Date: Sun, 9 Apr 2017 20:35:44 -0500
From: Santiago Chona <eldesempleado557@gmail.com>
Subject: Historias de una vida gay - Chapter 3 - Gay, Non-English

Estas son historias que seguramente muchos han vivido es posible
que te sientas identificado con alguna de ellas, si sientes que
es ofensivo, no lo tomes personal y simplemente no continues
leyendo la historia; hay muchas otras por escoger.

Mi nombre es Santiago y actualmente tengo 35 años soy gay pero
aún sigo en el closet, quizas porque por mi trabajo es díficil
reconocer mi orientación sexual ante todos sin que esto me perjudique
así que prefiero mantenerme anónimo. Estas historias resumen algunas
situaciones por las que he pasado, espero les gusten.

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Historias de una vida gay - Capítulo 3

Era una tarde de vacaciones muy calurosa, Arnoldo y yo estabamos
con otros amigos en la parte de atrás de una camioneta que era de
los papas de uno de mis amigos. Simplemente aburridos y pasando
el tiempo, hablando de tonterías y riendonos de cualquier cosa.

El calor era desesperante, así que mis amigos empezaron a irse
para sus casas; querían ducharse o ir a la pileta para refrescarse
Arnoldo y yo nos quedamos en la camioneta, simplemente cansados
el sol brillaba al máximo y no queriamos salir de allí. Comenzamos
con nuestros juegos a pegarnos en el pene y a molestarnos; sin
embargo rapidamente me di cuenta que Arnoldo tenía una gran erección
y obviamente a mi también se me paró. Los dos estabamos en pantaloneta
así que con un movimiento rapido le meti mi mano a Arnoldo por debajo
de la pantaloneta, y agarrandole el pene con fuerza, le dije:

"Se nota que tienes ganas jajajajajaja"

El sin disimular ni un poco me dijo:

"Quieres ver ?"

"Si claro", le dije

y bajo su pantaloneta exponiendo su gran erección debajo de sus calzoncillos
, a mi se me hacia agua a la boca, lo tenía muy grande; y sin pensarlo
comence a acariciarlo por encima de los calzoncillos, lo tenía muy duro
parecía que estuviera a punto de reventar. Se lo masajee de muchas formas
y el simplemente se recostó y se dejó, lo estaba disfrutando, el placer
era mutuo. Yo era feliz consitiendo su gran pene y viendo su cara de
placer. Desafortunadamente toco detenernos, escuchamos voces afuera de la
camioneta, Arnoldo subio rapidamente su pantaloneta y se incorporó de
manera que su erección ya no era notable. Entro a la camioneta Carlos, otro
amigo, nos pregunto que haciamos, le dijimos que nada, se quedo con nosotros
y no hicimos más nada.

Pasaron varios días, sin que pasara nada más. Hasta que finalizaron las
vacaciones. Y de nuevo al colegio, Arnoldo estudiaba en un colegio diferente
al mio. Yo llegaba más temprano y hacía mis tareas; el llegaba unas horas
después. Me encantaba verlo llegar, yo salia al parque a esperarlo, siempre
que el llegaba, yo estaba en el parque jugando, nos veiamos y nos saludabamos
me encantaba verlo en su uniforme del colegio, se veia espectacular. Una
tarde me dijo que lo acompañara a su casa; el estaba solo, sus padres
habían salido. Una vez en su habitación, se desvistió para cambiar su uniforme
al quedar en calzoncillos se quedo mirandome y me pregunto que si tenía
ganas de tocarselo, no lo dude un segudno e inmediatamente se la comencé
a acariciar por encima del los calzoncillos, la tenía muy dura, como me
gustaba cogersela. Me tomo del pantalon de mi uniforme y me lo quito y
comenzó a hacer lo mismo que yo le hacía, me acariciaba sobre mis
calzoncillos. Yo estaba muy excitado también, así que el placer era mutuo;
luego baje sus calzoncillos y tome su gran pene erecto en mi mano y comencé
a masturbarlo, el hizo lo mismo, y sentados el uno al lado del otro
nos comenzamos a dar placer juntos. No podía creerlo, estaba masturbando
a Arnoldo y el me estaba masturbando !!!, era un sueño hecho realidad. Ese
día me vine primero, a Arnoldo no le importo y seguia jalándomela, como
queriendo exprimir hasta la última gota de mi semen. Despues de la pausa
que causo el orgasmo, continué mastubandolo, el tardo 5 minutos más. De un
momento a otro, su pene se puso más duro, y sentí como desde su interior
comenzaba a bombear esos chorros de semén que salian por su pene y sin
control, yo continuaba masturbandolo, el estaba muy excitado, sin embargo
creo que fue suficiente porque quito mi mano de su miembro, mientras se
recomponía. Tome papel higienico y cuidadosamente lo limpie, mientras
que el acostado en la cama, sonreia de placer. Nos vestimos y seguimos
conversando como si nada hubiera pasado, como los dos buenos amigos de
siempre.

