un dia una prima mia se debio dar cuenta que yo me masturbaba
mirando unas revistas, aviso a mi madre, la cual vino junto a mi prima y a
una amiga suya a ver que revistas estaba mirando. Yo que debia de tener 10
o 11 años, defendi mi secreto blandiendo un hacha. Se fueron y mas tarde yo
se las entregue a mi madre que se las llevo prometiendome guardar el
secreto, y no me riño.

Tambien recuerdo la excitación que me provocaban fotografias en bañador de
amigas de mi hermana. Tambien escenas de alguna pelicula, y de una novela
vieja que habia en casa de un autor frances. De todas las maneras no creo
que fuesen fantasias muy elaboradas. Las masturbaciones eran rapidas y
llenas de ansiedad, de la misma manera que bebe el agua una persona
sedienta.

Evidentemente era una necesidad biologica, que yo no podia evitar por
muchas promesas que me hiciera. Justamente pienso que la connotacion de
fruto prohibido, que nos habian inculcado los curas (la masturbacion era un
pecado mortal gravisimo), añadia un atractivo irresistible a la
misma. Cuando a los 17 años me di cuenta que era algo natural, y renuncie a
la moral que sobre el tema imponia la religion, entonces se vinieron abajo
mis creencias religiosas. Son las prohibiciones morales y no las creencias
lo que hace que la gente se mantenga atada a las religiones.

Actualmente prácticamente todas las fantasías sexuales que estimulan mi
libido están relacionadas con la homosexualidad. Esto es algo que ha ido
creciendo dentro de mi a lo largo de los años, hasta convertirse en una
obsesión que me provoca una dependencia muy fuerte, y que acapara gran
parte de mi tiempo y de mis energías. Mis experiencias son solo mentales,
incluso mi atracción homosexual es solo imaginaria, yo diría únicamente
literaria. Los hombres y chicos que veo por la calle no me atraen lo mas
mínimo.  Las películas pornográficas, solo si tienen escenas con un fuerte
valor artístico, son capaces de excitarme.

En general tengo que violentarme a mi mismo para meterme en las
situaciones. Con la literatura es mucho mas fácil, pero es imprescindible
que tenga calidad. También he comprobado que las situaciones tienen que ser
de alguna forma perversas, o al menos no convencionales. Quizás esto es lo
que le da valor a la homosexualidad. Me excita casi de la misma manera la
homosexualidad femenina, aunque con ella no pueda lograr una identificación
tan inmediata. Y también toda la heterosexualidad en situaciones limites,
como por ejemplo el incesto, gran diferencia de edades, pedofilia, etc. El
estimulo lo he encontrado mucho mas frecuentemente en textos que en
imágenes. Prácticamente todos los textos eróticos publicados en español han
pasado por mis manos. Al principio eran libros prohibidos que había que
conseguir clandestinamente. Henry Miller, Alfred de Musset, Pierre Luys,
George Bataille, Teleny, y sobre todo el Marques de Sade. Especiales fueron
algunos directamente pornográficos, editados en Mexico y cuyos temas
básicos eran el incesto, lesbianismo, sadomasoquismo, bisexualidad y muy
raramente homosexualidad. Los que en esa época me excitaron mas fueron
Hazañas amorosas, Mi hermana y yo, El amor azul, Cartas incestuosas y la
historia entre un chico, Tony, y un amigo de su padre, el señor Harris, en
el anónimo Nosotros, esta historia todavía continua siendo una de mis
preferidas. Con los primeros viajes a Europa y a Estados Unidos comencé a
leer textos en francés e ingles. Recuerdo una revista que compre en de
Amsterdam, con ilustraciones del dibujante gay Tom de Finlandia, las
imágenes de aquellos cuerpos blancos entregándose sin inhibiciones a
felaciones y sodomías, fueron el estimulo de mis masturbaciones durante un
año entero. También había una historia que comenzaba con dos marineros y
una prostituta y en la que acababan los marineros solos. Yo ya había pasado
de los 20 años y aun no tenia ninguna experiencia compartida de sexo. Desde
entonces cada vez que he viajado al extranjero, siempre he intentado
comprar pornografía literaria. En Paris compre varias veces literatura gay
especial, como la del autor de Stephen. Luego montón de libros de bolsillo
morteamericanos, algunos de ellos muy buenos.

 Es muy difícil encontrar en tiendas europeas pornografía gay que no sean
revistas de fotos.

Estas nunca me han interesado gran cosa. Últimamente mi principal fuente de
historias pornográficas es www.nifty.org.

Otra fuente de excitación sexual han sido mis vistas a las cabinas de video
de las sex shop. Este tipo de cabinas me descubrieron las películas del
francés Cardinot, para mi las mejores del genero, sobre todo las
primeras. De todas las formas las imágenes nunca me han interesado tanto
como las historias escritas. Estas me permiten imaginar mejor lo que yo
deseo. Por otra parte las películas suelen ser una repetición de sodomías y
felaciones sin ningún elemento que encandile realmente la libido. Es la
historia de los personajes, sus miedos, sus emociones, lo que realmente
hace excitante una historia, por lo menos para mi. Necesito unas puestas en
escena mas sofisticadas que las que aparecen en esas películas. Pero para
eso probablemente hace falta una sensibilidad de la que no disponen los
autores de esas películas.

