Las ví en la alberca, jugando, y decidí hacer realidad mis fantasías; el único problema es que no lo decidí «yo», yo fui sólo un espectador más, una víctima más si aquello realmente hubiera ocurrido. Que bueno que todo fue un sueño.
El primer capítulo puede verse como una fantsías masturbatoria irredimible. El cuento toma otro giro a partir del segundo capítulo.
Clara entra al camarote de sus padres para encontrar evidencia de su «luna de miel», sin imaginar que su hermano tuvo la misma idea. Sin embargo lo que ocurre en el camarote de sus padres será la menor de sus preocupaciones una vez llegue la noche.