A partir de ese momento, nuestra sesión de paja se volvío diaria, el
siempre buscaba una excusa para ir a mi casa, ya que yo permanecia solo
toda la tarde. Tan pronto llegaba, nos encerrabamos en mi habitación
nos bajabamos los pantalones y comenzabamos a acariciarnos y después
a masturbarnos. Nos gustaba mucho, pajearnos el uno al otro era la
actividad diaria que no podía faltar en mi rutina. Me encantaba verlo
en cazlzoncillos, era feliz acariciandole el pene o besarlo por encima
de sus calzoncillos y el lo disfrutaba mucho. En una de nuestras sesiones
Arnoldo me pregunto que si quería chuparselo; a mi me dio asco al
principio y no quise hacerlo, sin embargo el me insistia y me decia
que estaba limpio, que se lo habia lavado antes de ir a mi casa, así
que accedí, metí su pene erecto en mi boca, con un poco de desconfianza
y después con mucho placer. Fue así como a mis 14 años por primera
vez me comí un pene; me gustaba mucho chuparselo, el se excitaba
mucho, sin embargo el no se quedo atrás e hizo lo mismo conmigo y yo
disfrutaba muchisimo. Nos acostabamos uno al lado del otro, pero el
con sus pies en mi cabeza y yo con los mios en la suya, de esa forma
quedabamos a la altura del pene del otro; y nos chupabamos los penes
al tiempo, ya después aprendí que eso es lo que llaman el 69. Gozabamos
mucho, toda la tarde, masturbandonos y chupandonos los penes.

Todos los días haciamos lo mismo, era muy raro que no lo hicieramos. Con
Arnoldo conocí el sexo entre dos hombres de la forma más sana; me
gustaba y reafirmaba mis gustos. Duramos más de un año haciendo lo mismo,
el era feliz y yo también. Los sábados que no estudiabamos, yo iba a la
casa de él, lo encontraba siempre acostado viendo televisión en pijama
bajo sus cobijas. La mama de Arnoldo me hacía seguir y una vez en la
habitación de Arnoldo yo me sentaba al lado de su cama y veiamos
televisión juntos, la mama ocasionalmente entraba a la habitación y nos
ofrecia algo de comer. Yo corría riegos y cuando la mama estaba ocupada
en la cocina, es decir, lejos de la habitación de Arnoldo, habilmente
deslizaba mi mano por debajo de las cobijas de Arnoldo, agarraba su pene
y lo comenzaba a masturbar, a él le gustaba mucho, y bien erecto
disfrutaba de la paja que le hacía, no disponía de mucho tiempo así que
normalmente no lograba hacerlo venir. Aunque en algunas ocasiones lo
lograba, y rapidamente me pedía una de sus medias usadas con las que
se limpiaba el semen que quedaba en su cuerpo y en mi mano.

Sin hablar mucho Arnoldo siempre sabia que ibamos a hacer cuando nos
veiamos y también sabía que le iba a pasar cuando yo iba a su casa.
Cuando el se levantaba y se iba a bañar yo me quedaba esperandolo en
su habitación, el llegaba de la ducha y se cambiaba delante mio,
podía ver su delicioso pene. Era una delicia. Hay veces cogía sus
calzoncillos y los olia profundamente, me encantaba sentir ese olor
de hombre, a esa mezcla de semen y orines, era feliz. Sin embargo
nada es para siempre, así que un sábado cuando yo llegue a su casa
después de habernos masturbado y chupado toda la semana, inicie
mi rutina, metí la mano por debajo de las cobijas y comencé a
acariciarcelo; luego a masturbarlo; y yo contento jalando su pene
no me di cuenta que su mama pasó y se dio cuenta de que algo raro
estaba sucediendo; retire mi mano lo más rapido posible, sin embargo
su mama regreso y entró a la habitación de Arnoldo muy rapido y sin
mediar palabra quito las cobijas de Arnoldo; allí estaba él con su
pene semi erecto expuesto y sus calzoncillos en las rodillas.

Lo que paso después es difuso para mi, su mama se enojó mucho, nos
reclamo a ambos, por lo que estabamos haciendo; me sacó de su casa
y yo muy avergonzado me fui para la mia. Muy asustado, en cualquier
momento la mama de Arnoldo llamaría a mis padres y les contaría lo
sucedido. Terminó el fin de semana, y toda la angustía que tenía
comenzó a desaparecer. La mama de Arnoldo nunca llamo a mi casa
y el lunes siguiente esperé a Arnoldo en el parque como siempre lo
hacía. Ese día Arnoldo llego y me vió, puso una gran cara de tristeza
y me dijo que no podiamos vernos más; que le habian prohibido la
amistad conmigo. Lloré mucho los siguientes días, pues no solo
perdí a mi gran amigo, sino también la posibilidad de volver
a sentir su pene en mi boca y en mi mano.

Se terminaban mis quince años y alejado de Arnoldo, también me
aleje del grupo de amigos que tenía, comencé a pasar mas tiempo con
otros amigos del colegio, con los que también pase cosas muy buenas
que se las contaré en el próximo capítulo, espero que este les haya
gustado.