¿Cuáles son mis fantasías actualmente? Adolescente, hombre. Seducción, sexo
consentido, a veces ligeramente forzado al principio, para acabar con una
aceptación entusiasmada del adolescente. Caricias, besos,
ternura,..¿amor?. Mis escasa experiencias infantiles quizás estén en la
raíz de estas fantasías, aunque quizás no, y sea algo consustancial en mi,
incluso por predisposición genética. También pudieran ser pulsaciones
universales que otros no han dejado aflorar. Los recuerdos mas antiguos.

Con 6, 7, 8, 9 o 10 años. Yo dormía en un cuarto contiguo al de mis
padres. Algunas noches oía a mi madre gemir, pensaba que mi padre la estaba
haciendo daño. También creía oír el arrastrar de los pies de alguien que se
movia hacia mi cama. Tenia miedo a que mi padre viniera y me hiciera lo
mismo que hacia a mi madre. Supongo que había una atracción inconsciente
entre desearlo y temerlo. El sexo oscuro, placer, miedo a lo
desconocido. Casi con la misma edad, un chico 7 años mayor que yo, para mi
todo un hombre, acariciaba mis piernas y debajo del pantalón tocaba mi
culo, y mi pene erecto, me acuerdo que me pregunto porque lo tenia duro.

Recuerdo también su pene erecto, grande y blanco. Seguramente me debió de
gustar. No se si lo toque, supongo que si, puede que hasta lo besase y que
el se masturbase entre mis piernas o sobre mis nalgas desnudas. No me
acuerdo, pero creo que no me penetro, pues entonces seguro que me
acordaría. Muchas veces he vuelto a aquello y he intentado recordar algo
mas, pero no ha sido posible. También aquí había mezcla de miedo y
atracción. Creo que aquello se corto pronto, puede que mi madre lo
descubriera, y no me volviera a dejar ircon el. A veces me he imaginado ya
mas mayor con 12 o14 años, y que el me hacia el amor. ¿Cómo habría cambiado
mi vida si esto hubiera sido así?

Con 12 o 13 un compañero de clase, uno o dos años mayor que yo. Me hablo de
compañeros que se masturbaban en el cine, de alguna forma me deseaba y me
lo hacia saber. Yo le respondia ofendido, aunque probablemente me alagaba
su interes. Una vez en el cine del colegio, con las luces apagadas, me
propuso jugar a poner la cabeza entre las piernas del otro.

Recuerdo haberme excitado, y también el subir la tela de mis cortos
pantalones para que mas superficie de mi piel estuviera en contacto con su
cara. Aquello no progreso, y ahora pienso que sin duda hubiera sido hermoso
que hubiéramos tenido un contacto mas íntimo. Todavía recuerdo sus hermosos
obscuros, su mirada triste y sus gruesos y sensuales labios. Por otra parte
en el colegio nunca me asalto ningún deseo homosexual, aunque si recuerdo
que me gustaban dos chicos, 3 o 4 años mas jóvenes que yo, me gustaba
mirarlos y no creo que tuviera ningún deseo sexual explicito. Por entonces
me gustaba mucho una chica dos años mas joven que yo, y aquello duro 3 o 4
años, vivía cerca de mi casa, y sabia que me gustaba, aunque nunca llegue a
hablar con ella. Ya con 17 años me enamore de la prima de un amigo, y poco
después de otra chica 5 años mayor que yo. Hasta los 20 años no tuve ningún
contacto sexual, la primera vez fue con la novia de un amigo mió. No fue
solo el primer contacto sexual sino también el primer contacto físico,
hacer manitas y algún beso. Fue en una sola ocasión.

Hasta que a los 25 conocí a A, con la que mantuve relaciones continuadas
durante tres o cuatro años. Entre los 25 y los 27 tuve relaciones puntuales
aunque no siempre completas con 9 chicas y a partir de entonces solamente
con la que despues a sido mi mujer.

De los 12 a los 23, B fue mi amigo intimo. Con el compartí las experiencias
de los últimos años de colegio, la universidad y algunos años mas hasta que
el conoció a la que luego se convirtió en su mujer. Maduramos
intelectualmente juntos. Dejamos la religión, compartimos los pensamientos
mas íntimos sobre todo, familia, sexo, arte, ciencia y vida en
general. Hicimos excursiones a las montañas, los primeros viajes por
Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

En algún momento desee compartir mi sexualidad con el. Me parecía lo mas
natural, si lo compartíamos todo ¿Por qué no eso? Me di cuenta que lo que
mas me gustaba era estar con el.

Le confesé mis deseos, me dijo que le halagaba, y que incluso por mi
amistad estaba dispuesto a hacerlo una sola vez. Temía que nos
convirtiéramos en homosexuales. Yo me sentí rechazado y no volví a hablar
del tema. No podía entender como el no sentía igual que yo. ¿Cómo era
posible que estuviéramos de acuerdo en todo menos en esto?. Para mi
entonces eso no tenia nada que ver con la homosexualidad. A mi no me
gustaban los chicos, a mi me gustaban las chicas como a el. El era un caso
distinto era mi amigo intimo, como podía ser mi amiga intima, y esa
intimidad iba mas allá del sexo. Yo nunca entonces pensé en penetraciones,
solo caricias y contacto de nuestros cuerpos desnudos. En realidad no sabia
lo que quería. Solo mas intimidad, profundizar mas nuestra relación. Quizás
a eso se le podía llamar amor.

Yo tenia necesidad de contacto físico y también de ternura y cariño, y el
era la única persona que tenia cerca, además muy cerca, y todo lo demás iba
muy bien, éramos los mejores amigos. ¿Por qué entonces no podía ser?
Probablemente el tuvo miedo. Miedo de comprometerse demasiado.

Yo no lo entendía y lo pase muy mal, especialmente cuando empezó a salir
con una chica, que a mi también me gustaba y que luego seria su
mujer. Pensaba que era un problema de imaginación, que el no podía recrear
en su mente una relación sexual conmigo placentera y natural. La verdad es
yo tampoco lo podía hacer con otros chicos, me tenia que esforzar, vencer
una primera y fuerte sensación de rechazo natural. Pero tampoco me atraían
todas las chicas. Intente en varias ocasiones intimidar con alguna
chica. Podíamos hablar durante tardes enteras, pero era incapaz de iniciar
un contacto físico, realmente tenia miedo. Miedo a ser rechazado. Años
después me libere de ese miedo cuando gane confianza en mi mismo. Durante
años no pude dejar de pensar en B, hasta se convirtió en una obsesión. No
se si ahora ha desaparecido del todo, pero creo que se ha debilitado
mucho. A veces he pensado que ese sentimiento era lo mas noble y profundo
que he sentido en mi vida, que era algo mió y que me salvaba y elevaba por
encima de la mediocridad y miseria que me rodeaba. Intente olvidarlo,
despreciarlo.

Que el no había sido ni valiente, ni inteligente, ni libre, que no habia
estado a mi altura y que no me merecía. Quizás no todo era tan puro, detrás
estaban también mis deseos de superar mi estrato social. Su familia estaba
un nivel por encima de la mía, en su casa había un piano. Por eso también
me gustaba su prima y su hermana. Su padre era abogado y el mió
marinero. Quizás lo quería, tanto por lo que representaba como por lo que
era.

Los años se han pasado muy rápidamente y no se muy bien como he acabado
teniendo esta dependencia del sexo tan fuerte. Mis fantasías han ido
derivando hacia el mundo gay, y las fantasías del mismo se han establecido
como prácticamente las únicas que mueven mi libido.

Me masturbo durante horas leyendo las historias de nifty. Casi todos los
días encuentro oportunidades para hacerlo, y si no es durante el día es por
la noche antes de acostarme. Pienso que esta obsesión se ha convertido ya
en un importante problema que limita mi vida considerablemente. Esto unido
a mi pulsión por la bebida me mantiene sujeto a una cadena de repeticiones
esterilizantes y agotadoras. He intentando salir, pero no lo consigo, mis
esfuerzos para hacerlo me recuerdan a los de mi adolescencia por no
masturbarme. De hecho es prácticamente lo mismo. Los intentos fracasan
porque el mas pequeño fallo hace que se derrumbe todo lo conseguido con
anterioridad. Si como un pequeño dulce, luego acabo tomando un montón,
bebiendo cerveza y masturbándome con nifty. No es solo el sexo y la bebida,
es también que trabaje adecuadamente, que mantenga tenso el arco de mi
vida.

Cualquier concesión en cualquier terreno provoca avalanchas de todos los
tamaños. Esto es algo característico de sistemas fuera del equilibrio en el
borde del caos, sistemas complejos que se autoorganizan.

La dependencia de la dopamina que produce mi cerebro bajo mis dependencias,
me producen una autentica dependencia física. Cuanto mas hundido estoy mas
me quiero hundir, lo que genera una espiral de masoquismo. Con la esperanza
de que si toco el fondo, el infierno ya estará explorado, y entonces mis
demonios internos me dejaran libre para subir hacia los cielos de espacios
luminosos.

Estas fantasías son solo fantasías, ponerlas en practica con personas
concretas me repugna. Son imágenes idealizadas, perfectas en mi mente.
Cuando he intentado realizar contactos físicos reales, por ejemplo
visitando una sauna gay, me he tenido que forzar a mi mismo, pues realmente
me desagradaba. No entiendo muy bien cual es el mecanismo de la atracción.

No se si con lo que estoy haciendo, de escribir sobre los aspectos mas
secretos de mi vida, será algo útil para mi o para alguien. Lo comencé a
hacer con la esperanza de conocer mejor los porqués de mi vida. Solo a
través del erotismo extremo se pueden descubrir las pulsiones mas profundas
de la mente.